domingo, 28 de octubre de 2012

Músicos cubanos: Aida Diestro, “La Gorda de Oro”, aniversario 39 de la muerte de la fundadora del cuarteto Las D´ Aida

La pianista cubana y directora coral Aida Diestro (Adelaida Diestro Rega), bautizada popularmente como “La Gorda de Oro”, fue la fundadora y directora del cuarteto Las D´ Aida.
Nació el 21 de diciembre de 1924 en la Habana. Estudió música con su padre, Vicente Diestro Camejo, pastor presbiteriano, y los concluyó en un conservatorio privado. Fue directora del coro de la iglesia donde oficiaba su padre, lo que le permitió adquirir amplios conocimientos armónicos que más tarde aplicaría en el montaje de las voces de su cuarteto: Las D’Aida.
Con objeto de ampliar sus conocimientos sobre música visitaba con frecuencia la casa de Enrique González Mántici; estas tertulia fueron decisivas para su futura carrera, y años después, ella recordaría: “fue el maestro Mántici quien me dio la valentía que me faltaba frente a los prejuicios contra los artistas de aquélla época”.
Sus inicios como artista fueron en la radioemisora Mil Diez, donde actuaba como pianista repertorista; allí conoció a César Portillo de la Luz, a José Antonio Méndez, a Tania Castellanos, a Luis Yáñez y a Adolfo Guzmán.
Un momento importante en su carrera artísitica fue la creación, en 1952, del cuarteto que lleva su nombre, integrado por Elena Burke, Omara y Haydée Portuondo y  Moraima Secada, con el que debutó el 16 de agosto en el programa de la television El show del mediodía.
Según Omara Portuondo, Aida “Era música de la cabeza a los pies. Tenía un extraordinario sentido de la armonía (…), Además, aparte del montaje de voces, en el cuarteto analizábamos cómo trasmitir mejor el contenido de la canción, cómo sentir ese número, para hacerlo sentir a los otros. Era interiorizar de verdad lo que decíamos. Aida repetía: “Deben darle esta intención, decirlo con profundidad.” Y nos instaba a analizar los textos. No era cantar por cantar (…). Tenía mucho talento y sabía valorar el de los demás (…).” Aida, se identificada con el movimiento del filing, poseía un sentido extraordinario de la armonía y empezó a educar y trabajar sus voces, tratando de sacar partido del registro vocal de cada una de ellas hasta llegar a realizar un verdadero e irrepetible montaje de cuatro voces.
Así en los primeros años sesenta se afirmaron como una de las formaciones esenciales del filing aunque con frecuentes cambios de sus integrantes porque Aida Diestro transformaba de tal modo las voces de sus cantantes que unas tras otras se lanzaban como solistas. Realizó con el cuarteto giras por Venezuela, México, Argentina,  Japón,  Polonia, Estados Unidos, Francia, Alemania, Rusia, Polonia, Checoslovaquia, Hungría  y otros países.
Las D’Aida eran tan aclamadas que se les podía ver en Tropicana donde actuaban dos veces por noches y más temprano se les podía escuchar en el Patio del Hotel Habana Libre. A principios de los setenta Aida tuvo la iniciativa de agregar al grupo una orquesta donde aparecieron los tambores batá. Las actuaciones se convirtieron entonces en verdaderos espectáculos.
Muere el 28 de octubre de 1973 en La Habana.