lunes, 24 de febrero de 2014

Renacer de lujo del habanero Teatro Martí, después de 40 años

Por Nubia Piqueras Grosso - Prensa Latina

   Con un espectáculo de lujo y muy cubano, que contó con la presencia del presidente Raúl Castro, reabrió sus puertas el habanero Teatro Martí a 119 años del inicio del movimiento emancipador dirigido por el apóstol de Cuba.
   En las palabras de apertura, el Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, rememoró las luchas independentistas protagonizadas por los cubanos a lo largo de la historia en aras de alcanzar la libertad y soberanía plena.
   Nunca será suficiente el tributo de todas las generaciones al hombre (José Martí) que supo unir, inspirar, movilizar y apuntalar la fe de todos aquellos que creyeron en la posibilidad soñada y diseñada por él, dijo.
   Leal recordó que cuando este edificio de estilo neoclásico se inauguró en 1884 por el esfuerzo del inmigrante español Ricardo Irijoa, la esclavitud no se había abolido en Cuba, por ello una de sus novedades fue la admisión de personas mestizas y de color que aparentemente eran libres.

   Pero este inmueble también sirvió para homenajear a los miembros del Ejército Libertador que el 24 de febrero de 1899 entró a La Habana. Poco después tuvo lugar aquí la Asamblea Constituyente.
   En este recinto, apuntó Leal, se escuchó la voz de hombres como Salvador Cisneros Betancourt y Juan Gualberto Gómez, quienes se opusieron rotundamente a la incorporación de un artículo intervencionista que el gobierno de Estados Unidos quiso imponer a la naciente República bajo la Enmienda Platt.
   Y como si todo ello fuera poco, en el Teatro Martí se celebró por primera vez en Cuba, en 1891, el Día Internacional de los Trabajadores, lo que evidencia que cultura, política y reivindicaciones marcharon juntas en este emblemático edificio del siglo XIX.
   Símbolo del teatro vernáculo y bufo, la zarzuela y la ópera, entre otros géneros musicales cubanos, este coliseo de las cien puertas también vio encender la luz del cinematógrafo de los hermanos Lumiére junto al estreno de emblemáticas piezas como Cecilia Váldes y María La O.
   Esta vez esos temas y otros como Damisela encantadora, Amalia Batista, Mesié Julián y un popurrí de canciones de La bella del Alhambra se escucharon en la voz de jóvenes talentos del Teatro Lírico, en un espectáculo donde la danza fue otra de las protagonistas.
   Después de 40 años de silencio, el Martí renace como anunció la mulata (Aurora Basnuevo), uno de los personajes clásicos del teatro vernáculo, para rendir un pequeño y modesto tributo a la memoria histórica de la patria, gracias a los hombres y mujeres que hicieron posible esta majestuosa restauración, dijo Leal.
   Pero también para quienes viven en nuestra memoria como Enrique Nuñez Rodríguez, Eduardo Robreño, Bola de Nieve, Candita Quintana, Rita Montaner y muchos otros artistas, porque la cultura marcha paralela a la vida, sueños y esperanzas de la nación, apuntó.
   Leal se refirió al trabajo de rescate que se realiza en varias obras de la capital.
   Entre ellas mencionó el Capitolio Nacional, el Gran Teatro de La Habana y otras notables edificaciones patrimoniales que se levantan como símbolo de sacrificio, de exaltación de la dignidad nacional y del espíritu radiante invencible de Cuba, concluyó.

Tomado del sitio digital de Prensa Latina