jueves, 16 de enero de 2014

Operación Peter Pan: una de las más secretas y siniestras operaciones de subversión política contra Cuba (V parte)

Culminación de la operación
   En Octubre de 1962, el Gobierno de Estados Unidos suprimió unilateralmente los vuelos directos. Quedaron detrás cerca de 50 mil jóvenes cubanos a los que habían entregado visa Waiver y con esa arbitraria medida no pudieron emigrar como era el deseo de sus padres. Según un estimado conservador, cerca de 150 mil familiares de los niños sacados por la Operación Peter Pan recibieron visa y pudieron emigrar a Estados Unidos antes de la Crisis de Octubre.
   En horas de la tarde del 22 de octubre de 1962 partía por última vez el vuelo No. 422 de la Pan American que cubría el itinerario regular Habana-Miami, con los últimos niños que serían sacados de Cuba por la Operación Peter Pan.
   Según cifras aportadas por autoridades eclesiales de Miami, entre el 26 de diciembre de 1960 en que salió el primer grupo y el 22 de octubre de 1962 que llegó el último a Miami, fueron sacados de Cuba a través de la Operación Peter Pan un total de 14 048 niños sin acompañantes.

Centros de acogida
   Uno de los problemas iniciales ocurrido en los campamentos fue el arribo de muchachos no previstos, a quienes sus padres los mandaban a Estados Unidos, unos por participar en actividades conspirativas en los colegios o instituciones laicas católicas y otros que podían ser una vergüenza para los familiares en Cuba y temían que se convirtieran en comunistas. La mayoría de esos niños sufrió un gran trauma que desembocó en desarraigo.

   Al respecto, el doctor Carlos Cortina, representante de la Iglesia Cristiana Reformada de Estados Unidos, reconoció en 1962, en una audiencia del subcomité que investigó los problemas relacionados con los refugiados cubanos, del Comité Judicial del Senado de Estados Unidos, que muchos de los niños fueron sacados de Cuba por sus padres en contra de su voluntad, ya que según el testimoniante simpatizaban con las ideas de la Revolución, eran miembros de la Organización de Pioneros o de otras organizaciones revolucionarias.
   Ello obligó a mantener los dos grupos apartados en los campamentos y enfrentó a los encargados de su atención con un problema que nunca antes habían conocido y del cual no tenían idea de cuándo finalizaría.
   Fue así como súbitamente ambos grupos se vieron sometidos a un régimen estricto, donde, incluso, tenían que ir a la cama temprano y se les limitó la comunicación con sus familiares en Cuba, por lo que los muchachos indudablemente fueron infelices.
   El padre Francisco Palá, quien fuera el primer administrador de Camp Matecumbe, inaugurado en julio de 1961, relató que en ese campamento se albergaron los jóvenes de edades más problemáticas, entre 15 y 18 años, los cuales dormían al inicio en tiendas de campaña, que se mojaban cuando llovía y todo se inundaba. Con una capacidad para solo 100 personas, se hacinaban hasta 500 jóvenes que disponían únicamente de dos duchas para su aseo personal.
   Imperaba la ley de la fuerza, solo el más fuerte sobrevivía. Los robos, las peleas, etc., eran constantes. El padre Francisco Palá tenía una oficina con aire acondicionado de la que nunca salía.

Orfelinatos
   El Orfelinato de San Vicente, situado en Vincennes, estado de Indiana, constituyó para los niños cubanos un verdadero campo de trabajo esclavo. Las monjas utilizaban a los niños en las cosechas de maíz, manzanas, cerezas, etc., apropiándose íntegramente de los ingresos que recibían de los granjeros propietarios de los campos donde realizaban esos trabajos, sin que los menores recibieran gratificación alguna por ello.
   El Orfelinato Saint Vicent, de Philadelphia, bajo los auspicios de monjas alemano-americanas, recibió igualmente a niños cubanos. Estos niños fueron igualmente víctimas de la discriminación por parte de la población local, que, al conocer que eran cubanos y estaban en el orfelinato, les impedían toda relación con las muchachas del lugar y mucho menos visitarlas en sus casas. Todos eran varones, reprimidos por la severidad del orfanato, con la ardiente nostalgia de la familia y la desesperada incertidumbre del futuro. El encierro los llevó a la violencia del trato de unos con los otros, y a los conflictos, que se multiplicaron entre ellos.
   No fue hasta el 9 de marzo de 1962, a pesar de la supuesta libertad de prensa existente en ese país, que se publicó el primer reportaje noticioso, cuando Steven Van Beeler, del Cleveland Plain Dealer, rompió el pacto de silencio periodístico y pretendió publicar una historia detallada de la operación, al observar en un barrio a un grupo de niños cubanos viviendo con familias norteamericanas y al indagar qué hacían allí, para no llamar su atención le respondieron que se trataba de un asunto de relaciones públicas.
   Ante la nueva situación creada y en medio de la Crisis de Octubre, los organizadores de la Operación Peter Pan tomaron algunas medidas para aliviar la situación de hacinamiento imperante en el campamento Matecumbre y proceder al cierre de Kendall por necesidades del Dade Country Public Welfare Department. A finales de Octubre de 1962, la parte de la base de la marina cercana a Opa - Locka, que había sido acondicionada como centro de recepción, albergue y escuela de los niños cubanos, tuvo que ser rápidamente abandonada, al menos temporalmente, debido a requerimientos militares.
   Como consecuencia de ello, los niños más jóvenes fueron reubicados en el campamento de Florida City donde el hacinamiento había sido aliviado en parte por la anexión de un tercer bloque de apartamentos.
   En Matecumbe, los dormitorios ya resultaban insuficientes e inadecuados para la capacidad que ya tenía instalada, fue necesario utilizar el gimnasio y la sala de recreo como dormitorios para los niños que fueron enviados por el cierre de los otros campamentos militares devenidos albergues para los niños cubanos cuando se inició la Operación Peter Pan y que cuando se amenazaba, incluso, con una agresión nuclear al pueblo de Cuba, era utilizados nuevamente para reemplazar a dichos niños por soldados dispuestos a agredir a su propia patria, en la cual aún vivían muchos de los padres y familiares más cercanos.
   El 31 de octubre de 1962 el Catholic Welfare Bureau envió unos 190 niños a otras comunidades para su cuidado, permaneciendo aún en esa situación 142 de ellos. Walsh todavía tenía 77 muchachos en Miami, 10 de ellos en un pequeño hogar de la Iglesia Metodista y el resto en Foster Homes.
   Por su parte, la United HIAS Service, que había obtenido una amplia experiencia desde épocas de Hitler en la atención a niños refugiados, tenía organizada una amplia red de agencias judías a través de todo el país, por lo que para el 31 de octubre de 1962 ya tenían fuera de Miami 117 menores dentro de su programa. Casi todos ellos fueron destinados a Foster Families por lo que para esa fecha aún permanecían 54 muchachos en esta situación.
   En Diciembre de 1962, Robert M. Ball, comisionado de Seguridad Social, reconoció, ante un subcomité del senado, que alrededor de 4 mil niños cubanos se mantenían en Casas de Adopción o con grupos financiados para su cuidado con fondos federales, que aún no se habían podido reunir con sus padres o familiares. Una tercera parte de estos niños se encontraban albergados en el área de Miami, mientras que las dos terceras restantes se localizaban en 116 comunidades de 41 estados.
   Las edades de los niños sacados de Cuba mediante la Operación Peter Pan fluctuaban entre meses de nacidos y 18 años de edad.

Tomado del sitio digital Ecured