domingo, 28 de octubre de 2012

Jóvenes de siempre: Comandante Camilo Cienfuegos, aniversario 53 de su desaparición física

El comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, fue un extraordinario combatiente y revolucionario cubano. Expedicionario del Yate Granma. Uno de los pilares fundamentales de la gesta armada que derrocó a la tiranía del dictador Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959. Amigo inseparable del comandante guerrillero Ernesto Che Guevara. Su valor hizo que el pueblo espontáneamente le otorgara el título honorífico de Héroe de Yaguajay y Señor de la Vanguardia. Nace el 6 de febrero  de  1932 en la barriada habanera de Lawton, La Habana. Hijo de padres originarios de Pravia, Asturias y de Castro Urdiales, Cantabria, de humilde extracción social.
En 1940 ingresa en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, pero tuvo que abandonar sus estudios por problemas económicos. Durante el período en que fue estudiante de San Alejandro, estuvo trabajando en la tienda “El Arte”, como aprendiz, sastre de oficio. Su temperamento jovial y sonrisa franca, le hacía ganar amigos desde el primer encuentro.
En el año 1948, participó en las protestas populares contra el aumento del pasaje en ómnibus. En 1954, se vincula a la lucha contra la dictadura de Batista.
Desde muy joven comprendió que el entorno de la seudorrepública no le ofrecía porvenir alguno, por lo que viajó a Estados Unidos con solo 21 años de edad, en busca de mejores oportunidades económicas para su familia.
En 1955 fue detenido y deportado a Cuba, incorporándose a las luchas estudiantiles, resultando herido en una manifestación de protesta. Preso, torturado y fichado por los sicarios del régimen dictatorial, tuvo que retomar el camino del destierro en Nueva York uniéndose a la oposición revolucionaria en el exilio.
En Nueva York supo del proyecto que encabezaba Fidel Castro, encaminado a organizar una expedición armada en México con el propósito de desembarcar en Cuba y emprender la lucha insurreccional contra la dictadura.
Aquella empresa encajaba en los ideales de Cienfuegos Gorriarán, quien fue expulsado por las autoridades migratorias al vencerse su permiso de residencia, y fue enviado a México, a donde llegó el 19 de septiembre de 1956, sin ser enviado por ninguna célula del M-26-7, por lo cual le resultó difícil ser aceptado, siendo Reinaldo Benítez quien lo presenta a Fidel. Finalmente es aceptado y lo remiten al Campamento de Ciudad Victoria. Es desde este campamento en que escribe a un amigo una de las frases que ha servido como bandera del internacionalismo que ha practicado Cuba: (...) esos que luchan, no importa dónde, son nuestros hermanos.
Fue Camilo uno de los últimos elegidos para la expedición del Granma. El 2 de diciembre de 1956 figuró entre los 82 combatientes que desembarcaron por Cayuelos, en la costa Sur. Tras la dispersión de Alegría de Pío, producida tres días después, se unió finalmente a Fidel en Purial de Jibacoa, el día 18 de diciembre.
Ya en la Sierra Maestra integró la Columna 1, y en 1957 participó entre otros en los combates de La Plata, el 17 de enero; Llanos del Infierno, el 22 de enero; Uvero, el 28 de mayo; primer combate de Pino del Agua, el 17 de septiembre, donde resultó herido de gravedad, y Alto del Cojo, el 27 de noviembre. Se destacó rápidamente por su valor, audacia y cualidades de mando, por lo que había sido ascendido a teniente el 2 de agosto de ese año, y al morir Ciro Redondo en el combate de Mar Verde, el 29 de noviembre, fue ascendido a capitán, grado con el que combatió en Altos de Conrado, el 8 de diciembre.
El 16 de febrero de 1958, fuerzas bajo su mando trataron de establecer un cerco para aniquilar los refuerzos del ejército batistiano en el segundo combate de Pino del Agua, en el que fue herido en un muslo y en el abdomen.
Al decidirse extender la guerra a otros territorios, recibió la misión de dirigir un pelotón en la zona del Cauto, el 21 de marzo de 1958. El 1 de abril —al mando de unos 28 hombres— se dirigió a la zona de Bayamo, y dos días más tarde cruzó la Carretera Central por un lugar llamado Tuabaquey, destruyendo a su paso 18 postes del tendido eléctrico y 15 telefónicos, paralizando las comunicaciones entre Bayamo y Manzanillo.
El 16 de abril de 1958, fue ascendido a Comandante y promovido a jefe de la Columna 2  Antonio Maceo para operar en el triángulo cuyos vértices estaban situados en las ciudades de Bayamo, Manzanillo y Victoria de Las Tunas, así como las áreas urbanas de estas ciudades.
El 20 de abril atacó la planta eléctrica de Bayamo haciéndole dieciocho bajas al enemigo, y el 4 de mayo, tropas bajo su mando fueron rodeadas en el Monte La Estrella por fuerzas superiores del ejército de la tiranía, logrando rechazarlos para continuar realizando emboscadas y sabotajes.
