sábado, 28 de septiembre de 2013

A 107 años de la segunda intervención de EE.UU. a Cuba: la esperanza de los “hipercríticos” y “disidentes”



   Cuba no olvida que un 29 de septiembre de 1906, los Estados Unidos hollaron el suelo de la isla con sus botas militares, después que un presidente traidor al legado de su maestro, solicitara que los fusiles del Norte se encargaran de reprimir a su propio pueblo.
   Y no podemos olvidar esa fecha, más ahora que una nueva casta de mercenarios vestidos de “disidentes” y “opositores” se encaminan a Washington como corderos, a pedirle al Imperio que regrese con sus cañoneras, como hicieron hace 107 años, a arrebatarle al pueblo su dignidad y sus libertades.
   Ese es el gran y único propósito de la modosita “bloguera casi millonaria” Yoani Sánchez, que habla de derechos humanos y va a Estados Unidos a retratarse con la bandera imperial en sus mejillas, o el de Marta Beatriz Roque, que mientras le dice al mundo que hace huelgas de hambre, compra aguacates y verduras por la ventana del patio de su
casa, y que con absoluto desparpajo “vota simbólicamente” en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana por el presidente estadounidense George W. Bush.
   También quiere volver a ver a los gringos desembarcando en Cuba Guillermo “Coco” Fariñas, el huelguista profesional que golpea mujeres y ancianos a bastonazos y después dice defender “derechos humanos”, que no tiene vergüenza de aparecer fotografiado junto a Luis Posada Carriles, al peor terrorista del mundo.
Coco Fariñas con Posada Carriles
   Una nueva intervención yanqui a Cuba, como la de 1906 es lo que piden desde hace muchos años los filibusteros de Miami que se hacen llamar “exilio histórico e intransigente” y que se lamentan porque la Casa Blanca no termina de autorizar que la 82 División Aerotransportada de EE.UU. termine de desembarcar en Cuba.
   Todos estos especímenes que integran la actual oposición cubana, por demás financiados e instruidos desde Estados Unidos, son un reflejo de aquel presidente
traidor que se
Tomás Estrada Palma
llamó Tomás Estrada Palma, con una marcada vocación anexionista, quien pidió la intervención militar de Estados Unidos en 1906, después de ordenar el asesinato a machetazos del anciano General Quintín Banderas, un emblemático luchador independentista.
   El 29 de septiembre de 1906, el Secretario de la Guerra de Estados Unidos, William H. Taft, asumió el cargo de Gobernador Provisional de Cuba y suspendió las funciones del Congreso y se arrogó las facultades legislativas; disolvió las fuerzas insurrectas y las milicias creadas por Estrada Palma, y nombró un supervisor y varios asesores norteamericanos en la Guardia Rural.
   Pero en realidad, su mandato tenía el propósito de dar paso a Charles E. Magoon quien ocuparía la gobernación del país mientras durara la intervención.
   La segunda intervención yanqui a Cuba se caracterizó por el derroche de los fondos públicos, la corrupción política y administrativa, el endeudamiento de la República y las transacciones onerosas.
   Estableció además el uso ilimitado del soborno, la compra de conciencias y la botella (cargo por el que una persona cobra sin trabajar).
   Todo parece indicar que los nuevos anexionistas disfrazados de defensores de derechos humanos en Cuba, están estudiando historia y quieren que el pasado regrese a nuestros días, sin darse cuenta que millones de cubanos están decididos a defender sus conquistas.