miércoles, 10 de octubre de 2012

En el aniversario 199 del natalicio del compositor italiano Giuseppe Verdi

   El músico italiano Giuseppe Verdi, fue un compositor romántico italiano de ópera del Siglo XIX, el más notable compositor de ópera italiana y puente entre el bel canto de Rossini, Donizetti y Bellini y la corriente del verismo y Puccini. 
   Fue autor de algunos de los títulos más populares del repertorio lírico, como los que componen su trilogía popular o romántica: Rigoletto, La Traviata e Il Trovatore y las obras maestras de la madurez como Aida, Don Carlo, Otello y Falstaff. 
   Nació en Le Roncole, Parma, Italia,  el 10 de octubre de 1813. Hijo de Carlos Verdi y Luisa Uttini unos campesinos analfabetos. Tuvo la fortuna de contar desde fecha temprana con la protección de Antonio Barezzi, un comerciante de Busseto aficionado a la música que desde el primer momento creyó en sus dotes. Gracias a su ayuda, el joven pudo desplazarse a Milán con el propósito de estudiar en el Conservatorio, lo que no logró porque, sorprendentemente, no superó las pruebas de acceso.
   Tras estudiar con Vincenzo Lavigna, quien le dio a conocer la música italiana del pasado y la alemana de la época, fue nombrado maestro de música de Busseto en 1836, el mismo año en que contrajo matrimonio con la hija de su protector,  Margherita Barezzi.
   Cuando tenía 25 años regresó a Milán. Su primera ópera estrenada fue "Oberto conde de San Bonifacio", en el año 1839 la que le procuró un contrato con el prestigioso Teatro de la Scala. Su ópera cómica "Un giorno di regno" en (1840) fracasó y Verdi, afectado por las muertes recientes de su mujer Margherita Barezzi y de dos de sus hijos, lo sumieron en una profunda depresión en la que llegó a plantearse el abandono de la carrera musical.
   Un año después el director de La Scala lo convence para que escriba "Nabucco"  (1842), la lectura del libreto de Nabucco le devolvió el entusiasmo por la composición, así lo hizo en menos de tres meses, y la ópera causó gran sensación, ayudado por el tema de la cautividad de los judíos en Babilonia que era considerado por el público italiano como una alusión a la oposición al gobierno austríaco en el norte de Italia. Apareció la costumbre de aclamar a Víctor Manuel como rey de Italia al decir "Viva Verdi" ya que el nombre del compositor era un acrónimo de la frase "Vittorio Emanuele Rè d'Italia".
   La partitura, estrenada en la Scala en 1842, recibió una acogida triunfal, no sólo por los innegables valores de la música, sino también por sus connotaciones políticas, ya que en una Italia oprimida y dividida, el público se sintió identificado con el conflicto recreado en el drama.
   Con este éxito, Verdi no sólo consiguió su consagración como compositor, sino que también se convirtió en un símbolo de la lucha patriótica por la unificación política del país.
   A estas óperas siguieron "I Lombardi alla prima crociata" (1843) y "Ernani" (1844), que gozaron de gran éxito. Son éstos los que el compositor calificó como sus años de galeras, en los cuales, por sus compromisos con los empresarios teatrales, se vio obligado a escribir sin pausa una ópera tras otra. De las 11 óperas siguientes sólo "Macbeth" (1847) y "Luisa Miller"(1849) se mantienen en el repertorio actual de ópera. "Rigoletto" (1851), "Il trovatore" (1853) y "La Traviata" (1853), que supusieron su consagración, se encuentran entre las óperas más populares de todos los tiempos.
   Entre las óperas que escribió en los siguientes años se encuentran "Las Vísperas Sicilianas" (1855), "Simone Bocanegra" (1857) "Un ballo in maschera" (1859), "La forza del destino"(1862) y "Don Carlo" (1867), todas exponen una gran maestría en la caracterización musical.
   "Aida" (1871), también de este periodo fue encargada por el virrey de Egipto para celebrar la inauguración del Canal de Suéz y su estreno se produjo en El Cairo. Esta obra es ilustrativa de esta tendencia, pues en ella desaparecen las cabalette, las arias se hacen más breves y cada vez más integradas en un flujo musical continuo –que no hay que confundir con el tejido sinfónico propio del drama musical wagneriano–, y la instrumentación se hace más cuidada.
   Tres años más tarde compuso su obra no operística más importante el "Réquiem"  (1874), en conmemoración de la muerte del novelista italiano Alessandro Manzoni. Entre las composiciones no operísticas de Verdi cabe citar la cantata dramática "Inno delle nazioni" (1862) y el "Cuarteto para cuerda en mi menor" (1873) así como un "Te Deum", compuesto a los 85 años y otras obras religiosas.
   Cuando contaba 70 años y tras un silencio de 13 años después de escribir el Requiem, Verdi compuso tal vez su mejor ópera, "Otello" (1887), con un libreto que el compositor y libretista italiano Arrigo Boito había adaptado hábilmente de la tragedia de William Shakespeare. Le siguió su última ópera "Falstaff" (1893).
   Fallece en Milán, el 27 de enero de 1901, afectado por un derrame cerebral. Dejó su fortuna para el establecimiento de una casa de reposo para músicos jubilados que lleva su nombre: Casa Verdi en Milán, donde está enterrado. Su entierro suscitó gran conmoción popular y al paso del cortejo fúnebre el público entonará espontáneamente el coro de los esclavos de Nabucco "Va pensiero sull'ali dorate".




 Luciano Pavarotti interpreta un fragmento de La Traviata, de Giusseppe Verdi