miércoles, 18 de diciembre de 2013

Santiago “Changa” Mederos una gloria del béisbol cubano que la desmemoria no puede apagar

Santiago "Changa" Mederos
   En estos tiempos en que nombres como Cristiano Ronaldo y Lionel Messi ocupan los principales espacios de la prensa cubana, en las esquinas los jóvenes se desgastan en discusiones acerca de cuál es el futbolista más rico del mundo, o los vendedores ambulantes hacen el pan vendiendo camisetas del Real Madrid o del Barcelona como prendas domingueras, muchos se van olvidando “voluntariamente” de nuestra glorias deportivas de siempre.
   En una revisión al vuelo del entrañable Google, solo encontré dos sitios digitales –Radio Rebelde y Radio COCO-, que recordaron el aniversario 34 del trágico fallecimiento de Santiago “Changa” Mederos, uno de los lanzadores zurdos más recordados del béisbol nacional, uno de los más grande peloteros cubanos de todos los tiempos, que vistió con orgullo la camiseta de Industriales.
   Con un impresionante récord de 17 temporadas invictas, así como el que más bateadores retiró por la vía de los strikes, con 208, y ponchar a 20 jugadores en un juego frente a Camagüey, Changa Mederos inauguró el club de los 100 ponches en Cuba.
   Nacido en la barriada de Arroyo Apolo en La Habana, le gustó la pelota desde muy pequeño; al principio la jugó a las "cuatro esquinas" y pronto lo hizo "al duro" en equipos
formados por muchachos del barrio, llegando a destacarse de tal forma que en 1958, con sólo 13 años, integró como jardinero central el equipo Cubanitos (cantera infantil de los Cubans Sugar Kings) que viajó a Nicaragua para una confrontación internacional.
   Aconsejado por el padre, que era su más fiel seguidor, y con el asesoramiento del veterano receptor profesional Gilberto "Chino" Valdivia, "Changa" se dedicó al box y en 1964 ya participaba en la I Serie Nacional de Béisbol.
   La pelota cubana perdía un posible buen jardinero, pues al muchacho le gustaba batear y lo hacía bien, pero a cambio ganó un tirador que haría historia con los equipos de la capital y de la selección nacional, cuya franela vistió en cinco Campeonatos del Mundo, dos Juegos Panamericanos y dos Juegos Centroamericanos y del Caribe, así como en otros eventos internacionales por invitación.
   Calidad, caballerosidad y amor sin límites a la causa de Industriales, La Habana y Occidentales, y sobre todo a la selección nacional marcaron la carrera del astro habanero, usando el número 32 en el uniforme.
   Bateaba y fildeaba bien, pero los que más le gustaba era pitchear, labor en la que desarrolló una de las mejores curvas hacia abajo del Béisbol cubano y una velocidad que oscilaba las 90 millas.
   En la madrugada del 14 de diciembre de 1979, en la intersección de Carretera del Lucero y la Calzada de Managua, en La Habana, Changa Mederos sufre un trágico accidente, del cual no se pudo recuperar muriendo el 15 de diciembre de 1979, con solo 34 años.
   Con la prematura desaparición física, la pelota revolucionaria perdió al mejor lanzador zurdo que había pasado por las series nacionales hasta ese momento. 
   Entre los lanzadores zurdos fue el que más victorias alcanzó en una temporada, 17, y el que más bateadores retiró por la vía de los Strikes, 208.
   Ambas cifras fueron registradas en la campaña de 1968-1969.En esa propia cita, se convirtió en el primer monticulista en ponchar a 20 jugadores en un desafío, hazaña que rubricó frente al equipo de Camagüey, el 30 de enero de 1969.
   En 1968, había ganado ocho partidos por la vía de la lechada, guarismo que le permite compartir la primacía para un certamen con el villaclareño Carlos Gálvez y el santiaguero Norge Luis Vera.
   Además, este serpentinero capitalino de gran curva fue el primer zurdo que acumuló cien triunfos e inauguró el club de los mil ponches en los campeonatos nacionales. Este último hecho se concretó el 8 de marzo de 1975, tras dejar con el madero en el hombro a Walfrido Ruiz, en el Estadio Latinoamericano.
   Tres décadas después del fallecimiento, Changa Mederos ocupa la quinta plaza histórica en lechadas propinadas 41, el sexto peldaño en promedio de carreras limpias 1,97 y el décimo en promedio de ganados y perdidos 647, debido a las 123 sonrisas que esbozó ante 67 fracasos.
   El expediente internacional de Changa se incluyen cinco campeonatos mundiales, dos Juegos Centroamericanos y del Caribe y los Panamericanos en Ciudad de México en 1975.
   Todavía se comentan los 21 ponches que le recetó a los mexicanos en los Centrocaribes de 1970 y el liderato en promedio de efectividad 0,00 en la justa del orbe de 1971, cuando fue escogido como el zurdo del Todos Estrellas.
   El zurdo capitalino fue el primer lanzador en arribar a 1000 ponches en Series Nacionales, se puede decir que frente a las 123 victorias sufrió 67 reveses, ponchó a 1 420 adversarios de los 6 604 bateadores enfrentados oficialmente; dejó envidiable promedio de 1,97 carreras limpias por juego de nueve entradas.
   Ponchó a 21 Mexicanos en los XI Juegos Centroamericanos y del Caribe
   Otra de las grandes demostraciones de Changa tuvo lugar en los XI Centroamericanos con sede en Panamá. 1970 al ponchar a 21 mexicanos, marca vigente aún. Eran días en los cuales se hallaba en gran forma, al extremo de que un año antes, en casa, le recetó 20 ponches a Camagüey, propinando en total 208 en toda la contienda para establecer un record que duró 32 años.
   Fue por entonces que, de visita en el Estadio Latinoamericano, Whitey Ford, un estelarísimo pitcher zurdo de los Yankees de Nueva York, declaró que Changa lo tenía todo para triunfar en lo que los americanos llaman el Big Show, y hacía alusión Ford al parecido del cubano con el pequeño Bobby Shanz, también zurdo, un consistente abridor que los Yankees obtuvieron del Filadelfia para utilizarlo como relevista en los momentos difíciles.
En los Juegos Centromericanos los buscadores de talento le ofrecieron a Changa $170 mil para lanzar en Grandes Ligas, el cual rechazó. Recibió muchas ofertas, pero se mantuvo firme como buen cubano, nunca traicionó los principios de la Revolución.

