lunes, 15 de octubre de 2012

Memorias del fascismo: El asesinato de Nguyen Van Troi

En el aniversario 48 del fusilamiento del héroe vietnamita

   Héroe y mártir vietnamita Nguyen Van Troi, nació en 1947, en el poblado de Thanh Quang Nam (Viet Nam del Sur). Hijo de una familia de campesinos pobres, huérfanos de madre desde niño, fue criado por su padre Nguyen Van Hoa, quien trabajaba duro para su sufragar los gastos de toda la familia.
   A la edad de cinco años la familia de Van Troi recibe un arrozal entregado por el Gobierno Popular que se fundó después del triunfo de la Revolución de agosto de 1945. La vida se les hizo muy difícil y Nguyen Van Troi pudo ir a la escuela primaria obteniendo el tercer grado y participar en la organización de los Pioneros.
   Poco después, su padre fue arrestado por los franceses por sus actividades patrióticas y encarcelados hasta 1954, la familia tuvo que huir a la persecución del régimen títere de Ngo Dinh Diem y refugiarse en raigón.
   A los 14 años empezó a trabajar aprendiendo el oficio de electricista, así comenzó a conocer al explotación, la opresión y la representación por parte del régimen y no se resignó a cruzarse de brazos, logró establecer contactos con la organización revolucionaria clandestina de Saigón y pronto se convirtió en uno de los activistas más destacados.
   Integró la Unión de Juventud Popular Revolucionaria. El 17 de febrero de 1964, se presentó como voluntario para formar parte de una unidad especial en acción armada.   
   En su autobiografía escribió, “He crecido formado por la Revolución, mi padre era combatiente de la resistencia anti-francesa y fue torturado por el enemigo hasta quedar inválido. Llevo en mi corazón un odio incontenible hacia los enemigos de la patria, he llegado a raigón con la firme decisión de continuar la obra revolucionaria de mi padre…”.
   En Mayo de 1964 arriba a Saigón Robert MacNamara, para poner en práctica los planes de la extensión de la guerra de agresión contra el pueblo, Van Troi empezó a formar un plan de acción para castigar al cabecilla del pentágono yanqui, el plan fue apoyado por el estado mayor de u unidad, pero considerando que Troi iba a casarse en aquellos días, los compañeros no quisieron permitirle que participara en la operación, fue capturado a las 10.00 de la noche el 19 de mayo de 1964, cuando iba a terminar de minar el puente de Cang Ly en la Carretera que conduce a Nhut, en raigón, por donde debería pasar NcNamara.
   El 10 de agosto de 1964 el Tribunal fascista condenó a Troi a la pena capital, como última palabra al tribunal, declaró “Lamento no haber podido matar a McNamara”’
El enemigo no escatimó ninguna clase de tortura, empleando las más refinadas para hacerlo hablar, obtuvieron siempre la misma respuesta del héroe “quise matar a NcNamara porque es enemigo de la patria, acepto toda la responsabilidad de mi acción.
   Cuatro meses pasó Nguyen Van Troi en la prisión central de Saigón – Chi Hoa, cuatros meses de torturas ininterrumpidas, de amenazas y de intentos sobornos por parte de los captores, todo en vano. Troi siempre contestaba: Cumplí con mi deber hacia la Patria, no tengo nada más que decir”, intentó varias veces fugarse de la cárcel para regresar a las actividades revolucionarias.
   Una vez saltó del segundo piso de comandancia de la Policía de Raigón pero calló en el techo de auto en marcha. Se fracturó una pierna, el enemigo redobló las torturas. Troi quedó casi totalmente paralítico.
   En la celda de los condenados a muerte decía a sus compañeros; que el enemigo quería matarlo, pero que no le tenía miedo a la muerte, solamente sentía ver sido capturado tan pronto sin terminar su misión, la lucha por la liberación de su pueblo, de su clase y realizar el ideal de su vida, quería vivir y luchar como un comunista a pesar de no haber tenido el honor de ser miembro del Partido Popular Revolucionario, partido de la clase obrera, en la celda recibió la visita de su esposa con quien vivió a penas unos días después de su matrimonio, hablo rió y en ningún momento se mostró triste y apenado.
   En el breve lapso de los últimos nueves minutos de su vida Van Troi permaneció sereno, tranquilo y heroico como siempre, no perdió la oportunidad alguna para atacar al enemigo. Desde la puerta de su celda hasta el lugar de la ejecución, la distancia era a penas de 50 metros, pero no se quejaba, iba vestido de blanco entre las filas de lo soldados armados de fusiles con las bayonetas caladas, los esperaban algunos corresponsales de la prensa vietnamitas y extranjeras.
   El habló…”Por no haber podido soportar la muerte de mi pueblo y la humillación de mi patria contra el Imperialismo Yanqui, no soy culpable a los ojos de mi pueblo y de mis compatriotas, yo he luchado contra el imperialismo yanqui que ha agredido a Viet nan del Sur con tantas desgracias, dolor y muerte a mis compatriotas, no contra mi pueblo, amo entrañablemente a mi Viet Nam querido, nunca he estado contra mi pueblo”.
   A principio de octubre de 1964, los Verdugos de Troi decidieron fusilarlo para tratar de aterrorizar al pueblo y detener el movimiento anti-yanqui que iba creciendo en las ciudades. El heroísmo de él conmovió a los patriotas de Venezuela que capturaron en pleno centro de Caracas el Teniente Coronel Yanqui Michael Smalen, Subjefe de la misión de las fuerzas áreas norteamericanas y declararon, si los yanquis lacayos en Viet Nam del Sur asesinaron a N.Guyen Van Troi, una hora más tarde el coronel yanqui seria ajusticiado por las FLAN de Venezuela.
   Un sacerdote católico y un budista enviados por el gobierno títere, le pidieron a Troi que se confesara, que se arrepintiera y que rezara, él le contestó con calma, no me hace falta representar esa farsa, no tengo nada de qué arrepentirme.
   Los verdugos atemorizados no lo dejaron continuar hablando y trataron de vendarle los ojos, con gesto el los rechazó. No lo necesito, déjenme ver por última vez mi tierra querida.
   Tembloroso los ejecutores doblaron su cuerpo a la fuerza, le pusieron la venda en los ojos y lo ataron fuertemente al poste de fusilamiento, NGuyen Van Troi se enderezó y grito a toda voz, recuerden mis palabras: !Abajo los yanquis!, ¡Abajo Nguyen Khanh!, y por tres veces gritó ¡Viva Ho Chi Min!. Fuego!, gritó el oficial. !Viva Viet Nam! ¡Viva Viet Nam! Y su voz se confundió con las detonaciones
   Murió a las 9.59 de la mañana del 15 de octubre de 1964 en el patio de la prisión de Chi Hoa.
   El presidium del Comité Central del Frente Nacional de Liberación de Viet Nam del Sur le otorgó al Mártir el Título de Héroe de Viet Nam, y la Medalla de Muralla de Bronce de la Patria de primera clase.