sábado, 22 de noviembre de 2014

Artes plásticas cubanas lamentan la muerte del pintor Salvador Corratgé



Salvador Corratgé (1928-2014)
por Miguel Fernández Martínez

   Las artes plásticas cubanas lamentan la muerte de Salvador Corratgé, uno de los pioneros del arte abstracto en Cuba e importante dibujante, ceramista, fotógrafo, diseñador gráfico, orfebre y serígrafo, integrante del mítico grupo de los Diez Pintores Concretos.

   El destacado artista, que este año estuvo nominado al Premio Nacional de Artes Plásticas en Cuba, falleció el pasado jueves a los 86 años de edad, a causa de complicaciones intestinales, mientras se encontraba de visita en la ciudad de Miami, Estados Unidos.

   Al momento de su muerte, Corratgé preparaba la exposición personal Un mar de formas, que planeada inaugurar el próximo 28 de noviembre, en la Galería Latin Art Core, de Miami, una muestra retrospectiva que incluía desde obras realizadas en la década de 1950, hasta las más recientemente confeccionadas para esta certamen.

   El artista plástico, uno de los íconos de la pintura en la isla, nació en La Habana en 1928, estudió en la Escuela Elemental de Artes Aplicadas Anexa a “San Alejandro,” (1949-1950) y en la facultad de Arquitectura de la Universidad de La Habana (1950-1951).

   Admirador de las proyecciones estéticas de Max Hill y Paul Lhose, Corratgé
debuta en la escena plástica cubana en la década de los años 50 del siglo pasado, como miembro activo de los llamados Pintores Concretos Cubanos, caracterizados por una utilización sugestiva de formas geométricas, así como un inédito tratamiento del espacio.

   Según Lismeivis León Horta, la obra de Corratgé “revalida su carácter innovador al mezclar, coherentemente, abstracción geométrica e informalismo expresionista. Así, la indefinición de los límites entre las diferentes vertientes abstractas se convierte en uno de los rasgos distintivos que definen a originalidad de su estilo dentro de la abstracción cubana de los últimos tiempos”.

   Después del triunfo de la Revolución cubana, Corratgé se desempeñó como agregado cultural en las embajadas de Cuba en Checoslovaquia (1963-1967), y en la República Popular y Democrática de Corea (1977-1981).

   Fue además, profesor del Curso Práctico de Serigrafía y técnicas pictóricas singulares, en la Universidad de Oviedo, Asturias, España, en 1995.

   Obras suyas se exhiben actualmente en el Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana, el Museo de Arte Contemporáneo de México, el Museo de Krakow, Polonia, y el Palacio Imperial de Japón, entre otros.

   Para el crítico francés François Vallée, la obra de Corratgé “es ejemplar por su brillantez, su rigor, su exigencia, su continuidad, su exclusividad”.

   “Este artista –agrega- siempre ha sido fiel a los principios de una creación elaborada en la exploración e indagación incesantes de una pintura que optó desde el principio por la línea, el círculo, el plano y el color como principios exclusivos, rechazando así cualquier referencia a lo anecdótico y prefiriendo condensar el pensamiento a través de formas primarias no modeladas a partir de un objeto real y por tanto tan concretas o sensuales como una hoja o una piedra, en el espacio de la tela”.

publicado en el sitio digital de Prensa Latina