martes, 10 de junio de 2014

Prensa Latina en Brasil, la historia de 55 años


periodista brasileño Paulo Cannabrava Filho

Por Paulo Cannabrava Filho*

   A fines de la década de 1950, en Brasil y demás países latinoamericanos, los grandes medios de comunicación seguían en manos de oligarquías tradicionales.
De una manera general, todos los medios miraban al mundo a través de los ojos de unas pocas agencias de noticias que se desarrollaron en función de los intereses de los países coloniales, o del emergente imperio estadounidense
   En el primer caso, las agencias Reuters, con sede en el Reino Unidos, y France Press, con su matriz en Francia. En el segundo, disputando la hegemonía mundial, las agencias estadounidenses Associated Press y United Press.
   Materiales de esas agencias ocupaban el 90 por ciento, en algunos casos hasta el 100 por ciento del noticiario internacional, incluso los textos de opinión, y en ocasiones hasta noticias sobre acontecimientos nacionales.
   Es increíble, pero realidad: los medios propiedad de las oligarquías en Nuestra América se comportaban (y siguen) como voceros oficiales de los países colonialistas e imperiales.
   Esa desinformación ayudó el desarrollo de una conciencia distorsionada sobre la realidad mundial y la misma realidad de nuestros pueblos. Ayer como hoy, la prensa hegemónica prisionera de un pensamiento único contrario a los intereses nacionales.
   En Brasil, como en toda Nuestra América, la saga heroica de los guerrilleros y la victoriosa Revolución Cubana, libertaria y socialista, llenó de entusiasmo los corazones de los demócratas, socialistas y comunistas, principalmente de la juventud. Era posible, no apenas un sueño, liberarse del yugo imperialista.


Rompiendo el monopolio
   Fidel Castro tan pronto asumió el poder, consciente de que una revolución no tendría apoyo sino enemigos en los medios, proclamó la necesidad de una prensa que defienda a los pueblos en su lucha por la democracia, contraparte a las campañas confusionistas empeñadas a desfigurar la verdad.
   En Estados Unidos, Eisenhower y luego Kennedy consideraban como su patio trasero a los países latinoamericanos. Hablar de independencia, desarrollo integrado, planificación de la economía, sonaba como alinearse a la Unión Soviética, país de economía planificada, antagónica a los de economía de mercado, liberal.
   En 1958, en un mundo polarizado entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, el presidente brasileño Juscelino Kubitschek propone la creación de la OPA, Operación Panamericana, con el objetivo de unir los países de la América en un proyecto de desarrollo con mecanismos de financiación.
   Él había roto con el FMI por no concordar con el aprieto económico y disminución de la deuda externa. Hay una secuencia de hechos muy importantes e impactantes en el calendario de las Américas de entonces.
   En 1960 se inaugura la ciudad de Brasilia para ser la nueva capital del país. En ese mismo año se crea elBanco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). En abril de 1961 Estados Unidos promueve la invasión contra Cuba derrotada por el pueblo y el ejército revolucionario en Playa Girón (Bahía de Cochinos).
   Los brasileños pudimos conocer la realidad de esa vergonzosa derrota estadounidense a través del trabajo (casi clandestino) de Prensa Latina (PL) Inconformado Washington, en lugar de la OPA crea la Alianza para el Progreso y en consecuencia logra la expulsión de Cuba del Sistema Interamericano y obliga a los gobiernos sumisos a romper relaciones con la isla caribeña.
   Los 20 mil millones de dólares en 10 años de la Alianza significó que de cada dólar entrante salieron cuatro para los Estados Unidos.

