martes, 17 de septiembre de 2013

¿Terminó el culebrón de Robertico? (video)



   Como dice un buen amigo y colega, todavía en Cuba muchos suponen que vivimos en la “república de la Siguaraya”. Los problemas casi nunca se resuelven como deben, y regularmente se pasa de victimario a víctima –y viceversa-, sin demasiada vaselina.
   Roberto Carcassés, talentoso músico cubano, líder de la banda Interactivo, saltó a titulares en las redes sociales después un acontecimiento mediático que terminó convirtiéndose en show y trinchera para pujar entre los tres bandos (defensores de la Revolución cubana, sus enemigos atrincherados en Miami, y los solapados que usando los medios que brinda la Revolución en instituciones estatales y universidades, la atacan con ponzoña).
   Si quedan dudas, revisen los últimos acontecimientos de la telenovela “La pataleta de Robertico”, que como buen culebrón, y según anunció el blog Segunda Cita, de Silvio Rodríguez, terminó con final feliz después que las autoridades del Ministerio de Cultura cubano se reunieron hoy con el cantante “incendiario”.

   Según el post, las conversaciones fueron tan “positivas” que han decidido dejar sin efecto la sanción impuesta después de sus declaraciones desafortunadas en la Tribuna Antimperialista.
   Pero como siempre… el sofá por la ventana.
   A pesar de las controversiales expresiones del músico Roberto Carcassés, para muchos cubanos ofensivas y fuera de contexto, ahora resulta que el único culpable de todo fue la institución cultural que trató de condenarlo al silencio. Ya lo que dijo Carcassés dejó de ser importante para los reformadores y nuevos visionarios de una Cuba a lo “american way of live”.
   Las redes sociales se saturaron de las opiniones más diversas. Blogueros, redactores y chupatintas debatieron, cuestionaron, y los últimos hicieron “el pan” en su permanente afán de desmoralizar a la Revolución cubana de cualquier manera.
   Todo empezó después de los desventurados comentarios que hizo el músico durante su presentación en un concierto convocado en la Tribuna Antimperialista de La Habana, para exigir la inmediata libertad de Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, quienes junto a René González integran el conocido grupo de Los Cinco antiterroristas cubanos que fueron encarcelados y condenados injustamente en Estados Unidos en 1998.
   En medio de esa multitudinaria concentración popular, que reunió a miles de cubanos solidarios con la causa de Los Cinco, el músico decidió hacer públicos sus deseos de liberar la marihuana, obviar el mercenarismo de los asalariados de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) y regresar al presidencialismo que pudrió los estamentos seudorepublicanos de la primera mitad del siglo XX.
   Eso fue lo que se le ocurrió al jazzista gritar frente a la SINA, cuando se suponía que allí se estaba únicamente para apoyar una causa que empeña al pueblo cubano por 15 años
   Reza el viejo refrán que ”de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”, y Robertico Carcassés, -con o sin propósito-, le hizo el gran favor a los que esperaban minimizar el llamado internacional de René y todo el pueblo de Cuba por la inmediata liberación de Gerardo, Antonio, Fernando Ramón.
   La discusión de este desagradable –por no decir malintencionado hecho- no está en si el pianista tenía derechos o no a expresarse, argumento que esgrimieron inmediatamente los mismos que se alimentaron del show del Robert.
   Carcassés usó mal la tribuna pública que le brindaron con un propósito patriótico y comprometido, para expresar sus opiniones personales.
   Bien pudo hacerlo en otros espacios, pero necesitó el show mediático. Así que no había demasiada ingenuidad en sus bien pensadas frases reclamantes.
   Sus palabras eran su sentir, y quizás las de unos cuantos, pero no representaban ni el mío, ni el de los familiares de Los Cinco, ni el de millones de cubanos que ese día lo dedicaron a un causa noble y justa.
   Me parece muy bien que el Ministerio de Cultura se haya retractado en su medida disciplinaria contra el músico, que le invalidaría presentarse en plazas públicas. Tampoco comparto las represalias. Ese error no debe seguir cometiéndose. Nada justifica privar al público de la excelente obra de un talentoso músico como Robertico.
   Pero lo que no debe demorar es que las instituciones empiecen a revisarse por dentro, cuestionar a quién organizó ese infausto concierto donde había más deseo de brillar en pasarela que solidarizarse con la causa de los antiterroristas cubanos.
   Hay que cuestionar cuáles criterios se tuvieron en cuenta en su concepción artística, porque no era un show bailable sino un momento de compromiso con una noble causa. Ahí es donde deben empezar a medirse responsabilidades, en vez de botar el sofá, como siempre sucede.
   No he sido el único en comentar sobre este hecho que da mucho qué pensar. Otros músicos e intelectuales cubanos también se expresaron.

Silvio Rodríguez – blog Segunda cita

Digna Guerra – directora del Coro Nacional de Cuba

músico guantanamero Conrado Monier

Eduardo Sosa

Harold Cárdenas –  blog La Joven Cuba

Rouslyn´s blog

Enrique Ubieta – blog La Isla desconocida