lunes, 21 de abril de 2014

Jorge Ricardo Masetti: el periodista que se convirtió en el Comandante Segundo


Jorge Ricardo Masetti, el comandante Segundo

   Hace 50 años se dio por muerto al guerrillero y periodista argentino Jorge Ricardo Masetti. Nadie puede asegurar si murió de hambre, de frio, si fue apresado o asesinado por la soldadesca que lo buscaba afanosamente en las selvas intrincadas de Salta, donde comandaba un frente guerrillero que acabara con las oligarquías y la miseria humana.
   Reconocido como Comandante Segundo, Masetti se puso a la cabeza del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), una fuerza  organizada en la provincia argentina de Salta, cercana a Bolivia, debió encarar difíciles tareas militares y políticas.
   Su misión era organizar un frente guerrillero, en tanto se creaban las condiciones para que el comandante Ernesto Che Guevara asumiera personalmente la dirección de la lucha que se iba a librar en varios países sudamericanos.
   Su nombre de guerra, Comandante Segundo, lo escogió en remembranza del personaje que protagoniza la novela “Don Segundo Sombra”, en la cual el escritor Ricardo Güiraldes (1886-1927) evoca las costumbres de la vida en el campo argentino.
   En los primeros meses de 1964, el movimiento aún en cierne fue detectado por agentes federales y las autoridades ordenaron que la Gendarmería Nacional (guardia de fronteras) estableciese un cerco para aislar a los presuntos insurgentes.
   Uno de los relatos conocidos sobre las operaciones en Salta da cuenta que en abril de 1964 se produjo un encuentro casual entre una patrulla de la Gendarmería y combatientes del EGP. Los gendarmes, superiores en número, cercaron a la guerrilla, que no se hallaba aún en condiciones de entablar combate, y los resultados fueron trágicos.

   Los guerrilleros se dispersaron y fueron perseguidos. Algunos murieron, otros cayeron prisioneros. El Comandante Segundo, aunque resultó seriamente herido, pudo evadir el cerco junto con un combatiente nombrado Jorge. Ambos, según esta versión, se internaron en la selva, sin alimentos ni medicinas, con la lejana esperanza de llegar a la frontera con Bolivia.
   Nunca se supo de Masetti, quien pudo haber fallecido a causa de la fiebre o del hambre, u otras circunstancias fatales. La fecha de su muerte se ha fijado en el 21 de abril de 1964, de acuerdo a la valoración de los testimonios recogidos.

¿Quién era Jorge Ricardo Masetti?
   Nació el 31 de mayo de 1929, en la ciudad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. El hogar, típico de una familia de clase media, sufría a comienzos de los años 30 los embates de una crisis económica que repercutió en todo el mundo. El padre había perdido la propiedad de un frigorífico y trabajaba como empleado municipal.
   En sus años escolares, el pequeño Jorge dio muestras de ser un niño inteligente y vivaz, cualidades que puso de manifiesto brillantemente en cierta ocasión que la maestra le exigió que leyera la tarea de clases y, con su libreta en blanco, improvisó una composición.
   Quizás este hecho contribuyó a descubrir su aptitud por las letras y a los 15 años comenzó a escribir notas periodísticas como colaboración con algunas publicaciones.
   Cuando fue llamado al servicio militar escogió la Marina de Guerra, y una vez enrolado en el cuerpo sanitario, viajó en el barco Pueyrredón por todo el mundo.
   Las impresiones acumuladas durante ese recorrido, unidas a su permanente inquietud por transmitir las vivencias, lo inclinaron aún más hacia el periodismo.
   Trabajó en distintos medios impresos y emisoras de radio de Buenos Aires y de otras ciudades argentinas. Por esa época escribió la obra (monólogo) para teatro “La noche se prolonga”, calificada de subversiva por los censores de la época.
   Antes de su viaje a Cuba, uno de sus trabajos periodísticos más destacados lo realizó en torno a un grupo de náufragos que habían quedado aislados en el mar, episodio que culminó con su participación personal en las tareas de salvamento, lo cual llamó la atención del público que seguía el suceso.
   De sus diálogos en la Sierra Maestra con el líder de la Revolución, Fidel Castro, y con el
Masetti entrevistando a Fidel Castro en la Sierra Maestra
comandante Ernesto Che Guevara, obtuvo definiciones muy esclarecedoras sobre los motivos y fines que inspiraban la lucha, los que divulgó en Argentina a través de conferencias, entrevistas y reseñas periodísticas.
   Masetti, como corresponsal de Radio El Mundo, junto con el uruguayo Carlos María Gutiérrez y el ecuatoriano Carlos Bastidas, fueron los tres periodistas latinoamericanos que hicieron reportajes en la Sierra Maestra sobre la lucha insurreccional contra la tiranía de Fulgencio Batista. Bastidas fue asesinado en La Habana, al regresar de las montañas orientales en 1958.
   Las crónicas de Masetti, recogidas en el libro “Los que luchan y los que lloran”, aparecen por primera vez en octubre de 1958, publicadas por una editorial de Buenos Aires. Los testimonios que expone rompen el silencio de algunas esferas latinoamericanas en torno al movimiento revolucionario cubano e identifican plenamente a su autor con los ideales de justicia y libertad que defendían los rebeldes.

