viernes, 26 de septiembre de 2014

Encinosa y Estorino: Periodistas corruptos en Miami en el caso de los Cinco antiterroristas cubanos (VII)



Julio Estorino (izq) y Enrique Encinosa, frente a sus micrófonos en Miami
  Cuba, la isla infinita comparte con sus lectores, una serie de trabajos publicados en el sitio digital de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), donde se revelan los resultados de investigaciones que ponen al descubierto esta sucia campaña mediática contra los Cinco antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos, donde sus protagonistas fueron los representantes de esa mal llamada “prensa libre”, subordinada hasta el tuétano a los intereses más repugnantes del Imperio, en su afán por destruir la Revolución Cubana.

Encinosa y Estorino, dos caras de una misma moneda

   Ambos llevan decenas de años presentándose ante las cámaras de televisión y los micrófonos de la radio como expertos en numerosos temas. Destilar odio y sed de venganza contra Cuba ha sido su modo de vida en Miami. Les han pagado mucho dinero…

   En los dos anteriores capítulos presentamos a Enrique Encinosa y a Julio Estorino, ambos con un gigantesco expediente de vínculos con acciones y promoción del terrorismo si de derribar al gobierno de Cuba se trataba.

   Como fueron y son hijos de la CIA y vaya a saber si de otros aparatos de inteligencia y agencias del gobierno de Estados Unidos, se refugiaron desde hace muchos años en emisoras de radio y periódicos de Miami, presencia que les ha creado un aval de periodistas, lo que hizo posible que estuvieran entre los favorecido$$$ por el gobierno de Washington antes, durante y después del proceso judicial contra los Cinco.

   Y como en el pasado lo sirvieron en lo que se les pidió –o mejor decir, se les ordenó—para influir en la decisión del Jurado.

   Nos queda aún mucho por decir sobre estos dos personajes, de cosas que están casi al final del expediente sobre el escándalo de los periodistas pagados por Washington hecho por el Comité Nacional (de Estados Unidos) por la Libertad de los Cinco.

   El periódico Miami New Times publicó el  13 de febrero de 1997, época en que se produjeron varios atentados terroristas en hoteles y otras instalaciones turísticas en La Habana, un reportaje sobre La Voz de la Resistencia, una emisora que transmitía hacia Cuba y que muestra la entraña criminal y terrorista de su director Enrique Encinosa. Reproduzco algunos fragmentos de ese trabajo escrito por la reportera Kathy Glasgow:

   “Una noche cada semana, tres exiliados cubanos caminan a través de un alto portón y un descuidado patio cubierto de vegetación de una casa en Westchester.   
   De a uno pasan por una larga mesa llena de folletos y papel es en lo que solía ser la sala de estar, y luego por un pasillo hacia un dormitorio convertido en un estrecho estudio de radio. Un hombre espera cerca de una antigua grabadora de cinta y una desgastada mesa de sonido. Luego, por media hora, los exiliados se sientan delante de malogrados micrófonos y comienzan a instruir al pueblo de Cuba sobre oscuras artes de sabotaje, incendios y asesinatos.

   A continuación la apertura de una de esas sesiones de grabación, grabadas este pasado diciembre: "Considerando que la zafra está a punto de comenzar y es casi año nuevo, queremos empezar esta nueva etapa con una revisión y explicación, con el entendimiento de que los que están en la isla están sufriendo. Ahora, la zafra de este año debe ser destruida.

   En el pasado, Castro prometió diez millones de toneladas. Ahora deben ser diez millones de actos de sabotaje. Cubanos, exhortamos a cada uno de vosotros a destruir las chancadoras de los molinos de azúcar lanzando trozos de tubería de plomo o tornillos en la caña que se está procesando. Afloje o dañe partes de los mecanismos. También incendien los cañaverales. Esto se puede hacer mojando con un poco de gasolina o combustible líquido un saco de tela vacío. Encienda el saco y deje que se queme unos minutos, luego apague el fuego. Por la noche tire el saco en el cañaveral. Al día siguiente el calor del sol hará que elsaco se encienda por sí solo de nuevo”.

Y añade el reportaje de Kathy Glasgow:
    El que habla, Enrique Encinosa, tiene 47 años de edad (…), es un escritor de ficción y libros sobre la historia de Cuba. Encinosa y sus colegas luego pasan a detallar métodos para la quema de almacenes y averiar los vehículos del gobierno. Dejarán para otras sesiones de grabación instrucciones para destruir computadoras, descarrilar trenes, ocasionar cortocircuitos en sistemas eléctricos y redes eléctricas, espantar turistas de los hoteles lujosos, incluso para asesinar selectivamente a funcionarios comunistas de alto rango.

   Estas y otras recetas para el caos están siendo transmitidas a Cuba a través de un programa de radio de onda corta llamada La Voz de la Resistencia. El programa de media hora se graba en esta casa que sirve como sede de la Radio CID (Cuba Independiente y Democrática), una estación de onda corta fundada por el líder exiliado Huber Matos, un ex rebelde mayor del ejército cubano…

   La Voz de la Resistencia y otros programas de radio CID se transmiten desde una emisora cuya exacta ubicación en Centroamérica es un secreto muy bien guardado. (…) Encinosa, junto con el cardiólogo de Coral Gables de 69 años de edad, Armando Zaldivar y Ramón Ramos, un contratista de 63 años de edad, ha producido La Voz de la Resistencia durante unos quince meses, pero hasta hace poco tiempo fueron reacios a hablar sobre el programa en los medios de comunicación en inglés, preocupados q ue dicha revelación podría atraer el escrutinio de las autoridades federales, debido al contenido sedicioso de La Voz de la Resistencia. Como las emisiones se originan fuera de los EEUU, los reguladores federales de telecomunicaciones no tienen jurisdicción. Además, un vocero de la Oficina del Fiscal de EEUU en Miami dice que es casi seguro que el programa está protegido por las disposiciones de libertad de expresión en la Constitución de los EEUU.

