lunes, 15 de octubre de 2012

Escritores norteamericanos: Mario Puzo:aniversario 92 del nacimiento del autor de El Padrino

    El escritor norteamericano Mario Gianluigi Puzo nació en Manhattan, Nueva York, el 15 de octubre de 1920 y murió en Bay Shore, Nueva York, el 2 de julio de 1999. Fue un autor estadounidense de origen italiano conocido como el literato de la mafia, especialmente por su obra maestra El Padrino (1969).
   Nació en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Estudió Ciencias Sociales en la Universidad de Columbia. Sus dos primeras obras, The Dark Arena y The Fortunate Pilgrim tuvieron una gran acogida.
   Su consagración definitiva llegó con la publicación de El Padrino, con la que además consiguió dos premios Oscar para los guiones, escritos por él, de las partes primera y tercera de la película. A su vez las partes primera y segunda de la película, dirigida por Ford Coppola, fueron galardonadas con el premio a la mejor película en sus años respectivos.
   A esta novela siguieron Fools Die, El siciliano, La cuarta Ky, El último Don. Puzo murió en su casa de Long Island en julio de 1999 a causa de un paro cardiaco poco tiempo después de finalizar la escritura de Omertà.
   Adoraba jugar al tenis (seguramente extrajo de allí la presencia de la seductora tenista en su novela Omerta). Le gustaba también apostar ocasionalmente en Las Vegas (recuerden el episodio de Moe Green en The Godfather y su novela The Last Don).
   Puzo nunca tuvo contacto con el medio del crimen. De hecho, según sus propias palabras Don Corleone era un personaje que lo espantaba. Además decía que su mafia era una versión romántica del mundo criminal real. "Si hubiera estado en la mafia jamás habría tenido que escribir"
   Es increíble, pero a pesar de la enorme presencia del catolicismo en la obra de Puzo, el escritor, según decía, no creía en Dios ni en los dogmas de la Iglesia, sólo en la bondad humana.
   Pese a entender perfectamente la naturaleza del mal, Puzo decía que la justicia debía ser una constante en la sociedad, sin embargo estaba decepcionado de cómo se administraba en Estados Unidos de América, donde según él, la Ley protege más a los criminales con dinero que a la gente común.
   Puzo dijo en alguna ocasión que su felicidad residía en una buena comida, practicar tenis, apostar jugando, mirar el techo de su casa durante horas y escribir.
   Mario Puzo fue el único superviviente acusado de romper la Omerta (pacto sagrado siciliano de silencio). Padecía diabetes y había sufrido una cirugía de corazón en 1992. La muerte le llegó el 2 de julio de 1999.