viernes, 26 de octubre de 2012

Próceres de América: general Antonio Valero de Bernabé, aniversario 222 del natalicio del puertorriqueño compañero de Simón Bolívar

Un puertorriqueño que luchó por la independencia de América junto al Libertador Simón Bolívar

   El general Antonio Valero de Bernabé fue un puertorriqueño que acompañó al Libertador de América Simón Bolívar en su gesta libertaria llegando a ostentar el grado de General. Fue en el pueblo de Fajardo, en Puerto Rico, el 26 de octubre de 1790 donde nació Antonio Vicente Miguel Valero de Bernabé Pacheco.
   Su padre, Cayetano Valero de Bernabé, era oficial español de defensa y su madre, Rosa Pacheco de Onormandía, criolla nativa de hacendada familia. Cuando su padre muere, al cumplir los treces años, su tío lo envía a España a estudiar la carrera militar.
   Con grado de teniente a los 18 años sale en campaña contra las tropas de Napoleón que invaden la Nación. Seis años duró la guerra y Antonio Valero demostró un valor excepcional en el campo de batalla que le llenó de numerosas condecoraciones, títulos y ascensos. A la edad de 24 años es Coronel.
   Para Valero, y sus compañeros cercanos de armas, como Juan de O'Donojú, el combate era por la libertad y la independencia de una patria frente al invasor. La Libertad y las nuevas ideas liberales eran los temas más importantes del momento, por eso las logias masónicas fueron centros de reuniones que atrajeron a muchos oficiales como Antonio Valero.
   Todos sus miembros deseaban el fin del régimen absolutista de Fernando VII que al terminar la guerra es restituido al trono. Fernando VII comienza una persecución contra todo aquel de ideas liberales, restableciendo el tribunal de inquisición y el envío de tropas a las colonias en América para retener su dominio y combatir las fuerzas militares libertadoras.
   Estos fueron los años del inicio de la conciencia emancipadora de Antonio Valero. Él siempre se sintió americano entre los peninsulares. "Nací en la isla de Puerto Rico, y obligado desde mi juventud, a buscar educación y carrera que no podíamos hallar en nuestro país, bajo el gobierno español, pasé a la Península en el año 1803; allí escogí la carrera militar".
   A comienzos de 1821, decide trasladarse a México, como ayudante de su amigo personal el General Juan O´Donojú, quien acaba de ser nombrado Virrey de México. El movimiento separatista en México, estaba en su más alto apogeo y la soberanía española era casi inexistente. O´Donojú de ideas liberales, desea un pacto con el General Agustín Iturbide, jefe de los revolucionarios con pretensiones de emperador y se logra el Tratado de Córdova.
   Con este tratado, México se declara independiente de España. El Coronel Antonio Valero es nombrado Jefe Mayor del ejército mexicano y se le otorga la Medalla de los Libertadores de México. Sólo pasan unos diez meses cuando fallece repentinamente su amigo O´Donojú.
   Apenas de un año de la nueva república, Iturbide se proclama Emperador y es respaldado por la mayoría del nuevo congreso. Valero que siempre ha repudiado la monarquía y sabiendo que pronto será perseguido por sus ideales liberales, decide dejar el país. El reinado de Iturbide no dura dos años. Es derribado por uno de sus generales, perseguido y finalmente fusilado.
   Antonio Valero sale del puerto de Veracruz con destino a Jamaica cuando estando cerca de Cuba, es abordado por piratas que entregan la embarcación a las autoridades españolas."Estuve algunos días oculto, fui luego descubierto y confinado a un castillo.   
   Los buenos patriotas, que allí no faltan, me auxiliaron para mi fuga; y después de haber tocado en los Estados Unidos, tuve la anhelada satisfacción de llegar al puerto de La Guaira".
   Los buenos patriotas, que nos narra Valero eran miembros del llamado movimiento separatista Conspiración los Rayos y Soles de Bolívar. Estos provenían de  Argentina,  Colombia, Ecuador y Cuba. Es con ellos que Valero desarrolla un plan militar, que conduce hacia la expedición libertadora de Puerto Rico.
   El plan era en acorde con el ideal bolivariano que Puerto Rico se integrara a la Gran Colombia. Hacer un estado independiente llamado Borinquen, su antiguo nombre, y honrar la Constitución de la Gran Colombia.