   Junto con la recargada retórica y llamadas inflamatorias a la acción escuchadas comúnmente en las ondas radiales AM en español de Miami, innumerables emisiones anticastristas llegan a Cuba en las bandas de onda corta. Radio Martí del gobierno de EE.UU. y la estación de la Fundación Nacional Cubano Americana, La Voz de La Fundación, son las más prominentes. Pero La Voz de la Resistencia lleva ese formato a su extremo. “¿Estamos por el derrocamiento del gobierno cubano? Sí, lo estamos", declara el barbudo Encinosa, dándole una rápida fumada a un Kool.

   A pesar de su relativa juventud, ha participado durante décadas en actividades tanto pacíficas como paramilitares anticastristas. El autor de tres libros sobre la lucha armada en Cuba conduce un programa de entrevistas de media hora en WQBA AM (1140). “No decimos que tenemos un ejército de la resistencia dentro de la isla, o unidades de comandos. Lo que tenemos es una línea directa por radio para explicar formas de resistencia y fomentar actos de resistencia”.

   Enrique Encinosa habla de resistencia, pero en realidad es un típico terrorista. Fue miembro de una organización llamada Abdala, creada en Nueva York en 1968, y la cual participó en acciones violentas contra la misión diplomática de Cuba ante Naciones Unidas y la presencia de grupos culturales y artísticos cubanos en Estados Unidos.

   A Abdala se le he señalado como gestora, junto con la organización Omega, del asesinato del diplomático cubano Félix García, baleado en el barrio de Queens, en Nueva York. Abdala publicaba un libelo propagandístico mensual con una tirada de 30 000 ejemplares y organizó una emisora de radio clandestina que trasmitió contra Cuba durante la década de los años 70. 

   Sus principales cabecillas se integraron posteriormente a la agrupación terrorista anticubana Frente de Liberación Nacional de Cuba, (FLNC), la llamada Organización para la Liberación de Cuba (OPLC), dirigida por Ramón Saúl Sánchez Rizo y a los Jóvenes de la Estrella .

   La vinculación pública de Abdala con el FLNC puso de manifiesto su carácter terrorista, ya que hasta esos momentos se había presentado como una supuesta organización de carácter cívico, integrada por jóvenes de origen cubano empeñados en contrarrestar el movimiento estudiantil progresista opuesto a la guerra en Viet Nam y que reclamaba una política más realista hacia Cuba.

   Entre sus principales cabecillas se encontraban los terroristas Orlando Gutiérrez, posteriormente integrante del llamado Directorio Democrático Cubano; Leonardo Viota, apodado El Químico, por sus habilidades en la manipulación de explosivos; Enrique Encinosa Canto; Pedro Solares; Cesar Sánchez; José Choréns y Gustavo Marín Duarte, su principal promotor.

   Julio Armando Estorino es de igual calaña que Encinosa, y lleva decenas de años presentándose ante las cámaras de televisión y los micrófonos de la radio como un experto en numerosos temas, incluido por supuesto el de Cuba. Destilar odio y sed de venganza contra Cuba ha sido su modo de vida en Miami.

   Le han pagado mucho dinero por eso, en Radio y TV Martí, en la WWFE La Poderosa, Radio Paz, la WQBA, El Diario de las Américas y El Nuevo Herald, entre otros medios.

   Por hacer el programa El Portal de Miami, ha recibido 33 mil dólares anuales en Radio Paz desde 1997; 12 mil dólares le pagó La Poderosa por año; en Radio Martí hizo el programa “Tempranito y de mañana” desde marzo de 1998 hasta agosto de 2001, que se extendía por tres horas diarias, por las cuales recibía 150 dólares por cada transmisión; hizo el espacio Detrás de la Noticia, de la WQBA, y desde 1992 a 1997, le pagaron 63 mil dólares por año. Lo que le pagaron por sus artículos en Diario de las Américas o el Nuevo Herald se desconoce.

   Al igual que Encinosa y el resto de los periodistas pagados por Washington, en sus comentarios y artículos la línea de pensamiento de Estorino ha sido defender a José Basulto y los Hermanos al Rescate, presentarlos como víctimas, reforzar la acusación de la fiscalía de que hubo “conspiración para matar” en el caso de Gerardo Hernández Nordelo y atemorizar al Jurado con mentiras tales como que los servicios de inteligencia de EE.UU. descubrieron que la red de espías denominada Avispa había localizado puntos de infiltración de armas y explosivos en las costas estadounidenses o que Cuba estaba prestando o vendiendo los servicios de inteligencia a grupos terroristas islámicos o naciones poderosas interesadas en llevar a cabo actos terroristas en territorio norteamericano.

   Han sido, en fin, mensajeros de un diluvio de mentiras que formaron parte de la guerra de propaganda orientada y pagada por el gobierno de Estados Unidos para lograr condenas excesivamente elevadas e injustas contra los cinco luchadores antiterroristas cubanos.

(Los datos aquí ofrecidos han sido extraídos de textos de los PDF del ComitéNacional (de Estados Unidos) sobre los periodistas pagados por Washington para el caso de los Cinco)