miércoles, 17 de octubre de 2012

Grandes del deporte cubano: Amado Maestri, maestro de árbitros del beisbol

    En el aniversario 76 del debut en los terrenos de béisbol impartiendo justicia, de uno de los más grandes árbitros de la pelota cubana

    El destacado árbitro cubano de béisbol Amado Maestri, está reconocido como miembro del Salón de la Fama del Béisbol Profesional mexicano. Nació el 8 de diciembre de 1909 en el poblado de Regla, Ciudad de La Habana.
   Desde pequeño gustaba de jugar a la pelota. Jugó como receptor en el equipo amateur Cubanaleco, donde sus resultados fueron discretos. Posteriormente debutó como árbitro en la liga profesional el 17 de octubre de 1936 donde llevó la voz cantante en el cerrado choque que ganó el club Marianao al Almendares 2 carreras por 1.
   Se enfrentó a los esbirros de Fulgencio Batista y evitó así una golpiza mayor a los estudiantes universitarios, liderados por José Antonio Echeverría, que se lanzaron a la grama del Estadio del Cerro, en un partido de la Liga Profesional el 23 de noviembre  de1952 portando carteles para protestar contra la dictadura. Este hecho da pie a la instauración posterior del día del árbitro.
   El 5 de junio de 1945 ofrece en el estadio Delta Park de Ciudad de México una lección de valentía ante el magnate local Jorge Pasquel, presidente de la Liga Mexicana, al expulsarlo del terreno, cuando este bajó a protestar una decisión del colegiado cubano.
   Maestri arbitró también el juego efectuado el 24 de junio de 1959 en el hoy Estadio Latinoamericano, conocido entonces como el Estadio del Cerro, se pactó un juego de exhibición entre el equipo de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y los Barbudos, una selección integrada por miembros del Ejército Rebelde. El juego terminó 3 a 0 a favor de los Barbudos, y entre Fidel y Camilo hicieron una gran jugada en primera base.
   Al bate, Fidel dio un roletazo al cuadro; a Camilo, en dos strikes, le salió foul el intento de toque y Maestri le declaró out por regla. “Camilo, ¡te poncharon!”, dijo Fidel y al Héroe de Yaguajay le brotó una carcajada que provocó una risa general.
   No tuvo reparos para enrolarse en la aventura de crear un certamen que reemplazara a la Liga Cubana de Béisbol Profesional y salió a la cabeza del grupo de jueces que se desempeñó en el juego inaugural el 14 de enero de 1962 junto a Rafael de la Paz que estuvo en primera base, Francisco Fernández Cortón en segunda y Enrique Roger García en tercera.
   Aunque solo pudo impartir justicia durante la primera campaña, su legado trasciende cualquier obstáculo. Es el patrón a imitar.
   Eladio Secades ilustre redactor de Bohemia definió la grandeza de este hombre:   
   “Muchos factores han contribuido a que el baseball llegara a alcanzar en Cuba la preponderancia, el crédito popular, la idolatría tremenda que lo ha convertido en pasatiempo nacional. Entre esos factores decisivos hay que incluir el prestigio que Amado Maestri le dio a la misión encomendada a los árbitros.
   En Maestri terminan los desahogos de impertinencia, las perturbaciones por sistemas, los abusos engendrados por los árbitros que permitían que la tolerancia de ellos alcanzara categoría de humillación”.
   “…[…] Pero no puede ocultarse que con la aparición de Maestri con el hábito azul y los arreos del oficio, se inicia en el baseball cubano la conversión al respeto, al acatamiento, a la disciplina. Se acabaron las agresiones en el escenario.
   Se terminaron las alteraciones del orden, porque los revoltosos que tantos había en el baseball llamado independiente, sabían que en boca de Maestri el pan era pan, el vino, vino y el out no tendría remedio ni admitiría coacciones posibles…
   Esa trancisión de la anarquía al acatamiento cristalizado en sistema, el baseball tiene que agradéceselo a Maestri. […] “¡Pobre del espectáculo deportivo que en los países de esta raza – tan impulsiva, tan vehemente – no tenga jueces que sean respetados como se respeta a Maestri en el baseball…!
   La muerte se atravesó en su camino el 22 de septiembre de 1963 cuando apenas tenía 53 años.