domingo, 1 de junio de 2014

Adiós profesor Eugenio George, el voleibol mundial está de luto



Eugenio Gorge recibiendo el Collar Dorado de la FIVB
   El deporte de las mallas y las bolas acaba de perder a una de sus principales leyendas. Eugenio George Laffita, considerado como el mejor entrenador de voleibol femenino del siglo XX en el mundo, acaba de morir en La Habana a los 81 años.
   Como reconocimiento a su larga y fructífera carrera deportiva, recientemente se le entregó la Orden del Collar Dorado de la Confederación Norte Centroamericana y del Caribe (Norceca), y en 2000 fue seleccionado por un gran jurado de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), como Entrenador de Voleibol Femenino del Siglo XX.
   Para Eugenio George, el voleibol fue su pasión desde siempre, cuando comenzó a descubrir sus secretos en su adolescencia en su pueblo natal, Baracoa, en la oriental provincia de Guantánamo.
   Muy joven se trasladó a La Habana, en 1950, y ya en la capital comenzó a hacer realidad sus sueños cuando tres años después compitió internacionalmente y participó en los Juegos Panamericanos de México 1955 y Chicago 1959, el mundial de Paris 56 y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Jamaica 1962.
   Debutó como entrenador con el equipo masculino que conquistó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Puerto Rico en 1966 la primera medalla de oro tras el triunfo de la Revolución, hazaña que igual logró el plantel femenino, del cual  tomó sus riendas en 1969.

   A partir de entonces y con el apoyo de la Federación Cubana y su colectivo técnico, entre ellos su entrenador auxiliar Antonio Ñico Perdomo y su esposa Graciela González (Chela), el profesor Eugenio irrumpió en la élite universal hasta convertir el voleibol en una disciplina emblemática del movimiento deportivo cubano y universal.
   Cuando se hable de la Escuela cubana de Voleibol hay que mencionar a George, el artífice de una cadena de triunfos que puso a las famosas Morenas del caribe en el pináculo del voleibol mundial.
   Sus enseñanzas permitieron que sus atletas alcanzaran los triunfos olímpicos en Barcelona (1992), Atlanta (1996), y Sidney (20002), y la medalla de bronce en Atenas 2004, así como los títulos en los Campeonatos del Orbe de Leningrado 1978 y Sao Paulo 1994, y la plata en 1986.
   También obtuvo triunfos consecutivos en las Copas del Mundo, en Japón, de 1989, 1991, 1995 y 1999, y medallas de plata en las versiones de 1977 y 1985, el título en la Copa de Grandes Campeones de 1993 y plata en 1997, y dos preseas doradas y cuatro plateadas en Grand Prix. Dirigió las selecciones en las Galas Mundiales de 1985, 1989 y 1991.
   Únase a esta estela de lauros las victorias obtenidas en Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, en los torneos de la Confederación NORCECA y en otros certámenes del más alto nivel.
   Distinguido desde el 2005 en el Salón de la Fama del Voleibol, entre sus múltiples distinciones por su entrega como técnico y pedagogo recibió la de Héroe Nacional del Trabajo y la Orden del Collar Dorado de la FIVB, que le entregó la  Confederación NORCECA, de la cual era hasta el momento de su deceso presidente de la comisión técnica y de entrenadores.
   En 1987, tras la victoria en los Juegos Panamericanos de Indianápolis, recibió la medalla de Entrenador Destacado de manos del Comandante en Jefe Fidel Castro.