jueves, 13 de noviembre de 2014

José Dariel "Pito" Abreu: Orgullo para toda Cuba


José Dariel Abreu
La coronación como Novato del Año del primera base de los Medias Blancas de Chicago, José Dariel Abreu es una ratificación de la gran calidad de béisbol que se juega en la Isla

Por Manuel Guerrero (Especial para Por Esto!)

LA HABANA, Cuba, 12 de noviembre.- La designación del cubano José Dariel Abreu en forma unánime como Novato del Año en la Liga Americana es una ratificación de la calidad del béisbol de la isla, reconocida por los equipos de la Major League Baseball (MLB).

   Jugar en Cuba me permitió ser el pelotero completo que soy ahora, aprendí la pelota en Cuba y doy las gracias por ello", dijo emocionado el primera base de los Medias Blancas de Chicago, quien recibió 30 votos de primer lugar, para un total de 150 puntos, en la elección de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica (BBWAA, por sus siglas en inglés).

   El fornido inicialista de 27 años, quien saltó directamente de la Serie Nacional de su país a la MLB, expresó el lunes tras recibir el premio que “todo el que se siente cubano debe sentirse orgulloso” y añadió que el proceso ha sido difícil, pero al final se trata de un sueño hecho realidad.

   Cuando al salir de Cuba en forma clandestina Abreu firmó un contrato de 68 millones de dólares por ser 6 años con los Medias Blancas algunos especialistas consideraron excesiva la cantidad y que debía pasar por el sistema de sucursales del equipo.

   Sin embargo, el nativo del barrio de Maltiempo, en la surcentral provincia de Cienfuegos, debutó por lo grande en la Liga Americana siendo proclamado Novato y Jugador del mes en abril y también recibió esos reconocimientos en julio.

   Tras participar durante 10 temporadas en el campeonato amateur cubano, en dos de las cuales conectó 37 jonrones con astronómicos promedios de .448 y .394, Abreu se convirtió en el líder ofensivo de los Medias Blancas.

   La noticia ha circulado en Cuba mediante Internet y otros medios informativos, pese a que los dos diarios de circulación nacional la radio y televisión así como el semanario de la provincia de Cienfuegos no la ofrecieron.

   En la historia de la Gran Carpa, Abreu es el cuarto cubano en merecer el reconocimiento de los miembros de la BBWAA, que escogieron antes al outfielder Tony Oliva (1964), al también jardinero José Canseco (1986) y al pitcher José Fernández (2013).

   La elección de la BBWAA era algo esperado porque fue sexto en promedio ofensivo .317), cuarto en jonrones (36) y quinto en carreras impulsadas (107) en el más joven circuito, además de primero en sluggins (581) en la MLB desde que en 1987 lo alcanzara Mark McGwire.

   Abreu es el primer debutante en la historia de la MLB en concluir una temporada entre los cinco primeros lugares de su liga en cada una de las categorías de la denominada triple corona de bateo.

   El temible bateador que asombraba en su país por su poder ofensivo (conectó 184 bambinazos en 10 campañas, average total de .348 y sluggins de .621) es el cuarto debutante en la MLB en batear más de 30 tubeyes (35), igual número de cuadrangulares y 100 anotaciones remolcadas.

   Al Trosky, y Ted Williams, norteamericanos; y Albert Pujols, dominicano, anteceden en ese selecto grupo al cubano, que impuso marca para los Medias Blancas de Chicago al pegar 36 bambinazos en su debut, uno más que Ron Kittle en 1983.

   La selección de la BBWAA fue precedida por igual distinción otorgada por el prestigioso semanario The Sporting News, y por la asociación de jugadores de la MLB, además del Bate de Plata otorgado por la empresa Louisville Slugger.

   El torpedero venezolano de los Medias Blancas, Luis Aparicio, fue el primer jugador de habla hispana en conseguir el preciado trofeo en 1956. Dos años después el premio recayó en el puertorriqueño Orlando Cepeda, primera base de los Gigantes de San Francisco; y en 1964 lo obtuvo Oliva.

   En 1967 el panameño Rod Carew, segunda base de los Mellizos de Minnesota, consiguió el cuarto título latino en el inicio de una brillante carrera, durante la cual fue siete veces líder de los bateadores y promedió sobre .300 en 15 ocasiones consecutivas.

   Pasaron 12 años sin que ningún jugador caribeño obtuviera el premio hasta que el dominicano Alfredo Griffin, torpedero de los Azulejos de Toronto, lo mereció en 1979.

   La distinción la alcanzó en 1981 el mexicano Fernando (El Toro) Valenzuela, pitcher zurdo de los Dodgers de Los Ángeles, acompañada del premio Cy Young. de la Liga Nacional al concluir la campaña con balance de 13 triunfos y 7 reveses, efectividad de 2.48 y 180 ponches.

   El venezolano Ozzie Guillén (parador en corto de los Medias Blancas), el cubano José Canseco (outfielder de los Atléticos de Oakland), y el puertorriqueño Benito Santiago (receptor de los Padres de San Diego) entraron en años consecutivos (1985, 1986 y 1987).

   Sandy Alomar, catcher de los Indios de Cleveland, se unió al grupo en 1990, y el guardabosque dominicano de los Dodgers Raúl Mondesí le siguió en 1994 al empezar una carrera en la que, aunque alcanzó buenos resultados, estuvieron por debajo de las expectativas del conjunto, cuyos directivos confiaban en los informes de los scouts.

   En 1999 ingresó en Cooperstown el puertorriqueño Carlos Beltrán, jardinero de los Reales de Kansas City, seguido en 2000 y 2001 por los dominicanos Rafael Furcal, short stop de los Bravos de Atlanta; y Albert Pujols, antesalista de los Cardenales de San Luis.

   Angel Berroa y Hanley Ramirez , torpederos dominicanos de los Reales y los Marlins de Florida, respectivamente, fueron escogidos por los cronistas beisboleros en 2003 y 2006.

   El puertorriqueño Geovany Soto, el dominicano Neftalí Feliz y el cubano José Fernández, pitchers de los Cachorros de Chicago, Rangers de Texas y Marlins, respectivamente, integran la nómina a la cual se unió José Dariel Abreu.
República Dominicana encabeza la lista con más Novatos del Año (7), seguida por Puerto Rico (5), Cuba (4), Venezuela (2), Panamá (1) y México (1).