Masetti, Cuba y la fundación de Prensa Latina
Comandante Ché Guevara junto a Masetti
   Con el triunfo de la Revolución, el 1ro. de enero de 1959, Masetti regresó a Cuba invitado por el Che Guevara y fue aquí donde desarrolló sus concepciones sobre el periodismo revolucionario.
   Nombrado primer director general de Prensa Latina, desde esa posición llevó a cabo una intensa actividad orientada a difundir el proceso de cambios sociales que se desarrollaba en Cuba y los sucesos de interés general que ocurrían en la región y el resto del mundo, hasta marzo de 1961, cuando cesa en sus funciones.
   Durante la invasión a Playa Girón, donde Estados Unidos sufrió su primera derrota militar en América Latina, Masetti reasumió transitoriamente la dirección general de Prensa Latina, ocasión en la cual volvió a desplegar toda su capacidad.

 La preparación del guerrillero
   En el mismo año 1961 viajó por primera vez a Argelia para establecer contacto con los dirigentes del Frente de Liberación Nacional (FLN), en momentos decisivos para la guerra de liberación contra el colonialismo francés. Una vez que las fuerzas independentistas alcanzaron la victoria, volvió a ese país africano.
   En los últimos meses de 1962 estaba de regreso en Cuba y alcanzó a conocer a su hija Laura, recién nacida, para luego emprender el azaroso camino de luchar en su patria.
   Rodolfo Walsh, el prestigioso escritor y periodista argentino, asesinado en su país por la dictadura militar en 1977, afirmó que Masetti, actuando en consonancia con su deber de revolucionario, decidió partir de Cuba para encabezar un movimiento insurgente en su país.
   A comienzos de 1963, en una carta escrita a su segunda esposa, la joven cubana
Jorge Ricardo Masetti, el Comandante Segundo
Concepción Dumois, le confidenció que “ya van cuatro meses y medio que aguardamos, con ansias controladas pero que nos devoran, el momento de rendir ‘nuestra materia’”.
   Luego recordaba sus experiencias en la Isla y su identificación con la Revolución, “Mucho aprendí en Cuba y creo haber asimilado bastante. Vi en ella triunfar al pueblo en una guerra y comenzar una revolución, desarrollarla en medio de las más grandes dificultades y cimentarla pese a sacrificios que asombrarían a la historia de la humanidad. He tenido la dicha de ser testigo de todo y participar en algunos acontecimientos que ya son parte de la Revolución cubana”.
   Tras el análisis de todos esos antecedentes, Masetti expresaba convencido que su sagrada obligación era la de practicar lo aprendido. Recordaba al respecto que, por haber sido testigo y partícipe de hechos que constituyen eslabones de la Revolución, resultaba ineludible el camino de la lucha.
   De esta forma, aquel corresponsal que al salir de Cuba, después de su visita a la Sierra Maestra, escribió “volví a encontrar dentro de mí una extraña, indefinible sensación de que desertaba, de que retornaba al mundo de los que lloran…”, se incorpora definitivamente a las filas de los que luchan, donde encontró la muerte, y dejó marcado su nombre en el sendero de los que dan su vida por el bienestar del hombre nuevo.