viernes, 12 de octubre de 2012

Mitos habaneros: "El Caballero de París"


    José María López Lledín, conocido por todos los cubanos como "El Caballero de París", nació el 30 de diciembre de 1899, en Fonsafrada,  Lugo, España. Persona callejera bien conocida en La Habana alrededor de los años 50.
   Arribó a la isla sin haber cumplido los quince años, a principios del Siglo XX. Trabajó en diferentes actividades, como todo buen emigrante. Perdió el equilibrio mental después de haber estado en prisión según varias versiones.
   Era de mediana estatura, menos de 6 pies. Tenía el pelo desaliñado, castaño oscuro, con algunas canas y lucía barba. Sus uñas eran largas y retorcidas por no haberse cortado en muchos años. Siempre se vestía de negro, con una capa también negra, incluso en el calor del verano. Siempre cargaba un cartapacio de papeles y una bolsa donde llevaba sus pertenencias.
   Era un hombre gentil que podía aparecer en cualquier lugar en el momento más inesperado, aunque visitaba muchos lugares regularmente. Se paseaba por las calles y viajaba en las "guaguas" (autobuses) de toda La Habana, saludando a todo el mundo y discutiendo la filosofía de su vida, la religión, la política y los eventos del día con todo el que atravesaba su camino.
   Frecuentemente se encontraba en el Paseo del Prado, en la Avenida del Puerto, en un parque cerca de la "Plaza de Armas"; cerca de la Iglesia de Paula; y en el Parque Central, donde algunas veces dormía en uno de los bancos; por la Calle Muralla; cerca de Infanta y San Lázaro; y en la esquina de 12 y 23 en el Vedado.
   También se le recuerda caminando por el parque del centro de la Quinta Avenida  en Miramar, donde solía estar por las tardes. Era un hablador educado y fluente. Muchos recuerdan las veces que charlaban con él. Nunca pedía limosnas ni decía malas palabras.
   Solo aceptaba dinero de las personas que el conocía, a las que a su vez daba un obsequio, que podía ser una tarjeta coloreada por el o un cabo de pluma o lápiz entizado con hilos de diferentes colores, un sacapuntas, u objeto similar.
   Frecuentemente le daba cambio a aquellos que le daban dinero. Aunque los niños inicialmente le tenían miedo por su apariencia, pronto perdían el miedo y charlaban con él. Todos, tanto adultos como niños, le hablaban con mucho respeto.
  Fue culpado del robo de unas alhajas y trasladado a la cárcel. La prisión cambió a José María López, no se lo podía creer, injusticia de la justicia. Perdió el equilibrio mental y comenzó, a recorrer el paseo de Prado, en todas direcciones, avenida que transformó en su dominio. Calificó a la hermosa vía como su imperio y a los leones metálicos, que la adornan, como sus fieles súbditos
   El libro del Doctor Calzadilla contiene gran cantidad de datos, algunos en conflicto con otros, obtenido de entrevistas con El Caballero, su familia y personas que lo conocían.
   El Dr. Calzadilla fue el último Psiquiatra que atendió a El Caballero en el Hospital de Enfermedades Mentales de Mazorra, en las afueras de La Habana. El libro incluye una copia fotográfica del certificado de nacimiento de El Caballero y de la lista de entradas de pasajeros cuando el llegó a Cuba.
   También contiene su diagnóstico médico, resultados de las pruebas de laboratorio y pruebas psiquiátricas más el reporte de su autopsia. De éstos documentos se obtuvieron los siguientes datos:
  El nombre verdadero de El Caballero de París era José María López Lledín. Nació a las 11 de la mañana del 30 de diciembre de 1899 en casa de sus padres, en la aldea de Vilaseca, en el término municipal de Fonsagrada, provincia de Lugo, España.
   Su padre fue Manuel López Rodríguez, de 30 años de edad, también nacido en Vilaseca, y su madre Josefa Lledin Mendez, de 30 años de edad, nacida en Nogueira, en la misma municipalidad y provincia.
   Sus abuelos paternos fueron Bernabé López y Manuela Rodríguez, ambos anteriormente fallecidos. Sus abuelos maternos fueron Manuel Lledín y Francisca Méndez, ambos viviendo en la fecha de su nacimiento. Sus padres tenían una pequeña villa con viñeros donde producían vinos y aguardiente.
   El libro relata que fue bautizado en la Parroquia del Salvador de Negueira. Comenzó su educación primaria a los 7 años de edad en Negueira y llegó a completar la mitad de su educación secundaria. Uno de los reportes indica que el Caballero fue el cuarto de 8 hermanos. Otro dice que hubo 11 hijos en la familia, de los cuales 2 habían muerto y 7 emigraron a Cuba.
   Según su hermana Inocencia, José se enamoró de Merceditas, la hija de un médico de Consagrada. Ella murió de joven y José se encontraba a su lado cuando ella murió. El día que murió, José juró que nunca se casaría y siempre mantuvo su promesa.
   De acuerdo con el documento de entrada (Archivo Nacional - Registro de Entrada de Pasajeros en 1913 - Folio 283, José María López Lledín llegó a la Habana el 10 de diciembre de 1913 a la edad de 12 años a bordo del vapor alemán "Chemnitz".
   Allí se reunió con su tío (llamado AG, un cuñado de su hermano Benigno) y con su hermana Inocencia, la cual había llegado a Cuba en 1910. Por un breve periodo José trabajó en la bodega de otro gallego en la calle Genios, hasta que dejó la casa de su tío para seguir su propio destino.
   Trabajó como encargado en una tienda de flores, como sastre (según su hermana Inocencia), en una tienda de libros y en una oficina de abogados. Estudió y refinó sus manierismos para conseguir mejor empleo y logró conseguir empleos mejor pagado trabajando como sirviente de restaurante en los hoteles "Inglaterra", "Telégrafo", "Sevilla", "Manhattan", "Royal Palm", "Salón A" y "Saratoga". Según su primo Julio él llegó a hablar algo de inglés.
   El Caballero confesó a Calzadilla que nunca se había casado, pero que tenía un hijo y una hija de una señora que era secretaria de una compañía azucarera. El Caballero relata que su hijo vivía en Marianao y trabajaba en la radio, y que la madre e hija se habían ido de Cuba.
   La mayoría de los reportes están de acuerdo que José perdió su razón y se convirtió en "El Caballero" cuando fue arrestado en 1920 y remitido a la prisión del "Castillo del Príncipe" en La Habana, por un crimen que no había cometido.
   Su sobrino Manuel también confirma que, según su tía Mercedes, hermana de "El Caballero", la razón que José perdió sus facultades se debió a que fue recluido en la cárcel por un crimen que no cometió.
   Lo que todavía no ha sido determinado es cuál es el crimen de que fue acusado, y el tiempo que estuvo encarcelado. Ni "El Caballero" ni sus familiares discutieron estos puntos en sus entrevistas, aparte de reiterar su inocencia. Aparentemente, ningunos de los reporteros que escribieron historias sobre "El Caballero" en Cuba lograron encontrar documentación sobre su arresto y juicio.
   Se reporta que durante su estadía en la prisión aprendió el arte de hacer plumas elegantes de escribir con plumas de aves (las antiguas plumas de caligrafía). Algunos dicen que en la prisión hacía discursos donde se presentaba como Papa, Rey o Caballero. (Estos dos detalles hacen creer que probablemente estuvo encarcelado por más de los 30 días de condena acostumbrados por ofensas menores.)
   Nadie ha podido precisar exactamente el crimen de que fue acusado ni cuanto tiempo permaneció encarcelado. Cuando comenzó a deambular por las calles de la Habana,
su familia se reunió para ver lo que podía hacerse para ayudarlo. La familia decidió que lo mejor sería que el regresara a su pueblo natal para vivir con sus padres.
   Cuando le comunicaron esta decisión a "El Caballero", este se alteró de sobremanera y dijo que si lo embarcaban para España, el se mataría tirándose al mar. La familia desistió en estos esfuerzos, pero el resultado fue que "El Caballero" y su familia quedaron más distantes.