Prensa Latina en Rio
   Prensa Latina llegó a Brasil en el inicio de 1960 y se instaló en Río de Janeiro, en el Edificio Avenida Central, en la avenida Rio Branco, principal calle en el centro. Río de Janeiro ya no era capital del país.
   Era una ciudad-estado con el nombre de Guanabara, gobernada por Carlos Lacerda, un furibundo derechista americanófilo. Prensa Latina comenzó allí bajo el comando del periodista cubano José Prado que luego se hizo acompañar del brasileño Aroldo Wall.
   En 1 de enero de 1961, Janio Quadros había asumido la Presidencia de la República. El periodista argentino Jorge Ricardo Masetti, había fundado en La Habana en junio de 1959, a pocos meses del triunfo de la Revolución y con el apoyo de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina, junto con periodistas e intelectuales ilustres de la región.
   Masetti vino a Brasil y realizó la primera entrevista con el nuevo presidente, el día 5 de marzo, que tuvo una gran repercusión.
   A mediados de 1960, no me acuerdo la fecha ni la circunstancia, me encuentro en São Paulo, con Alberto Granados. Un tipo humano fascinante que había recorrido parte de Nuestra América en bicicleta acompañando al joven médico argentino Ernesto Guevara de la Serna.
   Conversamos mucho y me preguntó si no me gustaría colaborar con la Revolución Cubana y me ofreció trabajar con Prensa Latina. Dijo que hablaría con Prado en Río pues sabía que él necesitaba de quien le diera apoyo en São Paulo.
   Viajé a Río y conocí a José Prado y Aroldo Wall. Regresé a casa con dos tareas: hacer cobertura periodística típica de agencia: revisar los periódicos del día, hacer el primer cast con resumen de los principales acontecimientos, entrevistas, recibir y proponer temas para reportajes. Otra, llevar material de Prensa Latina a los medios de comunicación, intentar lograr la instalación de teletipos.
   Tarea difícil. El único contrato que se logró firmar en São Paulo fue con Ruy Mesquita, uno de los propietarios del conservador diario O Estado de São Paulo. Publicaba especiales, principalmente los firmados por intelectuales. Otros diarios, como Diário de São Paulo, Última Hora (de Río de Janeiro, São Paulo, Recife, Curitiba y Porto Alegre) y Folha de São Paulo, además del Terra Livre, y otros del Partido Comunista, adquirían los especiales de PL, los reportajes ilustrados.
   El Diário de SP, de Assis Chateaubriand, dueño de la mayor cadena de diarios, revistas, emisoras de radio y televisión jamás vista, tenía diarios y radios en 20 Estados. Sus vehículos mostraban el mundo visto por las agencias AP, UPI y France Press.
   La publicación de materiales de Prensa Latina en Sao Paulo tuvo gran repercusión en los demás periódicos. Esa red entró en decadencia a partir de los años 1970
   Con más intensidad después de Girón, los periodistas e intelectuales, líderes del movimiento estudiantil y sindical, querían saber más sobre Cuba y buscaban información con los corresponsales de PL. Y eso se fue generalizando al tiempo que nombres importantes del periodismo nacional empezaron a colaborar con sus textos.

Renuncia de Jânio Quadros
   Menos de ocho meses de la toma de posesión, el 25 de agosto de 1961, el presidente Jânio Quadros renunció provocando gran trauma nacional que fue aprovechado por la derecha para perpetrar un golpe de Estado. Diez días antes, el presidente había recibido y condecorado el ministro de Industria de Cuba, Ernesto Che Guevara, quien representara a la isla en la reunión del Comité Interamericano Económico y Social (CIES)celebrada en Punta del Este, Uruguay.
   El histórico discurso del Che, denunciando las intenciones de Estados Unidos, divulgado por PL tuvo un gran impacto y colocó la derecha brasileña en su contra.
   El 28 de agosto, Carlos Lacerda con sus tropas y policía y sus matones, provocaron el caos en Río, con invasión de sindicatos, prisión ilegal de comunistas y líderes populares. Prensa Latina se quedó sin comunicaciones y Prado tuvo que esconderse y volver a La Habana para no ser apresado.
   Aroldo Wall, con la ayuda de Ruy Mauro Marini, desde Río, me instruyó a conectarme con los compañeros de PL en Montevideo y me encontré informando paso a paso los sucesos que culminaron con el alzamiento de la población de Río Grande do Sul y del III Ejército, que liderada por el gobernador Leonel Brizola, frustró el intento de golpe y garantizó la toma de posesión del vicepresidente electo, João Goulart, cariñosamente llamado por su pueblo de Jango.

