miércoles, 17 de octubre de 2012

Próceres de América: Jean Jacques Dessalines, en el aniversario 206 del asesinato del artífice de la independencia de Haití

    El artífice de la independencia de Haití y primer gobernante de ese país, Jean Jacques Dessalines, nació en Saint Domingue, el 20 de septiembre de 1758. Antiguo esclavo, participó en las revueltas de los esclavos de las colonias francesas de Saint Domingue, o la guerra hispano-francesa ocurrida en la isla entre 1793 y 1795, pasándose con él al bando republicano en mayo de 1794.
   Al servicio de Toussaint L’Ouverture alcanzó el grado de General y cuando este es depuesto por las tropas francesas enviadas por Napoleón para reconquistar la isla, es nombrado al frente de las tropas del Sur, que lucharon contra el ejército del general Leclerc, enviado por su cuñado Napoleón Bonaparte para recuperar Saint Domingue.
   Derrotadas las fuerzas napoleónicas, Dessalines citó a todos los oficiales en Gonaives el 31 de diciembre de 1803 para leerles el texto de la Declaración de Independencia de la República de Haití.
   Redactado por Charéson, el más antiguo de los secretarios de Dessalines, se había inspirado en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, pero el documento, de carácter abstracto y meramente jurídico, no satisfizo a los presentes y uno de ellos, Boisrond-Tennerre, intervino diciendo: “Necesitamos la piel de un blanco como pergamino, su cráneo como escritorio, su sangre como tinta y su bayoneta como pluma”.
   Proclamada la independencia el 1 de enero de 1804, Dessalines fue elegido general en jefe y gobernador de la flamante República. En un principio, temeroso de una nueva invasión francesa, se ocupó de fortificar las ciudades costeras.
   A finales de enero, emprendió una gira por el sur y oeste que lo convenció del odio que el pueblo sentía por los blancos, por lo que ordenó que fuesen exterminados. De la matanza solo se salvaron quienes podían ayudar a la educación de los jóvenes haitianos.
   El general francés Ferrand, que se había hecho dueño de la situación en el este de la isla, a finales de 1804 promulgó un decreto por el cual autorizaba a hacer presos a todos los haitianos de uno y otro sexo mayores de catorce años. Los de edades comprendidas entre los doce y catorce serían vendidos en el exterior y los más jóvenes empleados como esclavos.
   Enterado de esa medida, Dessalines ordenó al general Henri Christophe que enviara una comisión a los habitantes del este para que permitiesen el paso de su ejército de 25 mil hombres hacia la ciudad de Santo Domingo. El propio Dessalines encabezaría otro por el sur.
   Alrededor de doscientos vecinos de Santiago, mandados por Reinoso del Orbe, decidieron luchar contra las tropas de Christophe, pero la ciudad cayó en sus manos, fue quemada y los prisioneros degollados. Ferrand se aprestó a defender su plaza de Santo Domingo.
   El 8 de marzo de 1805, Dessalines puso sitio a esta ciudad. El cerco duró tres semanas, en cuyo transcurso se fueron agotando las provisiones y los vecinos tuvieron que comer caballos, perros y ratones, pese a lo cual Ferrand resistió por tener noticias de que una escuadra francesa navegaba por el Caribe y confiar en que llegase a Santo Domingo en cualquier momento.
   Efectivamente, el 30 de marzo las velas de la escuadra se dejaron ver en el horizonte. Viendo que dos fragatas continuaban hacia el oeste, Dessalines creyó que se dirigían a Haití y levantó el asedio para ir a combatirlas en su propio terreno.  
   Durante su regreso, saqueó e incendió las poblaciones de Monte Plata, Cotuí, La Vega, Moca  y  Santiago, pasando a cuchillo a todos sus vecinos.
   El 8 de agosto de 1804 llegó a Haití la noticia del coronamiento de Napoleón Bonaparte como emperador, y los secretarios de Dessalines le hicieron ver que el cargo de general en jefe y gobernador no le convenía como cabeza de una nación independiente y redactaron una solicitud para que también en Haití fuese establecido un imperio.
   Dicha solicitud circulaba entre los generales y altos oficiales para que la firmasen cuando Dessalines, adelantándose a los acontecimientos, se autoproclamó emperador con el título de Jacques I.
   Entre las medidas tomadas por Dessalines figuraron la confiscación de todas las propiedades que en 1802 habían sido vendidas a distintas personas, procediendo a arrendarlas por subasta, y la creación de un impuesto territorial a los cultivos, poniendo a trabajar en ellos forzosamente a todos los haitianos que no tuvieran un oficio mecánico.
   Es traicionado y asesinado en 1806 por sus colaboradores, Alexandre Pétion y Henri Christophe, quienes se dividen el país. El himno nacional de Haití, La Dessalinienne, se denomina así en su honor.
   Estas medidas provocaron un descontento general que originó una conspiración de sus lugartenientes con fines de derrocarlo, la cual prosperó rápidamente por todas partes hasta que el 17 de octubre de 1806 una descarga de fusilería acabó con su vida.