Al desatarse la ofensiva de verano del ejército batistiano, el Comandante en Jefe Fidel Castro le ordenó, el 12 de junio de 1958, regresar con su Columna a la Sierra Maestra para apoyar el rechazo a dicha ofensiva, dejando en el llano una pequeña fuerza que distrajera al enemigo. En menos de una semana estuvo listo para la nueva misión, combatiendo el 29 de junio en Casa de Piedra contra la 97 Compañía del 11 Batallón del ejército.
Al pasar las fuerzas rebeldes definitivamente a la ofensiva, el 18 de agosto de 1958  recibió la riesgosa misión de que, junto a la Columna 8 Ciro Redondo —del comandante Ernesto Che Guevara— realizara la invasión al centro del país, reeditando la proeza de los mambises en la Guerra de Independencia.
Camilo tenía como misión ulterior trasladarse con su columna a la provincia de Pinar del Río para llevar la guerra hasta el extremo más occidental, como lo hiciera el mayor general Antonio Maceo a finales de 1895 y principios de 1896.
El 22 de agosto abandonó la Zona de Providencia, en la Sierra Maestra, con su Columna Invasora rumbo al llano para penetrar, después de múltiples penalidades y extraordinarias muestras de heroísmo, a Las Villas el 7 de octubre de 1958. Allí le ordenaron mantenerse en la provincia apoyando al Che —hasta que se consolidara en la región— antes de continuar la marcha hacia Pinar del Río.
Se propuso atacar las pequeñas guarniciones para posteriormente —con más armas y combatientes— asaltar las guarniciones grandes y liberar los pueblos de mayor importancia. Bajo esa estrategia se combatió —entre octubre y diciembre de 1958— en: Seibabo, Venegas, Zulueta —en dos ocasiones—, General Carrillo,  Jarahueca, Iguará, Meneses, Mayajigua y Yaguajay, en cuyo cuartel y otras dependencias se habían hecho fuerte las tropas enemigas, por lo que se requirieron nueve días de batallar para tomarlo. Esta victoria coincidió con la toma de la ciudad de Santa Clara por las tropas del Che y con la fuga del tirano, con su consecuente intento de un golpe de estado.
Con el Triunfo de la Revolución Cubana fue nombrado Jefe de Estado Mayor del Ejército Rebelde.
Ante la nueva situación creada con la huida del tirano y el intento de establecer un nuevo gobierno, Camilo recibió la orden de marchar rápidamente hacia La Habana y tomar la máxima fortaleza de la tiranía: el Campamento de Columbia, misión que cumplió el 2 de enero de 1959. También participa en el recibimiento a la Caravana de la Victoria presidida por Fidel el 8 de enero y en el acto de bienvenida queda demostrada la infinita confianza del Comandante en Jefe en Camilo cuando interrumpe su discurso y le pregunta al Héroe de Yaguajay que estaba a su lado ¿Voy bien Camilo? Y este le responde ¡Vas bien Fidel!
Su último discurso, lo pronuncia el 26 de octubre de 1959, en el Palacio Presidencial y constituye un llamamiento a la unidad, la confianza en Fidel y en la Revolución.
El 28 de octubre de 1959, cuando se dirigía de regreso a La Habana tras neutralizar una conspiración contrarrevolucionaria en la provincia de Camagüey, dirigida por Hubert Matos, la avioneta se extravió y desapareció sin dejar rastros.
Después de infatigables jornadas, el 12 de noviembre, el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, Comandante en Jefe Fidel Castro, informaba al pueblo sobre la infructuosa gestión. Sus palabras dejaron impresa para siempre los perfiles heroicos del combatiente extraordinario:
«hombres como Camilo Cienfuegos surgieron del pueblo y vivieron para el pueblo. Nuestra única compensación ante la pérdida de un compañero tan allegado a nosotros es saber que el pueblo de Cuba produce hombres como él. Camilo vive y vivirá en el pueblo».
La legendaria figura de Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Señor de la Vanguardia, el Héroe de Yaguajay, se acrecienta con el paso del tiempo.
Lo recordamos como el niño simpático y travieso, pero justo y honesto; como el joven audaz y valeroso, que sufre el dolor de su Patria oprimida y se rebela contra los desmanes de los gobiernos de turno; como el invicto guerrillero que, por su coraje en el combate, ganó el sobrenombre de Señor de la Vanguardia.
El pelotón de vanguardia es siempre el que mayor peligro corre en el combate, el que primero se enfrenta al enemigo, el que pone el pecho a las balas... Y, precisamente, al frente de ese pelotón —primero en la columna no. 1, “José Martí”, al mando de Fidel Castro, y luego, en la columna no. 4 “Ciro Redondo”, comandada por el Che Guevara— se hizo gigantesca la figura de este excepcional guerrillero.
Muchas virtudes tiene Camilo; pero entre ellas sobresale su fidelidad a la Patria, a la Revolución y a Fidel, contra quien no quiso enfrentarse ni en la pelota.
Nuestro querido Camilo solo contaba 27años de edad, cuando aquel 28 de octubre de 1959 desapareció en el mar bravío para renacer convertido en una bella tradición que cada año llena nuestras aguas de flores y cariño.
Su sombrero alón, su sonrisa y su inmortal talla de héroe de la Patria son presencia viva en el recuerdo y el corazón agradecido de cada cubano.