miércoles, 15 de enero de 2014

Operación Peter Pan: una de las más secretas y siniestras operaciones de subversión política contra Cuba (IV parte) (video)

Tercera etapa de la Operación Peter Pan: La visas Waiver

   Como en los planes iniciales de Mongo Grau se contemplaba la necesidad de crear un equipo que se dedicara a la falsificación de documentos migratorios, este se dirigió al también agente de la CIA Israel Padilla Frades (Borico): quien con una pequeña organización de falsificación se encargó del asunto y fue el primero en estampar los visados falsos en los pasaportes de la Operación Peter Pan, con ello se honraba y reconocía la calidad de su trabajo.
   A esta red de falsificadores, bajo la dirección de Israel Padilla Frades, pertenecieron los también agentes de la CIA, Albertina O'Farril de la Campa, Manuel de Jesús Companioni Sousa, Alicia Thomas Chinique y Leopoldina Grau Alsina (Polita). Estos falsificaron los visados tanto en pasaportes cubanos, como británicos, franceses, o de cualquier nacionalidad.
   La participación de Polita Grau en la falsificación de pasaportes y visas fue públicamente reconocida en la entrevista que le ofreciera al periodista cubano Luis Báez, señalando al respecto que cambiaban en los pasaportes de personas fallecidas, los nombres, los números y los ponían aptos para viajar. Como no había embajada norteamericana, Polita aseguró que ellos se convirtieron en una especie de consulado clandestino con el acuerdo tácito de las autoridades norteamericanas.
   Los expertos falsificadores de la red de Mongo Grau usaron todo tipo de estratagemas para sacar además por la Operación Peter Pan a espías y terroristas prófugos de la justicia.
   La persona de más edad sacada del país por esta vía fue René Véliz, a quien con 37 años de edad lograron falsificarle el pasaporte de un joven de 17 años, aprovechando las características físicas de este terrorista implicado en un fallido plan de sabotaje mediante el cual se pretendió volar la refinería de petróleo que había sido nacionalizada a la Shell Oil.
   Todo contacto oficial, como establecía la carta del Catholic Welfare Bureau, llegaba a Mongo Grau por mediación de Penny Powers, a quien aquel señaló como una agente de la inteligencia británica que le servía de enlace con la embajada inglesa en La Habana, con las aerolíneas Pan American y KLM y la Iglesia Católica en Miami.
   Para la recolección y confirmación de los nombres de los niños que sacarían por la Operación, Grau reclutó al sacerdote Raúl Martínez González, párroco de la iglesia de Santa María del Rosario, quien designó a dos de sus feligresas la misión de recorrer todo el país para contactar a otros sacerdotes que serían los encargados de confeccionar las listas con los nombres de niños cuyos padres deseaban enviarlos a Estados Unidos.
   Con una frecuencia quincenal estas visitaban la casa de los Grau y entregaban los listados con los nombres de niños que necesitaban documentos para poder viajar.
   Durante el desarrollo de la Operación Peter Pan varias embajadas extranjeras jugaron un papel fundamental en la misma, no sólo poniendo a disposición de las redes de la CIA de Mongo Grau los medios propios de los canales diplomáticos para trasmitir recíprocamente la información de inteligencia que circulaba a través de ellos, sino que incluso muchos de estos diplomáticos recurrieron a Grau para que les resolviera visados especiales para amigos, familiares y empleados de dichas sedes.
   Un ejemplo de ello se pudo apreciar en uno de los tantos homenajes que en Miami se le ofreció a Mongo Grau pocos días después de su arribo a esa ciudad el lunes 15 de septiembre de 1986, luego de ser puesto en libertad por las autoridades cubanas, a solicitud de la Iglesia Católica, cuando cumplía una condena de 30 años por sus actividades de espionaje, terrorismo y planes de atentado al Presidente Fidel Castro.
   En esa ocasión estuvieron presentes Emanuel Carvajal, quien se desempeñó como embajador de Costa Rica en La Habana en 1961, y su esposa Bertha, los que declararon públicamente haber ayudado a Grau en el trasiego de documentos migratorios norteamericanos, jugando así un pequeño pero crucial papel en la Operación que permitió sacar de Cuba a más de 14 mil niños.
   Las aerolíneas norteamericana Pan American World Airways y la holandesa K.L.M. Royal Dutch Airlines, fueron las únicas autorizadas por el Gobierno de los Estados Unidos para la transportación de los niños que viajaban con las Visas Waiver.
   En ambas aerolíneas funcionaban sendos centros de inteligencia al servicio de la CIA, cuyos agentes principales eran Antonio Comellas y Francisco "Pancho" Finlay, a su vez presidentes respectivos de esas firmas en La Habana quienes recibieron la orientación de ponerse al servicio de Mongo Grau, en esta Operación.
   De esta forma se garantizó la clandestinidad, operatividad y dinámica necesaria de la Operación, teniendo en cuenta que para poder viajar en vuelos comerciales la ley regulaba que cada pasajero tenía que tener un asiento confirmado en el avión.
   Los empleados de las aerolíneas insertaban falsas reservaciones en las listas de pasajeros que después eran sustituidas con los nombres de los niños que viajarían en cada vuelo.
   Esta tarea la realizaban fundamentalmente Ulises de la Vega de la KLM y Julio Bravo Rodríguez, agente "Toribio" de la CIA, quien fungía como Jefe del Departamento de Visas Waiver de la Pan American en Cuba, todo bajo la diaria supervisión de la inglesa Penny Powers.
   Penny Powers con la ayuda del matrimonio y agentes CIA, Berta de la Portilla y Francisco "Pancho" Finlay, llegó a estructurar una amplia red para la distribución de visas "waiver" en las distintas escuelas privadas del país.

Tomado del sitio digital EcuRed

documental Operación Peter Pan: Volando de vuelta a Cuba (IV parte)