La democracia de Jango
   Goulart tomó posesión bajo el régimen parlamentarista impuesto por los golpistas y un Congreso tradicionalmente conservador. No tardó para regresar al régimen presidencialista aprobado por Plebiscito Nacional.
   La democracia de Jango duró poco, pero garantizó gran avance y fortalecimiento del movimiento sindical, obrero y campesino. Se radicalizaron las reivindicaciones por la Reformas Estructurales y también dio tiempo para la reorganización de la derecha, patrocinada por Estados Unidos y empresarios y políticos sumisos.
   En noviembre de 1963 en la Reunión Ministerial del Cies en São Paulo la posición brasileña se contrapone a la de Estados Unidos. Un único periódico, A Nação, defiende a la delegación brasileña. Ese diario y la red de televisión del grupo Simonsen, por ser democrático, fueron destruidos por la dictadura, así como el diario Ultima Hora, de Samuel Wainer, aliado de los trabajadores.
   Todos los demás periódicos del país, apoyaron a los golpistas y se enriquecieron y crecieron protegidos por la dictadura de 1964 a 1988.
   La visión que el mundo tenía de Brasil era dada por una oligarquía frustrada y vendida que se oponía a la emergencia de los movimientos populares y las cuatro agencias internacionales de noticias.
   La única versión correcta y ética de los hechos era dada por los periodistas comprometidos con Prensa Latina o pequeños medios alternativos sin expresión nacional.
   Este recuento histórico es importante porque hoy se repite el mismo guión en otros escenarios Pero los personajes son los mismos: las oligarquías sumisas, las potencias coloniales decadentes y el imperio hegemónico que se oponen a los avances a favor de la democracia y del bienestar del pueblo.
   Cuando la derecha militar se impone y desfecha el golpe contra el gobierno de Goulart, en ese mismo 1 de abril de 1964, Prensa Latina en Río es de nuevo allanada. La saña derechista, civil y militar, empieza una implacable persecución a todo lo que les olía a comunista o nacionalista, trabajador y antiestadounidense.
   Simultáneamente, rompen relaciones con Cuba y expulsan la delegación de la República Popular China.
   Prado, había retornado a Río en 1963, quedó poco tiempo y salió antes del auge de la represión. Aroldo Wall se refugia en mi casa en Sao Paulo y comienza el largo y arduo trabajo de organizar su salida del país.
   Prensa Latina regresa a Brasil, después de la Constituyente de 1988, con un corresponsal en Río de Janeiro y recursos mínimos para trabajar. Ahora está instalada en Brasilia. La agencia está mejor estructurada, con corresponsalías en más de 30 países del mundo y planes de expansión. Ofrece una cobertura única sobre los avances de los pueblos que conquistaron y tienen gobiernos progresistas, democráticos y antiimperialistas.
   Tras 55 años de fundada, Prensa Latina se constituye como fuente indispensable para los medios de comunicación alternativos, publicaciones en Internet y redes sociales, que ganan gran impulso en todo el mundo, particularmente en América Latina.
   PL sigue enfrentando, no obstante, en Brasil las mismas dificultades para imponerse en lo que ahora se conoce como mercado de la información, antes propiedad de familias oligárquicas y ahora en manos de grandes corporaciones que tienen como principal objetivo el lucro y la defensa de la economía liberal de mercado.
   La información deja de ser servicio público para atender a un derecho humano y pasa a ser vendida como commodities.
   Los medios de comunicación independientes, alternativos, sobreviven con gran dificultad, aunque crece en la población la consciencia de que son víctimas del monopolio mediático, de pensamiento único y alienante.
   Esa conciencia resultó en la realización de la Conferencia Nacional de Comunicación -Confecom- que sistematizó y organizó la lucha por la democratización de las comunicaciones.
   Por primera vez en la historia, en el gobierno de Luis Ignacio Lula da Silva se creó un Sistema Nacional de Comunicación. Pero todavía queda mucho por avanzar.


*Paulo Cannabrava Filho - Editor de la revista digital bilingüe Diálogos del Sur, presidente honorario de la Asociación Brasileña de la Propiedad Intelectual de los Periodistas y miembro del Consejo de la Asociación Brasileña de Amnistiados Políticos. Trabajó en Prensa Latina de 1960 a 1964 y en Radio Habana Cuba entre 1968 y 1969. Fue editor y corresponsal en La Paz, Bolivia entre 1970 y 1972, editor en el diario Expreso, de Lima Perú del 1973 al 1977 y responsable por la comunicación de la Oficina Panameña de la Comisión de Negociación de los Nuevos Tratados del Canal de Panamá entre 1977 y 1980.

Tomado del sitio digital de Prensa Latina