sábado, 7 de enero de 2012

Chano Pozo: el tambor de Cuba


¿Quién no recuerda aquella canción del Benny dedicada a los rumberos famosos? “Qué sentimiento me dá/ cada vez que yo me acuerdo/ de los rumberos famosos/ qué sentimiento me dá/ oh Chano, murió Chano Pozo.”, dedicada a uno de los más grandes percusionistas cubanos, que llenó de gloria la música cubana y cambió radicalmente la rítmica del jazz en los Estados Unidos.
Nadie lo conocía como Luciano Pozo González, pero como Chano Pozo, era reconocido en los círculos más exigentes de la rumba cubana. Nacido en La Habana, el 7 de enero de 1915, a Chano le tocó la triste realidad de empezar muy temprano a ganarse la vida limpiando zapatos y vendiendo periódicos, lo que simultaneaba con la música y el baile llegando a estar entre los bailadores de la conocida comparsa  habanera de "Los Dandy".
Miembro active de la Sociedad Secreta Abakuá, tenía un dominio perfecto de los tambores propios del rito. Tenía costumbre de tocar ritmos sagrados en sus congas, así como de cantar temas abakuás y yorubas.
Chano marcó la ruta de las nuevas generaciones de percusionistas cubanos que le sucedieron. Fue calificado por el etnólogo e investigador de la cultura afrocubana Don Fernando Ortiz como un revolucionario musical por su influjo directo, inmediato y eléctrico.     
Era hermano del famoso trompetista Félix Chapotín, admirador de Rita Montaner, e imán de las transmisiones públicas de la estación de Radio Cadena Azul. En la década de los cuarenta, Chano Pozo, cubano inyectó al jazz norteamericano de una nueva y vigorosa energía, gracias a la visión del músico Mario Bauzá. 

Trabajó junto a figuras de la talla de Charlie Parker y Dizzy Gillespie. Actuando junto a Dizzy, popularizó el conocido tema de "Manteca". La fulgurante carrera de Chano Pozo, en Estados Unidos comenzó en 1942, cuando abandonó la Orquesta de Machito, para unirse en Chicago al conjunto de los "Jack Cole Dancers". "Manteca" se dio a conocer en el mundo del jazz en 1947, durante la presentación de una bigband a nombre de Pozo y Gillespie. 
En aquel concierto intervinieron otras dos glorias del Jazz mundial, el pianista John Lewis, quien fundaría luego el Modern Jazz Quartet, y el baterista Kenny Clarke, uno de los padres del Bebop. En "Caliente", otra de las grandes composiciones de Chano Pozo,  Delannoy recuerda que el estilo de Chano llevó gradualmente a Gillespie a correr cada vez más riesgos musicales, lo cual desembocó en una fusión perfecta: la de un genio de la armonía del Jazz con un genio de los ritmos afrocubanos. 
En el mismo año de su llegada a New York, Chano Pozo, abrió un club latino en el Palladium que se llamó como una canción suya, "Blen Blem", tema que ha sido usado en varios textos literarios y musicales deGuillermo Cabrera Infante. Fue la opinión y la influencia de Mario Bauzá, la que inclinó a Dizzy Gillespie a contratar a Chano Pozo, con lo que se logró uno de los momentos estelares en la historia del jazz latino.Miguelito Valdés, en Nueva York, y Rita Montaner, en La Habana, le dieron impulso para que continuara en EE.UU. su carrera de compositor, tamborero, cantante y bailarín de rumba, pero repentinamente y en medio de un gran misterio se da a conocer el fallecimiento del percusionista.
Hay varias versiones de como ocurrió, pero lo seguro es que Chano Pozo no pudo actuar la noche del 3 de diciembre de 1948 junto a Mario Bauzá y  Miguelito Valdés. Chano Pozo murió asesinado a balazos en Lenox, entre las calles 111 y la 112.
Sea como ocurriese, lo cierto es que Chano Pozo, a pesar de su juventud, está en la historia del jazz latino por meritos propios y de su estilo como percusionista, han bebido varias generaciones de músicos cubanos como, Angá, Tata Güines, o Patato Valdés.
Hoy se cumplen 96 de su natalicio, y a golpe de su música lo recordamos.