   Antes de su llegada a Venezuela, desembarca en la Isla de San Thomas por unos días y establece relación con representantes del movimiento separatista de Puerto Rico.
   Tiene 33 años cuando toca tierra venezolana y de inmediato se presenta al General  Carlos Soublette que desempeñaba la Intendencia de Venezuela y estaba encargado de la Dirección de la Guerra en los Departamentos del Norte de la República.
   Éste lo acoge por su deseo de servir a la causa bolivariana, por su educación y capacidad militar que tanto se necesita en esos momentos. Soublette, le propuso al General Francisco de Paula Santander, Vicepresidente de la República de Colombia, el nombramiento de Valero con el rango de General de Brigada en el ejército colombiano.
   Se le nombra Jefe de la Segunda Columna y su primera misión es la de auxiliar las tropas de Bolívar en el Perú.
   Antes de su partida, acompañado por una comisión recién llegada de Cuba le presentan a Santander el plan para liberar a Puerto Rico y Cuba. Santander les explica que por el momento la atención del ejército colombiano es expulsar al ejército español del Perú.
   En marcha, se encuentra con el General Antonio José de Sucre que derrota al ejército realista en la Batalla de Ayacucho, consumando la independencia del Perú y, en definitiva, la de toda la América del Sur. Al llegar a Lima a principios de 1825, se presenta al Libertador.
   Bolívar ese mismo día le escribe a Santander: "Hoy ha llegado el General Valero con su hermoso batallón, y he dicho que le pongan el nombre de Caracas, que dejó en Ayacucho; porque es preciso que la cuna de la independencia tenga siempre su nombre en el ejército.
   No he hecho más que verlo, pero me parece un excelente oficial, por lo que he oído de él y por su fisonomía. Le he dado el mando de la división que sitia al Callao a las órdenes del General Sálom". El Callao era el único territorio peruano de donde todavía no se habían podido expulsar las tropas españolas y resistieron por largo tiempo el asedio del ejército libertador.
    Valero, siempre con el deseo de liberar a Cuba y Puerto Rico le presenta el plan a Bolívar. Este le responde las mismas razones que Santander le ofreció, pero le comenta que tiene el deseo de la liberación de las islas antillanas. Se sabe que Antonio Valero era un hombre apuesto, gentil con el sexo opuesto, fuerte de carácter, firme en sus palabras, culto, cordial, un poco sedentario, nómada, nada sosegado, sociable, y excelente ventrílocuo.
   Este don en que en una época era considerado como sobrenatural, le salvó la vida en varias ocasiones y lo utilizaba con humor. En una ocasión, en un banquete, un famoso general se proponía cortar un camarón y éste le dijo con voz de lástima: "No me coma usted, por amor de Dios, soy padre de familia y tengo a quien hacerle falta". El general dejó caer los cubiertos y se quedó perplejo al oír hablar al crustáceo.
   Cuentan sus amigos que en el campo de batalla era "un león desencadenado". Durante su estadía en el Perú traduce del francés la obra Consideraciones del Arte de la Guerra del Barón de Rogniat, la cual se la dedica a Simón Bolívar.
   A principio de 1826, se le ordena ir a Panamá a defender sus costas de los intentos de reconquista por España que provenían de Cuba y Puerto Rico, cuando el general Soublette lo designa Subjefe de Estado Mayor General del Ejército de Colombia; también se le concede el busto del Libertador del Perú y la medalla del Callao por su valerosa campaña en contra de los realistas. Valero se siente agradecido por el honor recibido.
   La guerra de independencia americana en esta parte del continente ha terminado. El poder de España en América había llegado a su fin. Sólo Puerto Rico y Cuba quedaban bajo el dominio español que inmediatamente las refuerzan militarmente por todos lados.
   El genio de Bolívar ha liberado a lo que es hoy Venezuela, Ecuador, Perú, Colombia, Panamá y creado a Bolivia. El Libertador con su colosal empresa de unir a todas las nuevas naciones invita a México, Chile, Argentina y las Provincias Unidas de Centro América formadas por Guatemala, Costa Rica y Nicaragua, a ser parte de una confederación, llamándolas a reunirse en una asamblea general, El Congreso de Panamá.
