sábado, 20 de diciembre de 2014

Marcha en Miami contra Obama organizada por 40 organizaciones contrarrevolucionarias solo reúne a ¡250 manifestantes!



   A pesar de los alaridos del senador Marcos Rubio, y la pataleta histérica de la representante Ileana Ros-Lethinen, de los lamentos de Ramón Saúl Sánchez y de todas las descargas de odio manifestadas por los representantes del caricaturesco “exilio histórico cubano”  de Miami, solo 250 personas asistieron a la “gran marcha” convocada para este sábado, donde protestarían por la decisión del presidente estadounidense Barack Obama de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba.

      Así mismo como lee. A pesar que se anunció que la marcha estaría convocada por más de 40 organizaciones de “exiliados” cubanos en Miami, solo asistieron 250 personas, entre los que pudieron contarse algún que otro transeúnte que sirvió como número a la hora de contabilizar la protesta.   

   Y no lo dice Granma, ni ningún medio oficial cubano, la información la publicó el Miami Herald, un periódico en inglés que parece no hizo mucho caso de los geriátricos protestantes, y decidió contar a los presentes.

   Un simple cálculo matemático llama a la risa por el fracaso de la marcha. Si eran 40 organizaciones las que convocaron y asistieron 250 personas, pues ¡habían solo 6 personas por organización!

   En Miami viven alrededor de 857 mil cubanos, según datos del Censo de Población de Estados Unidos de 2010. Si calculamos entonces de ese total, a la marcha en protesta contra el acercamiento entre Washington y La Habana solo asistió el 0.0002 por ciento de la población total de cubanos en esa ciudad.

   Todo parece indicar que una vez más, el “exilio histórico y recalcitrante” de Miami volvió a quedarse solo y olvidado, igual que como lo dejó Kennedy cuando Bahía de Cochinos.

   Hoy, casi el 60 por ciento de los emigrados cubanos que residen en Miami abogan por un restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos y porque se ponga fin al cruel bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington contra Cuba en 1962 y apoyado por esa facción de vejetes que lo único que han hecho es alentar la separación entre ambos pueblos.
   Lástima que no festejen como lo hacen 11 millones de cubanos del lado de acá del Mar Caribe y también cientos de miles allá, en Miami, que sueñan alguna vez en que todo marche en paz.