Versiones sobre la pérdida de la razón
Hay varias otras versiones que tratan de explicar porque "El Caballero" perdió la razón sin culpar su encarcelamiento:
   Una de estas versiones es que en 1919 la esposa e hijos de "El Caballero" murieron en el naufragio del barco "Valbanera" que iba en rumbo a Santiago de Cuba. (Este reporte parece ser una distorsión de un cuento similar, relatado por Julio Lledín, primo de José, refiriéndose a otra persona callejera, compañero de "El Caballero" durante sus primeros tiempos de ambulación por La Habana, del cual se decía había perdido toda su familia en el naufragio del "Valbanera".)
   Javier, un biznieto de una de las hermanas de "El Caballero", relató lo que parece ser una variación más romántica del cuento anterior. Javier escribió que "El Caballero" correspondía por correo con una novia en París. Eventualmente, esta novia decidió reunirse con el en La Habana y hicieron planes para reunirse en los muelles y el así fue con un ramo de flores.
   Según uno de los lectores, el barco que traía su novia a La Habana se hundió trágicamente y este trágico hecho le causó la pérdida de sus facultades mentales. Cuando su novia no apareció en la fecha acordada, él le dio las flores a una mujer que pasaba. Después de ese día el siempre volvía a la misma hora, con un ramo de flores que le daba a la primera mujer que pasaba. (Este cuento parece algo en conflicto con el otro cuento de que su novia Merceditas había muerto en España antes de partir a Cuba.)