   Después de cinco años de campaña en el sur del continente, Bolívar regresa a Bogotá. Es el General Antonio Valero quien lo recibe y parten juntos hacia Panamá.
La guerra contra España había terminado, pero la guerra política interna era cada vez más violenta. Tan pronto se independizaron, comenzaron sus líderes en conjunto con la vieja y nueva oligarquía a querer la desunión de la Gran Colombia. Bolívar era un estorbo para sus planes.
   El Congreso antes de comenzar tenía un fracaso asegurado, pues las presiones de discordia que existían entre los líderes de las nuevas naciones, en especial el antagonismo entre los generales José Antonio Páez de Venezuela y Francisco de Paula Santander de Colombia eran graves.
   Entre los temas a discutir estaba la expedición para liberar a Cuba y Puerto Rico. Tanto para Valero como Bolívar la expedición representaba una integral liberación de toda la América que ha sido hispana y el aseguramiento de su defensa.
   El plan de Bolívar, desde el punto de vista político y militar, era por tanto perfectamente lógico.
   Pero este tema era de importancia especial en los Estados Unidos, Francia, Inglaterra y México. Cada uno de ellos tenía su propio interés en las islas. Esta compleja situación llevó a Bolívar a volver a considerar su expedición, pues en esos momentos su más importante deseo era que los países europeos y los Estados Unidos reconocieran a las nuevas naciones y sin el apoyo económico y político de Inglaterra, la expedición libertadora no se podía lograr y mantener.
   En definitiva, la expedición no se efectuó. Bolívar la siguió considerando en varias oportunidades, hasta que durante su visita a Caracas en 1827, primero volvió a examinar como posible, y luego desistió definitivamente de ella.
   Valero observó cómo se desvanecía su esperanza, y también observó cómo Bolívar hizo todo lo posible a su alcance por lograrlo. Desde estos momentos se engrandeció la confianza y la amistad entre los dos que estuvo latente toda la vida.
   Eran tiempos críticos para el Libertador, pues su ideal de integrar a todos los territorios liberados en una sola y poderosa nación era destruida antes sus ojos.
   Antonio Valero se expresa indignado por los acontecimientos: "Mientras los gobernantes alienten ellos mismos las pasiones haciéndose banderías los gobiernos, sin respeto a la ley, la justicia y la razón, y no procuren con medidas sabias mejorar las costumbres y calmar las pasiones, sin perseguir a los ciudadanos, sin hacer distinción de vencedores y vencidos, no habrá tranquilidad y progreso."
   El gobierno de Venezuela lo nombra Comandante de Armas de la provincia de Caracas y Simón Bolívar lo integra a la Junta de Generales que redactará la Ordenanza Militar de Venezuela. Estos títulos fueron las bases para nuevos nombramientos.
   Mientras tanto, con una maquiavélica sutileza, Páez va tramando con apoyo de militares y civiles ser el caudillo de la nueva nación. Nombra a Valero, Jefe de Estado Mayor del Ejército de Venezuela y Secretario de Estado para el Despacho de Guerra y Marina. Páez no confiaba en Valero, pues todos sabían su sentido de lealtad a Bolívar.
   Los ataques contra el Libertador continúan despiadadamente. Se conspira contra su vida, se rebelan contra sus decretos, su presidencia, dueños de periódicos organizan campañas de descrédito, en fin nada positivo se producía en torno suyo. Bolívar comenta en esos momentos: "Ardua y grande es la obra de constituir un pueblo que sale de la opresión por medio de la anarquía y la guerra civil, sin estar preparado previamente para recibir la saludable reforma a que aspiraba".
   En 1829 el Congreso de Venezuela convoca a una asamblea declarando su separación de la Gran Colombia, encarga a Páez al nuevo mando, declara una nueva Constitución y proscribe a Bolívar fuera de su territorio. Valero fue uno de los pocos que permaneció fiel al Libertador y en medio de aquel acto de traición alzó su voz de protesta.
   De inmediato se le fabricó un caso de ser cómplice en una conspiración, pero nunca se le probó su culpabilidad, si no presunciones y deciden expulsarlo del país. En octubre de 1830, es expatriado de Venezuela, estableciéndolo en la isla danesa de San Thomas. Dos meses más tarde se entera de la muerte de su gran amigo. Bolívar expira en Santa Marta, Colombia.
