martes, 16 de octubre de 2012

La Historia me Absolverá: A 59 años del histórico alegato de defensa del abogado Fidel Castro

    La historia me absolverá, constituye el alegato de autodefensa de Fidel Castro ante el juicio en su contra comenzado el 16 de octubre de 1953 por los asaltos a los cuarteles  Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo respectivamente, sucedidos el 26 de julio.
   Ante este juicio, Fidel Castro, entonces licenciado en Derecho Civil, decide asumir su propia defensa. En el documento, Fidel Castro señala los males de la Cuba de entonces, resumidos en seis problemas fundamentales: el problema de la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación, y la salud.
   Entre las cuestiones principales destacaba el 85% de los pequeños agricultores cubanos pagaba renta y sufría la amenaza perenne del desalojo cuando más de la mitad de las mejores tierras estaban en poder de compañías extranjeras y una gran proporción de la población era analfabeta, las 400.000 familias del campo y la ciudad vivían hacinadas y casi dos millones y medio de la población urbana pagaba altos alquileres por las casas que ocupaban, el 90% de los niños del campo eran devorados por los parásitos, y la existencia de más de un millón de desempleados.
   Los acusados de participar en los sucesos del 26 de julio de 1953 fueron juzgados en la Causa No. 37 de ese año, que se inició el lunes 21 de septiembre. El Palacio de Justicia santiaguero fue la sede de un juicio nunca antes visto.
   Ante el asombro del tribunal y los demás presentes, los acusados se convirtieron en acusadores. Al final del proceso judicial, el 6 de octubre, 29 de los 102 acusados fueron sentenciados a condenas de entre siete meses y trece años de privación de libertad.    
   Siete días después fueron trasladados al Presidio Modelo de Isla de Pinos. 
Fidel Castro había sido mantenido alejado del tribunal desde el final de la primera sesión. Su juicio tuvo lugar el 16 de octubre en una pequeña sala del Hospital Civil Saturnino Lora. Junto al líder del grupo fueron juzgados Abelardo Crespo, acostado en una cama debido a las múltiples heridas recibidas, y Gerardo Poll Cabrera.
   Como ocurrió en el juicio anterior, los acusados se tornaron acusadores, denunciando los crímenes cometidos contra sus compañeros. Es en ese momento cuando comienza a tomar forma uno de los mitos más impactantes del asalto al Cuartel Moncada.
   Había pocas personas presente cuando Fidel Castro se levantó para asumir su propia defensa. El juicio había durado cuatro horas, de las cuales Fidel consumió la mitad denunciando el golpe de estado, los crímenes contra sus compañeros, su programa de gobierno si hubiera triunfado, y otras consideraciones de interés nacional. Al final, fue sentenciado a 15 años de privación de libertad.
   Al llegar al presidio, el dirigente de la Generación del Centenario (por coincidir 1953 con el centenario del nacimiento de José Martí), elaboró un plan de trabajo centrado en la propaganda.
   En una carta a Melba Hernández del 17 de abril de 1954, le dice que no se puede abandonar un minuto la propaganda porque es el alma de toda lucha. La nuestra debe tener su estilo propio y ajustarse a las circunstancias.
   Luego le dice que su esposa Mirta le hablará de un folleto de importancia decisiva por su contenido ideológico y sus tremendas acusaciones y le pide que le presten el mayor interés. Se refería a La Historia me absolverá. Fue escrito en presidio entre su llegada en octubre de 1953 y abril de 1954, con la ayuda de una biblioteca personal que, dos meses después de ingresar al presidio, contaba con unos 300 volúmenes.
   De ese folleto, que se convertiría en el medio propagandístico de mayor valor por su impacto en la población, le dice que deben distribuir cien mil en un plazo de cuatro meses en toda la isla.
   Aunque la distribución real sólo alcanzó la décima parte de esa cifra, el folleto resultó una victoria total.
   El folleto no circuló hasta un año después del juicio, en octubre de 1954.

Tomado de la Internet