Orígenes de su apodo
   "El Caballero" siempre era algo evasivo sobre el origen de su apodo. Una vez relató a su biógrafo que el había obtenido el apodo de una novela francesa. Otra vez le dijo que la gente empezó llamándolo "El Caballero" en la "Acera del Louvre", la acera del Paseo del Prado donde están ubicados tres hoteles, incluso el "Inglaterra" donde él había trabajado. Quizás en su mente equivalía la "Acera del Louvre" a París.
   El decía que La Habana era "muy Parisien" y que él era "Mosquetero, Corsario y Caballero de Lagardere". También decía que "París se conoce mucho en La Habana" y que "muchos cubanos se hicieron famosos en París, tales como Marta y Rosalia Abreu de Santa Clara".
   Otros cuentan que en una época el trabajo en el restaurante "Paris" un día regreso diciendo que era un "Caballero" y "Rey" los clientes comenzaron a referirse a el como "Caballero de Paris". Otros dicen que fue debido al estilo francés de su vestimenta que utilizaba durante sus caminos. Otros dicen que el apodo se lo dio el semanario humorístico "Zig Zag"
   Tanto Javier como Mercedes, la hermana de "El Caballero", dicen que "El Caballero" sacó su apodo de su novia de París, que apareció cuando viajaba a reunirse con él en La Habana.
   La versión más aceptada es que su apodo era derivado de una película de cine contemporánea francesa. El personaje principal de esta película era un hombre gentil que tenía la profesión poco envidiable de ser el verdugo de París, una profesión conocida desde los días de la Revolución Francesa con el nombre eufemístico "Monsieur de Paris" (El Caballero de París).
   En la película, la profesión del personaje era un misterio para los otros huéspedes hasta que la entrometida propietaria de la casa de huéspedes, curiosa por que el solo trabajaba un día a la semana, miró dentro de su maletín y encontró la hoja de la guillotina.

Su andar por las calles habaneras
   "El Caballero" anduvo por las calles de la Habana y sus repartos por muchos años. Todo el que vivió en esa época en La Habana tiene una anécdota favorita sobre "El Caballero". Dos de las cuáles son las siguientes:
   Unos años después que Fulgencio Batista se hizo Presidente de la Republica con un golpe militar, sacando a Carlos Prio Socarrás, hubo un esfuerzo de normalizar la situación gubernamental, dirigido por una vieja figura pública, Don Cosme de la Torriente. Durante esta época "EL Caballero" fue invitado a salir en un programa de la TV.
   En el programa le preguntaron "¿Que haría usted para arreglar esta situación?", a la cual El Caballero" contestó "Yo casaría el negro hijo de Batista con la blanca hija de Prio."
   Otra vez en 1953 (este cuento también esta relatado en el libro de Calzadilla), El Caballero, junto con otros conocidos personajes callejeros, entre ellos "Bigote de Gato" y "La Marquesa", fueron invitados por Gaspar Pumarejo, el pionero de la TV de Cuba, magnate y huésped de programas de variedad, a servir de jueces en su programa en vivo "Escuela de Televisión". Al final del programa, Pumarejo quiso regalarle 20 pesos a cada uno de los miembros del panel.
   Cuando trato de darle dinero a "El Caballero", este respondió "Ni mis sentimientos ni mi alcurnia me permiten aceptarle ese dinero. Yo lo cedo a Bigote de Gato para una fiesta que va a dar en su establecimiento."
   Pumarejo, vacilando un instante, responde "Entonces, ¿Por que no lo dona a la Casa de Beneficiencia?" a lo que "El Caballero" respondió "Bueno, esta bien, vamos a donarlos... pero ¿que hacen los ricos y el gobierno, que son los que deben atender a la Beneficencia? Esto asi es una limosna y no esta bien que los niños de la beneficencia tengan que recibir limosnas."
   Según el libro de Calzadilla, al principio de sus ambules, El Caballero se mantenía pulcro y bien vestido. El libro relata que una dama, secretaria del jefe de una compañía azucarera, educada en Francia y fluente en tres idiomas, se lo llevó a vivir en su lujoso apartamento, lo bañó y perfumó y lo vistió con camisas de seda.
   Ella lo llevo al teatro y al cine hasta que la foto de ambos salio publicada en un periódico, cuando entonces su jefe exigió que se terminaran las relaciones si ella quería retener su trabajo. Ella así lo hizo. (Esta señora quizás es la misma que "El Caballero" decía era la madre de sus dos hijos, pues tenía un empleo similar. Su nombre aparece en el libro.)
   Según una de las testigos, que vivía en los altos del edificio, él solía frecuentemente dormir en la esquina de Infanta y San Lázaro, en el edificio donde estaban las oficinas de las "Lámparas Quesada".
   Se le veía frecuentemente en las guaguas de las rutas 19 y 32 en donde viajaba entre los suburbios de El Vedado y Miramar y el centro de la ciudad. Según el libro de Calzadilla, "El Caballero" nunca viajó fuera de los límites de La Habana después de comenzar su enfermedad mental.
   Varias veces fue arrestado y una vez, o quizás dos veces, fue bañado y su pelo rasurado completamente, pero la reacción del público cuando el evento fue reportado en la prensa, causo su puesta en libertad inmediata.
   En 1941 fue internado brevemente en el Hospital Mental de Mazorra, pero fue soltado inmediatamente por orden presidencial. En sus últimos años pasaba muchos ratos en la esquina de 12 y 23 en El Vedado, donde había varios establecimientos de pizza que le daban comida gratis.

