miércoles, 1 de febrero de 2012

Sin llantos pero orgullosa, Cuba le dice adiós a Sara González (video)


el autor de este blog entrevistando a Sara González
 en La Habana, en abril 2010 - foto: Omara García
La noticia llega rotunda y dolorosa. Sara González ha muerto, y la Nueva Trova cubana pierde a uno de sus íconos. La Sara de todos los cubanos, la que hizo tronar con su voz la vocación soberana de un pueblo que la amaba.
Con Sara se va al Cielo un pedazo de la cultura cubana, un trozo de esa cultura comprometida en la trinchera revolucionaria, y donde brilló con luz propia, cuando repicaban sus versos cantados anunciando que “se oyen las campanas de los hombres/ que levantan sus sonrisas de las lomas./ Después que entre pecho y pecho/ haya tenido el deseo de quemar, de matar, de vengar y de vencer”.
Recuerdo la última vez, hace casi dos años, que nos encontramos en el Patio de la Gorda, el último espacio maravilloso que eligió para conspirar a favor de los sueños entre canciones y abrazos. Una mañana de abril, en 2010, entre ensayos e instrumentos, sostuvimos una charla que versó alrededor de Cuba, de los que no dejan soñar en paz, y de lo que somos.
“Queremos vivir en paz, no meternos con nadie, pero siempre vamos a vivir y luchar por la justeza, por la libertad, porque la gente tenga lo que necesita para vivir”, me dijo en aquella oportunidad  la popular cantante.
A Sara siempre la recordaremos por su sonrisa eterna, por su lealtad a Cuba, por su inclaudicable condición de cubana. Y como decía en una de sus más populares canciones, no la lloraremos en su muerte, porque nos guiará eternamente por la vida.
"A los héroes se les recuerda sin llanto, -nos enseñó Sara- se les recuerda en los brazos,/ se les recuerda en la tierra. /Y eso me hace pensar/ que no han muerto al final;/ y que viven allí,/ donde haya un nombre,/ presto a luchar,/ a continuar.