miércoles, 25 de enero de 2012

Newt Gingrich no conoce a los cubanos


Newt Gingrich, junto a Frank Alonso (Pdte de Unidad Cubana),
Ninoska Pérez Castellón y Armando Pérez Roura, representantes
del ala más extremista del exilio cubano en Miami
Newt Gingrich es uno más de los millones de norteamericanos que van por la vida absolutamente desinformados con relación a Cuba. La desinformación es un derecho, pues nadie está obligado a saber lo que sucede más allá de su entorno, pero cuando se trata de un candidato a la presidencia del imperio más grande del mundo capitalista, entonces es imperdonable.
El pre-candidato republicano ya dejó saber cuáles serán sus metas para con la Isla caribeña, y según sus amenazantes palabras en campaña, piensa ir mucho más lejos que sus once predecesores: estrangular de hambre al pueblo cubano para conseguir derrocar al gobierno de La Habana, algo que afirmó, no tolerará durante su presidencia.
Gingrich está enfebrecido después que llegó a Miami a compartir con ese grupo extremista que marca los rumbos políticos de la comunidad cubana residente en Estados Unidos, y ha dejado saber públicamente, que hará todo lo posible por borrar cualquier vestigio de comunismo en Cuba.
En una carta de Gingrich dirigida a la agrupación contrarrevolucionaria Unidad Cubana, y recién distribuida en los medios noticiosos, el aspirante a la silla de la Oficina Oval, dejó claro que Cuba estará entre sus prioridades políticas, y que reforzará cuanta medida sea necesaria para cerrar el cerco que desde hace más de medio siglo Estados Unidos tiende a la isla irredenta.

Pero ahora en Tampa, durante el último debate electoral, Gingrich amenazó incluso con apoyar y financiar operaciones encubiertas y de apoyo a la llamada disidencia interna, haciendo un claro reconocimiento del carácter mercenario de estos grupúsculos que, desde el interior de Cuba, operan bajo el dictado de una potencia extranjera enemiga de su propio país.
El injerencismo imperial del candidato Gingrich raya en el ridículo. En el más burdo patrón de un pirata con parche en un ojo, que no le permite ver la realidad que le circunda, su palabrería barata lo acerca al "Teddy" Roosevelt del siglo XIX, que mancilló la independencia cubana con el apoyo de los “anexionistas” disfrazados de patriotas que no temblaron en echar por tierra el esfuerzo libertario y la sangre de miles de cubanos por alcanzar la soberanía soñada.
Newt Gingrich obvia, -o no sabe- que quienes lo apoyan e instigan a descargar esas toneladas de sandeces, son solo una minúscula fracción del pueblo cubano, quienes decidieron separarse de su sociedad y de su tierra para alcanzar el sueño americano, y de paso, conseguir que los navíos de guerra imperiales, se ocuparan alguna vez de hacerles el favor de devolverlos, -sanos, salvos y sin riesgo- a los espacios de donde el pueblo cubano los expulsaron.
Definitivamente, Newt Gingrich no conoce ni a Cuba ni a los cubanos. Y si quiere conocerlos, ojalá no emprenda sus planes -si alguna vez llega a la Casa Blanca-, cosa que hasta los mismos republicanos norteamericanos dudan.
Si así fuera, entonces despertará de su pesadilla, porque al pueblo de Cuba se respeta, y sabrá responderle como merece este pirata trasnochado del siglo XXI.