   La vida de destierro es dura, sin familia y solo. Una amarga desesperanza le acompañaba. Su tierra natal era una silueta a la vista. Escribe constantemente al gobierno de Venezuela de su deseo de volver. De todos los que fueron expulsados al destierro en San Thomas, él fue el único que no la abandonó. Después de un año, la Suprema Corte Marcial suspende la inhabilitación política que lo había desterrado.
   Antonio Valero se había casado en España a los 21 años con María Madrid, mujer de acerado temple que lo acompañó a México, en la prisión de La Habana y en su compromiso libertario. Al regreso a Venezuela fija su residencia en el pueblo de San Sebastián de los Reyes con su esposa y sus dos hijas adolescentes. Retirado a la vida privada, en un ambiente apacible, rodeado de nuevos amigos, funda un establecimiento mercantil y una siembra de café.
   A comienzos de 1834, finaliza el período presidencial de Páez y éste recomienda la candidatura del Doctor José María Vargas. El Dr. Vargas quien estuvo residiendo en Puerto Rico por varios años, gana por elección la presidencia de la nación. Pero aquellos militares que participaron en la guerra de independencia no lo aceptan y en menos de un año le quitan el poder por la fuerza, en una guerra de sangre y destrucción.
   Antonio Valero decide mantener neutralidad en el conflicto, pues tenía amigos de ambos lados. Pero el sereno quehacer de su vida es interrumpido por la muerte de su esposa. Mientras el tiempo mitiga su pesadumbre, decide hacer un largo viaje por el país. Antes del viaje conoce a Trinidad Lara Martínez y a su regreso a la edad de 50 años, contrae segundas nupcias. Con Trinidad Lara procrean ocho hijos en el curso de sus vidas.
   En 1842, doce años después de haber muerto El Libertador, sus restos son enviados a Caracas y entre su escolta, se encuentra el General Antonio Valero vestido con su uniforme militar.
   A su regreso decide ser agente corresponsal en San Sebastián del periódico El Venezolano, el diario más importante del país y comienza un cierto activismo político. En 1847 el nuevo presidente es José Tadeo Monagas, antiguo colaborador de Páez y ex-compañero de armas de Antonio Valero.
   Desde la muerte del Libertador, el país ha estado en una continua lucha de poderes y alzamientos militares entre los conservadores y liberales. Monagas fue electo por el voto conservador, pero hace una política propia alejándose de Antonio Páez, y de los oligarcas, acercándose al partido liberal. En San Sebastián como en el resto del país la lucha política enfebrecía y encrespaba las pasiones. Páez se alza contra Monagas y hace un llamado por su derrocamiento.
   El General Monagas llama al servicio a Valero y lo designa Comandantes de Armas de la Provincia de Coro. Su deseo era estar con su trabajo y su familia, pero él era un militar natural y luchador.
   Por su valor, sacrificio, vencedor de importantes batallas y en defensa de la nación se le ascendió a General de División. Después de la guerra regresa a San Sebastián con su familia y su negocios.
   A fines del año 1850 cuando el General Antonio Valero de Bernabé tiene 60 años se le condecora con el Busto del Libertador, su más preciado honor. En los próximos años es ascendido a Comandante de Armas de Cumaná y de Caracas y luego desempeñó la Secretaría de Guerra y Marina.
   En 1855 es electo el General José Gregorio Monagas hermano del saliente presidente. José Gregorio, ejerce un gobierno más aristocrático, arrogante, de corrupción administrativa, que da comienzo al disgusto del pueblo y de los líderes políticos. La larga administración de los Monagas termina en 1858 cuando el General Julián Castro con el apoyo de una unidad temporera entre liberales y conservadores derrota sin mucha resistencia a Monagas.
   Como dijo Bolívar, "Cuando yo deje de existir, esos demagogos se devorarán entre sí, como lo hacen los lobos, y el edificio que construí con esfuerzos sobrehumanos se desmoronará en el fango de las revoluciones".
   Tan pronto como Castro asumió la presidencia, las fuerzas conservadoras tomaron el control y con Castro a su lado expulsan del país a altos líderes liberales. Esto es el comienzo de la Guerra Federal que por cinco años incendia al país desde sus mismas raíces.
