miércoles, 4 de enero de 2012

Recordando a Rufo Caballero, a un año de su muerte


Hace un año que el crítico y ensayista cubano Rufo Caballero nos hizo la mala pasada de abandonarnos, después que un furioso infarto cardiaco le arrancara la vida a los 45 años. El crítico sagaz que siempre nos tomaba de la mano desde las páginas de Juventud Rebelde, el sarcástico comentarista en diferentes espacios de la televisión nacional, el impresionante intelectual que escaló las empinadas cuestas del saber sin perder la sonrisa del vecino de a pie.
Lo recuerdo aún, con su pullovers de Industriales y su gorra azul, caminando por los pasillos del ICAIC. Los encuentros ocasionales en el ascensor y las charlas de siempre. Aquel “muchacho” que a pesar de sus pocos años, conquistaba en el auditórium a seguidores y enemigos.
De Rufo se pueden decir muchas cosas, pero prefiero citar unas notas que publicó su compañera del Instituto Superior de Arte de La Habana, Wanda Canals, a raíz de su muerte. “Contaba ya a sus escasos 44 años con resultados difíciles de alcanzar siquiera a la altura de la senilidad. Hoy, la Universidad de las Artes, ISA,- como también la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, el ICRT, Cuba toda- lamenta al amanecer la pérdida de uno de los académicos y ensayistas más fructíferos; de los críticos más preclaros, agudos y temerarios, de los mejores comunicadores, de los jóvenes sabios más generosos si de compartir su vasto conocimiento se trataba. Hoy nos dolemos en la pérdida de Rufo Caballero".
Rufo dejó como herencia una vasta obra ensayística, polémica y abarcadora, que incluyó temas de cine, artes plásticas música. Doctor en Ciencias sobre Arte y profesor titular de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, analizó a fondo los medios audiovisuales desde el periodismo impreso y televisivo.
También conservamos de él sus libros “Un hombre solo y una calle oscura. Los roles de género en el cine negro”, editado por el sello de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC), y “Cine latinoamericano: Un pez que huye”, impreso por la Fundación Autor 2005 y la casa editorial cubana Arte y Literatura en 2007.
Fue merecedor de numerosos premios y distinciones, entre estos figuran el de Ensayo Hispanoamericano Lya Kostakowsky, el de Ensayo sobre Cine en Iberoamérica y el Caribe y el Premio Nacional de la Crítica. En 2003 recibió la Distinción por la Cultura Nacional.