   Debuta en la III Serie Nacional de Béisbol en 1964, temporada en la que exhibe credenciales como lanzador vistiendo las franelas del conjunto Occidentales junto a destacadas figuras de la época como el inicialista Pedro Chávez, el camarero Félix Isasi, el jardinero Rigoberto Rosique y los también serpentineros Isidro Borrego y Maximiliano Reyes, entre otros.
   En los 16 torneos internacionales en los cuales tomó parte (5 Campeonatos Mundiales, 2 justas panamericanas e igual cantidad de Centroamericanos y otros topes y series del Caribe) triunfó en 28 partidos y sólo cayó en 6; le anotaron 23 carreras limpias, estrucó a 165 rivales y regaló 61 boletos, para un excelente promedio de 1.39. Brilló en los XI Juegos regionales de Panamá – 1970, en especial en el choque ante los mexicanos, equipo al que sacó 21 outs por la vía de los strikes.
   Llegar hasta donde llegó, le costó mucho, tuvo que trabajar incansablemente para vencer el descontrol inicial y de él se decía, al igual que se dijo del inmenso Conrado Marrero, el Guajiro de Laberinto, que si pasaban del tercer inning ya no tendrían problemas, por ser este primer tercio del partido donde mayores dificultades solían afrontar con el control.
   Una vez que entraban en caja, era muy difícil meterlos en aprietos. El ejemplo de Changa, y los resultados, deben servir de acicate a la gran cantidad de lanzadores que pueden tirar por arriba de 90 millas pero no han aprendido a tirar strikes, y mucho menos a poner la bola donde de verdad le duele al bateador.
   Fue un excelente compañero, respetuoso y amable para con todos, dentro y fuera del terreno, lo que un colega llamó con acierto "un caballero" en toda la línea. Cuidaba con esmero la apariencia personal y antes de salir al terreno lustraba los spikes, de manera que no desentonaran con el impecable uniforme, siempre limpio, siempre bien cuidado.
   En los días de mayor esplendor, cuando resultaba virtualmente imposible pegarle a la endemoniada curva, desechó jugosas ofertas del profesionalismo porque, amante de su familia y de su patria, prestó oídos sordos a ofertas tentadoras para otros. Hoy, el terreno número Uno de la Ciudad Deportiva, se honra al llevar su nombre: Santiago Changa Mederos.
   Hoy este virtuoso de la lomita, quien fue elegido entre los 100 mejores atletas del Siglo XX vive en el corazón de todos los cubanos amantes del béisbol. La diminuta figura y grandeza deportiva de Changa se multiplican en la pléyade de jóvenes que desean ser como él: pequeños gigantes del box.