Familia del "Caballero de París"
   Su primo Julio nombra los 7 hermanos y hermanas de "El Caballero" que llegaron a Cuba. Estos fueron Inocencia, Isabel ("Cuca"), Manuela, Amancio, Mercedes, Benigno, y Antonio. Inocencia murió en un asilo de ancianos en La Habana y fue enterrada en el Cementerio Colón el 12 noviembre de 1973. Cuca y Manuela también murieron en Cuba.
   Amancio y Mercedes salieron de Cuba. Benigno regreso a España donde falleció. 
Su hermano Antonio, el cual estaba enfermo física y mentalmente, se suicido el 20 de febrero de 1973. Cuca y Amancio ambos tuvieron hijos que fueron a vivir a los Estados Unidos.
   Manuel cuenta que el tío, tres hermanos y dos hermanas del Caballero vivieron en La Habana y no querían que el siguiera su vida de vagabundo. 
   El Caballero no quería que su familia lo mantuviera ni le diera dinero y por eso peleaba frecuentemente con ellos y se les escapaba para vivir en las calles de la ciudad.
   Según su hermana Mercedes, en esa época, el lucia cuerdo y recordaba perfectamente los detalles de su pueblo natal y de su familia.  Al pasar de los años, su "extrañeza" pasó a la verdadera locura.
   Después de la Revolución cubana, los hermanos y hermanas salieron de Cuba y solo "El Caballero" quedó atrás.
   Tres de sus hermanos tuvieron descendencia, algunos viviendo actualmente en Chicago y otros en Asturias.

Últimos Años de su vida
   El 7 de diciembre de 1977, "El Caballero" fue internado en el Hospital Psiquiátrico de Cuba en Mazorra, en las afueras de La Habana, como acto humanitario. La razón fundamental para su internamiento no fue que amenazaba a nadie, sino su estado físico deplorable y deteriorándose. Allí fue bañado y su pelo fue limpiado y arreglado en forma de una larga trenza. Le suministraron ropa limpia, incluso un traje negro como el solía vestir, y amplia comida.
   Durante su estancia en Mazorra fue sometido a exámenes físicos, exámenes de laboratorio y psicológicos, y también sufrió una fractura de su cadera por motivo de una caída.
   El diagnóstico de su psiquiatra, el Dr. Cazadilla (que incluye en su libro) es que padecía de parafrenia, algunas veces considerado como una forma de esquizofrenia. El no sufría de alucinaciones.
   Murió a la 1:45 de la madrugada d el 11 de julio de 1985 a la edad de 86 años. Inicialmente, fue enterrado en el cementerio de Santiago de las Vegas en La Habana.
   Sus restos fueron exhumados por Eusebio Leal, el historiador de la Ciudad de La Habana, y transferidos al convento de San Francisco de Asís (ahora una sala de conciertos y museo), su presente lugar de descanso.

Tomado de Internet