sábado, 27 de octubre de 2012

Memorias de la guerra: La destitución del primer presidente cubano Carlos Manuel de Céspedes

En el aniversario 139 de la destitución de Carlos Manuel de Céspedes, presidente de la República en Armas, por decisión de la Cámara de Representantes
La destitución de Carlos Manuel de Céspedes, es uno de los hechos de mayor trascendencia  y consecuencias negativas para el mantenimiento de la unidad revolucionaria en la lucha por la independencia, realizado por la Cámara de Representantes el 27 de octubre de 1873 en Bijagual, Jiguaní, Departamento Oriental. Mediante este acto, la Cámara de Representantes depuso a Carlos Manuel de Céspedes, presidente de la República en Armas e iniciador de la Revolución en La Demajagua, para lo cual se valió de las facultades y prerrogativas otorgadas a la misma por la Constitución de Guáimaro.
La destitución de Céspedes se produjo como resultado de las contradicciones iniciales, que aparentemente habían sido resueltas por la Asamblea de Guáimaro, pero que seguían latentes, habían estado presentes en la destitución de Manuel de Quesada, fueron agudizadas por su designación como agente especial de Cuba en los Estados Unidos, y fueron favorecidas por la caída del mayor general Ignacio Agramonte y Loynaz, el 11 de mayo de 1873, lo que dejó las manos libres a la Cámara para actuar contra el presidente Céspedes, para lo cual esta contó con la conformidad de los mayores generales Calixto García, Vicente García,  Modesto Díaz y Manuel Calvar, así como de personalidades civiles como Salvador Cisneros Betancourt, Tomás Estrada Palma y otros, y con la presencia de 1 500 hombres armados concentrados en Bijarú, lo que evidenció que la Cámara no tenía fuerza propia para adoptar acuerdo tan significativo.
De los 15 miembros efectivos que poseía, solo estaban presentes 7, y de estos 5 votaron a favor de la destitución, lo que indica que la decisión fue adoptada por una minoría. Teniendo en cuenta que el mayor general Francisco Vicente Aguilera, vicepresidente de la República en Armas, quien por derecho propio debía cubrir la vacante, cumplía misiones en el extranjero y además se encontraba enfermo y no podía regresar a Cuba, la Cámara nombró a su presidente, Salvador Cisneros Betancourt, como presidente provisional de la República en Armas en sustitución de Céspedes.
Al conocer la decisión, Céspedes asumió una posición digna; aceptó la destitución sin poner obstáculos, ni resistencia alguna y manifestó: “Doy las más expresivas gracias a ese cuerpo por haberme librado del gran peso que ha gravitado sobre mí, mientras he estado hecho cargo del gobierno, sin que pueda decirse que he abandonado mi puesto ni atribuirse a cansancio o a la debilidad”.
Días después lanzó un manifiesto al pueblo, ofreciendo su apoyo a la lucha. Durante un tiempo, Céspedes fue obligado a marchar junto al Gobierno. El 2 de noviembre solicitó pasaporte para salir al extranjero, lo cual se le denegó, por lo que se trasladó a la finca San Lorenzo en la Sierra Maestra, donde sin escolta y en desigual combate contra fuerzas superiores del enemigo murió el 27 de febrero de 1874.
Con la deposición de Céspedes, la Cámara dio un paso en falso de nefastas consecuencias para el ulterior desarrollo de la guerra, abrió las puertas a la división interna de la Revolución y dejó sentado el precedente, de que la autoridad de ese órgano era meramente teórica, lo que desembocaría años más tarde en sediciones y desacatos para la dirección de la Revolución.