Numeritos de Interés
En 15 campañas obtuvo los siguientes resultados:
   Ofensiva: En 438 veces al bate conectó 72 hits, 7 dobles, ningún triple, 3 jonrones, anotó 33 carreras, para un average de 164, robó una base, fue cogido en una oportunidad, impulsó 34 carreras, recibió 66 bases y se ponchó 51 veces.  
   Defensiva: Participó en 254 juegos, en 1628,2 entradas, sacó 36 outs, realizó 360 asistencias, cometió 23 errores, para un average de 945.
   Pitcheo: Juegos lanzados 253, iniciados 220, completos 106, relevados 33, ganados 123, perdidos 67, dio 41 lechadas, salvó 6 partidos, tiró 1628,2 entradas, enfrentó a 5822 bateadores, le conectaron 1149 hits, para un promedio de 197. 
   Ponchó a 1420 hombres, regaló 633 bases por bolas, de ellas 32 intencionales. Le dieron 149 dobles, 31 triples y 44 jonrones. Cometió 4 balks, 55 wild pitching y propinó 41 pelotazos.

Liderazgos en Series Selectivas
   Fue líder en varias Series Selectivas, entre ellas se encuentran:
   Serie de los 10 Millones en 1970. 9 juegos completos con el Habana, empatado con Roberto Valdés, de Orientales y Alfredo García, de Matanzas. Lechadas: 7.
I Serie en 1975, con el Habana. 10 juegos completos y 119,2 entradas lanzadas.
IV Selectiva 1978, con el Habana, 7 y 2.
Liderazgos en Series Nacionales
   Líder en juegos iniciados: VIII Serie (1969, Habana), con 25; completos (IX-1970, Industriales),13; ganados (VIII-1969, Habana), 17; lechadas propinadas (VII-1968, Industriales), 8, y (VIII-1969, Habana), 6; entradas lanzadas )IX-1970, Industriales), 136,2, y (XIV-1975, Agricultores), 91,2; ponches (VIII-1969, Habana), 208; (IX-1970, Industriales), 143, y (XIV-1975, Agricultores), 92.

Verdugo de Azucareros

   Coincidió el despunte de Changa Mederos con la consolidación de Azucareros, equipo que entre 1968 y 1972 se adjudicó tres títulos y dos terceros lugares en la pelota cubana.
   Frente a este aguerrido plantel que representaba a la antigua provincia de Las Villas, el estelar lanzador del llamado brazo equivocado se lució de forma muy especial, pues los venció en 14 oportunidades, mientras cayó solamente en tres ocasiones.
   Incluso, Changa llegó a eslabonar una cadena de nueve éxitos consecutivos a costa de los dulcísimos, antes de perder, 1-5 frente al relevista [[Andrés Leyva], conocido como el Curro el 23 de marzo de 1971.

Modelo de pelotero
   Más allá de la rivalidad existente en el terreno entre Azucareros e Industriales, uno de los baluartes de aquel conjunto que defendía los colores del centro del país, Rolando Macías, conserva gratos recuerdos del desaparecido astro del montículo:
   La primera vez que hice el equipo Cuba fue al mundial de República Dominicana, en 1969. Allí tuve la oportunidad de compartir el cuarto con él, Laffita, Huelga y Curro Pérez.
   Después, en el mundial que se celebró aquí en Cuba, en 1971, volvimos a ser compañeros de cuarto. Recuerdo que cada vez que íbamos a salir al terreno llamaba por teléfono a su señora.
   Vestía el uniforme de forma impecable. Sus spikes siempre estaban limpios. También en eso fue un modelo, concluye Macías.

Se cuenta que Changa Mederos no salía a jugar sin estar perfumado, y que jamás protestó un conteo aunque lo desfavoreciera.

   Otro grande la pelota cubana, Antonio Muñoz contaba que Changa asistía a los juegos con betún, tinta para los zapatos, botones, agujas, hilo… porque era un caballero impecable, y hay quien dije que según su viuda, la cantante Xiomara Valdés (ex integrante de Las D Aida). antes de iniciar el juego siempre la llamaba y le pedía que rezara por la victoria. A su modo de ver no era supersticioso. Simplemente que le gustaba ganar.