domingo, 11 de mayo de 2014

La última vez que se asesinó un periodista en Cuba hace 56 años



periodista ecuatoriano Carlos Bastida Arguello, asesinado en La Habana en 1958
   Cuando las balas asesinas que salían de la pistola del cabo de la policía batistiana Orlando Marrero Suárez, más conocido por Gallo Ronco, cegaron la vida del periodista ecuatoriano Carlos Bastida Argüello en el bar habanero Cachet, enclavado en la calle Prado entre Neptuno y Virtudes, se estaba asesinando al último periodista en Cuba. Era el 13 de mayo de 1958.
   Bastidas había llegado a Cuba ese mismo año, interesado en conocer detalles de la lucha insurreccional que dirigía el comandante Fidel Castro, al frente del Ejército Rebelde, quien al frente de un puñado de rebeldes mal armados, tenía en jaque a las fuerzas armadas que apoyaban al sátrapa dictador, con el amparo de Washington.
   Con apenas 23 años, el joven reportero ecuatoriano llegó a Cuba con un sólido aval periodístico, después hacer varios trabajos para la agencia norteamericana Asociated Press, para quien reporta los sucesos políticos acaecidos en Hungría en 1956 y las caídas de las dictaduras de Rojas Pinilla, en Colombia, y Pérez Jiménez, en Venezuela.
   A su paso por Caracas, conoce al periodista argentino Jorge Ricardo Massetti, quien años más tarde fundaría  en la Habana, a propuesta de los comandantes Fidel Castro y Ernesto “Ché” Guevara, la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina.
   Según relata el periodista e investigador cubano Juan Marrero González, en su libro Andanzas de Atahualpa Recio, -seudónimo empleado en Cuba por el periodista ecuatoriano-, Bastidas llegó a la isla con el afán de subir a la Sierra Maestra, para conocer y difundir la verdad acerca de la lucha insurreccional.
   “Vivió allí como un revolucionario más”, afirma en su libro Juan Marrero. Fue de los primeros que habló a través de la emisora radial clandestina Radio Rebelde antes que se fundara oficialmente, y luego se trasladó a la comandancia en La Plata, donde establece una relación con Fidel, Celia Sánchez y otros compañeros de la dirección del Ejército Rebelde.

   Bastidas se reencuentra con Masetti en los territorios liberados de la Sierra Maestra
Carlos Bastidas entrevistando a Fidel Castro en la Sierra Maestra
donde permaneció varias semanas con las tropas revolucionarias y logró entrevistarse con su líder Fidel Castro.
   Después de compartir con las tropas rebeldes cubanas, Bastidas regresó a La Habana el domingo 11 de mayo, y según narra en un artículo recientemente publicado por el periodista Jean Guy Allard, visitó el Colegio Provincial de Periodistas, acudió a la Embajada de Ecuador y se alojó en el Hotel Pasaje, en Centro Habana, con el propósito de seguir luego hacia Estados Unidos, después de un último contacto con miembros del Movimiento 26 de Julio.

Asesinato de Bastidas
   El cabo Marrero, quien cumplía órdenes expresas del coronel Pilar García, uno de los más sanguinarios jefes militares de la tiranía y Jefe de la Policía Nacional, y el también coronel Orlando Piedra, jefe del tristemente célebre Buró de Investigaciones, seguía la pista del joven periodista ecuatoriano.
 Según testigos presenciales, el cabo Marrero entró al bar Cachet, se acercó a Bastidas y empezó a ofenderlo. Sorprendido por esta agresión verbal, el periodista ecuatoriano iba a replicar cuando el matón le entró a golpes, y al caer al suelo, le propinó tres disparos mortales en la cabeza.
   Recuerda el colega Allard que en una interesante nota publicada con motivo del 50 aniversario del crimen contra el periodista y mártir ecuatoriano, el periodista y escritor chileno Ernesto Carmona, después de recordar los hechos, concluyó: “Carlos Bastidas Arguello fue el último periodista asesinado en Cuba, pero su muerte nunca fue condenada por Reporteros Sin Fronteras y la Sociedad Interamericana de Prensa, como tampoco ocurre con la desaparición, torturas y asesinatos de casi un millar de periodistas latinoamericanos durante las últimas cuatro décadas”.
   También la colega Aleida Godínez, en un artículo publicado hace algunos años sobre este hecho, recordó que “a pesar de las campañas enemigas contra la Revolución Cubana, ningún periodista ni cubano ni extranjero encontró la muerte violenta por ejercer su profesión ni emitir sus opiniones”
   Carlos Bastidas Argüello fue el último periodista asesinado en Cuba, porque en estos 55 años de Revolución en la que él creyó y confió, la vida de los periodistas ha sido siempre respetada.