lunes, 17 de noviembre de 2014

Cuba y la poesía te dicen ¡felicidades Wichy, en tu 70 cumpleaños!



poeta cubano Luis Rogelio Nogueras, Wichy, el Rojo
   En alguna calle del barrio habanero del Vedado seguirá este lunes 17, la fiesta citadina de cumpleaños. Si ayer celebramos los 495 de La Habana, las velas se mantendrán encendidas para cantarle ¡felicidades! a Luis Rogelio Nogueras, o simplemente Wichy, el Rojo, como quedó en la inmortalidad de su poesía, en sus 70 años, que desde el Cielo, sin dudas, agradecerá con una sonrisa.
Gracias, poesía,
por enseñarme que el camino a la verdad
que los medios son también parte del fin;
gracias por recordarme que sólo el futuro no deja huellas,
por mis defectos que me hicieron humano,
por mi hora de pena y mi hora de gloria.
Gracias por tu dulce y terrible compañía.
No me abandones.

   Con razón, el filólogo y profesor universitario Ernesto Sierra asegura que Luis Rogelio Nogueras ya entró en la Literatura y en ella crece, reconociendo su original voluntad estética y su espíritu neovanguardista, ayudaron a sacudir ciertos rasgos esquemáticos de la literatura cubana de sus días.

   Con su muerte –afirma Sierra-, consumió uno solo de sus destinos, entre los miles que atesora en cada lector que se acerca a su obra para deslumbrarse. Debemos pensar que desde el Paraíso poético donde debe estar persiguiendo musas con fines imaginables”.

   Luis Rogelio está pidiéndonos menos homenajes y más reimpresiones, o quizá, ambas
cosas. Nunca se sabe cuándo se trata con un poeta tan presumido”.

No intentes posar tus manos sobre su inocente
cuello (hasta la más suave caricia le parecería el
brutal manejo del verdugo).
No intentes susurrarle tu amor o tus penas
(tu voz lo asustaría como un trueno en mitad de la noche).
No remuevas el agua de la laguna no respires.
Para ser tuyo tendría que morir.
Confórmate con su salvaje lejanía
con su ajena belleza
(si vuelve la cabeza escóndete en la hierba).
No rompas el hechizo de esta tarde de verano.
Trágate tu amor imposible.
Ámalo libre.
Ama el modo en que ignora que tú existes.
Ama al cisne salvaje.

   Wichy era "un escritor vuelto hacia todos los misterios que él mismo contuvo", al decir de su amigo y compañero de andanzas poéticas Guillermo Rodríguez Rivera. Fue un hombre sensible a su cotidianidad que pensaba que –y cito-, "sin amor la vida es una gaveta vacía, y para el escritor no hay literatura sin amor, como no hay huella sin pie".

   Hemingway estaba convencido de que se escribe mejor cuando se ama –dijo alguna vez Luis Rogelio. Yo soy de la misma opinión. Aún más, todos mis papeles arden húmedamente de amor. Me pregunto cada amanecer frente al espejo con cuánto amor comienzo la jornada, y si es poco, nunca es poco, entonces salgo a la calle y me robo el primer amor que pasa”.

   Amo la palabra amor y sus destellos. Amo a mi mujer mientras se peina, amo la vida y su expresión concreta, humana, palpable, la Revolución", sentenció Wichy.

Con sólo alzarte la falda,
correrte un poco las bragas,
separar las piernas
sobre el buró
junto a la máquina de escribir
harías poesía,
pero claro que no debes comentarlo
con tus amigas,
mucho menos con tu esposo,
difícilmente entenderían
que se trata
de un asunto literario.

Otro de sus grandes cómplices, el poeta Víctor Casaus, lo recuerda un “novelista y cineasta, poeta y ensayista, hermano de sus hermanos, nativo pelirrojo del Trópico y del mundo —y en especial de esta Isla— que amó a su manera, a su tiempo, a su aire nuestro y memorable”.

   Aquí está naciendo y viviendo otra vez –decía Casaus-, en un puñado de imágenes y papeles este creador completo y complejo: un simple mortal, un hombre; pero fuerte, ingenioso y justo en la medida humana. Y es bastante".

   Wichy nació y vivió para hablarnos en poesía. Su corta vida giró alrededor del sentimiento humano y a describirlo, con su particular manera de decir, se dedicó hasta el último minuto de sus apenas 40 años de existencia.

   La periodista Idania Trujillo, repasando los derroteros de Wichy el Rojo, reafirma que, “indudablemente, su amor más intenso y definitivo fue la poesía, esa que anda por todas partes, detrás de lo difícil, aunque se esconda,  en cada hendija de la noche, en cada golpe agazapado, en cada trampa”.

¡Felicidades Wichy, en tus 70 cumpleaños!