   Antonio Valero responde el llamado de Castro a ser pacificador en la contienda, pero palpa que es inútil y renuncia a su cargo. Era una guerra entre los liberales y conservadores, ahora llamados federales y centralistas.
   Tiene 69 años y sólo desea reposo y vida familiar antes que la guerra. No sólo son los acontecimientos, sino también la presión de sus amigos hace que acepte a unirse a las fuerzas federales. Los centralistas reemplazan a Castro por su vicepresidente Manuel Felipe Tovar.
   Los federalistas eran encabezados por Ezequiel Zamora y Juan Falcón antiguos subalternos de Valero. Según Antonio Valero "El General Ezequiel Zamora es la cabeza del ejército y el alma de la revolución". Pero al morir Zamora en combate,    Falcón asume la dirigencia de los ejércitos. Valero asenta un juicio crítico y descarnado sobre Falcón acusándolo de indisciplinado con las tropas y torpe e imbécil en sus maniobras militares que causan la derrota de las fuerzas federales, "Se disolvió un ejército tan numeroso que tres días antes era el porvenir de la Federación venezolana".
   No tiene más remedio que refugiarse en tierras colombianas y emprende un impresionante y peligroso viaje por las cordilleras andinas de altas cumbres, profundos precipicios y fragosas sendas, este guerrero que avanza con vigoroso temple a la edad de 70 años.
   Al llegar a Bogotá, Valero es bien recibido por sus viejos amigos, pero siente la angustia de estar de regreso con su esposa y su familia. Se establece en Cúcuta, en la frontera con Venezuela, cuando comienza a sentirse enfermo. En un momento de meditación y reflexión:
   "Esta vista diaria del suelo de la patria, agrava mi situación y enfermedad. Me encontraba en lucha continua de encontrados efectos y de opuestos sentimientos y deseos. Por un lado me arrastraba el de volver a la patria querida, en donde he dejado las afecciones más caras de la vida, esposa, hijos e intereses. Por otro, el temor que naturalmente engendra los peligros de las persecuciones y el malestar que se debe experimentar por consecuencia de las pasiones que son consiguientes en la lucha sangrienta sostenida en una guerra, por dos partidos que se odian y se detestan disputándose el poder uno para libertar la República y el otro para esclavizarla con el dominio de esa misma tierra, que tuvimos precisión de abandonar por consecuencia de la lucha (...) y refugiarse en tierra extraña aunque amiga y hospitalaria, sin recursos para comer el amargo pan del ostracismo; y mucho más se padece, sí día y noche se tiene a la vista la tierra amada sin facultad de poder ir a pisar su territorio".
   En Venezuela, el gobierno hace un llamado a Páez que se hallaba emigrado en la ciudad de Nueva York para que tome el mando de la república y éste lo acepta. Antonio Valero hace varios intentos para poder regresar con su familia, pero Páez se lo impide.
   Es en medio de su desesperación cuando el General Tomás Cipriano de Mosquera, antiguo compañero suyo, ha sido nombrado por el Congreso, Presidente Provisional de Colombia. Mosquera da un decreto de derecho a sueldo y pensión a los militares de la antigua Colombia, que hubieran hecho la "Guerra Mayor de la Independencia".  
   También le nombra Comandante en Jefe de la 1ra División, con destino al Estado de Boyacá y luego Jefe del Estado Mayor del Ejército de Colombia.
   En abril de 1863 termina la Guerra Federal en Venezuela y Valero decide regresar a su familia, renunciando a su posición en el ejército de Colombia. Pero Antonio Valero nunca vuelve a ver a su esposa y a sus hijos. Un repentino ataque apopléjico corta su vida y el 7 de junio de 1863, a la edad de 73 años muere el prócer americano.
   Su cadáver fue conducido al Cementerio, pero como no tenía familiares en Bogotá, ni nadie que cuidase por sus intereses, no hubo señalamiento especial del sitio donde fue enterrado.
   1874 el Presidente de Venezuela, Guzmán Blanco, erigía el Panteón Nacional en donde serían conservados los restos de los Próceres de la Independencia, entre los cuales se incluía al General Antonio Valero de Bernabé, pero nunca se encontraron sus restos.
   Simón Bolívar dijo una vez: "El que lo abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada y gana cuanto le consagra".