lunes, 18 de noviembre de 2013

A 117 años de la caída en combate del bravo general espirituano Serafín Sánchez



Mayor General Serafín Sánchez Valdivia - héroe de Sancti Spiritus

"Me han matado, eso no es nada ¡siga la marcha!", fueron las últimas palabras pronunciadas hace 117 años por el bravo general espirituano Serafín Sánchez Valdivia, el amigo del Héroe Nacional cubano José Martí, el guerrero de las tres guerras de independencia, el patriota integral que puso todo a disposición de la libertad de Cuba.
   Desde los inicios de las lucha emancipadoras cubanas, el patriota Serafín Sánchez mostró su capacidad de sacrificio y valentía, ante las situaciones más difíciles, llegando a alcanzar los grados de Mayor General del Ejército Libertador por su heroísmo en combate.
   Serafín Sánchez Valdivia nació en Sancti Spíritus, en 1846. Se incorporó, desde sus inicios, al movimiento insurreccional en Las Villas. Combatió durante toda la Guerra de los Diez Años y estuvo también entre los organizadores del movimiento de la Guerra Chiquita en 1879.
   Gozó de la amistad de José Martí y desarrolló una formidable labor de propaganda revolucionaria en Cayo Hueso.

   Para Martí, Serafín fue uno de los hombres más útiles en la emigración por su prestigio y lealtad. Su primer encuentro se produjo en Nueva York en julio de 1891. Desde entonces no se desvincularon más, anudando una amistad y un compañerismo que solo la muerte pudo quebrantar.
   Serafín estuvo poco tiempo en Nueva York. Martí lo necesitaba en Cayo Hueso y entre los años 1892 y 1895, que fue un período intenso de trabajo revolucionario y organizativo, permaneció en el cayo, donde ganaba su sustento como tabaquero.
   Allí mantuvo un contacto permanente con Martí, quien le escribió más de un centenar de cartas en las que manifestaba su entrañable cariño y el aprecio por todo lo que hacía a favor de la causa.
   En la Guerra del 95 libró batallas exitosas y se ganó la admiración de los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo.
   El 18 de noviembre de 1896, en el Paso de las Damas, durante un rudo enfrentamiento con fuerzas españolas, superior en número a las suyas, el General Serafín Sánchez fue herido de muerte, sobre su caballo, machete en mano, conminó a sus seguidores a continuar la lucha.