sábado, 31 de diciembre de 2011

El orgullo infinito de sentirse cubano


Acabo de comerme la tradicional docena de uvas, acompañadas de un largo trago de Faustino VII, un Rioja español que recién me regaló un amigo en Navidades. Y pedí un deseo, 12 veces repetido en la añeja costumbre de Año Nuevo, un deseo que me sacude en la distancia: estar en Cuba.
Voy siguiendo las notas que en Twitter y en Facebook van colgando mis amigos y cuánto visitante a la blogosfera esté de paso en estos primeros minutos del 2012, pero me detengo nervioso a ver los mensajes que vienen de la isla. 
El fotógrafo Tony Hernández, en mayúsculas, dejaba un mensaje en Facebook que decía: ¡Esto es lo más grande del mundo: qué rico es sentirse cubano!, mientras anunciaba que la cubanísima cerveza Cristal helaba de fría.
También en Facebook leí casi un grito de combate salido del teclado de Rosa Báez, cuando escribía: ¡Por #Cuba y con #Fidel carajo que viva la revolucioooooooooon!, junto a los mensajes del periodista Cristóbal Álamo, desde Sancti Spiritus, y otros cientos de textos festejando el año nuevo y las 53 primaveras de la Revolución Cubana.
En Twitter estaban de fiesta el @CubanitoenCuba, @LaGuantanamera, @leruizm, @LaPolillaCubana, @CalixtoLlanes, @TinaModotti71, entre muchos “twitteros” que también daban vivas a su Revolución y a su Socialismo. Y me contagiaron en medio de esa fiesta de pueblo.
Me llama la atención que no veo a estas horas del Nuevo Año en las redes sociales, a los cultores del odio contra Cuba. Están en silencio al ver caer una nueva hoja del almanaque de la historia que los condenó a vivir irremediablemente revolviéndose en sus propios jugos.
Ahora mismo hubiera querido estar cerca del Malecón habanero y ver los fuegos artificiales y los cañonazos de saludo que regaló la batería de la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, o en cualquier calle cubana festejando con los míos.
Ahora mismo siento un orgullo infinito de ser cubano. Por eso pedí un único deseo en esta Noche de Año Nuevo: estar en Cuba. 
Ya puedo ir a dormir tranquilo.