jueves, 29 de diciembre de 2011

Alan Gross desearía poder regresar a Cuba después que salga en libertad


El contratista norteamericano Alan Gross, condenado en Cuba a 15 años de prisión por espionaje y excluido de un indulto otorgado recientemente por el Consejo de Estado cubano, afirmó que si fuera liberado le gustaría regresar a la isla, dijo este jueves Adela Dworin, presidenta de la Casa de la Comunidad Hebrea de Cuba, según destaca un despacho de la agencia AFP, publicado por el Nuevo Herald, de Miami.
“Si pudiera regresar a mi país desearía poder regresar a Cuba. He recorrido casi toda la isla, solo me falta Pinar del Río (extremo oeste)”, dijo Gross, según relató la presidenta de la comunidad judía cubana.
Dworin y David Prinstein, dirigente de la Comunidad, visitaron a Gross, quien es judío practicante, el lunes durante dos horas en el hospital Carlos J. Finlay, de La Habana, donde permanece recluido cumpliendo su condena, según contó ella a la AFP. 

Gross, de 62 años, detenido el 3 de diciembre de 2009 en La Habana, no fue incluido entre los 86 presos extranjeros de 25 países que fueron indultados el viernes por razones humanitarias.
La presidenta de la Casa de la Comunidad Hebrea de Cuba dijo a AFP que no abordó el tema del indulto con Gross pero que el contratista norteamericano sancionado en la Isla estaba al tanto de no haber recibido ese beneficio, porque “lee mucho” y “está muy bien informado”.
“Yo lo encontré bastante bien de salud, más recuperado, un poquito más animado y esperanzado”, explicó la líder judía, que ha visitado al contratista tres veces, siempre acompañada por el vicepresidente de la Comunidad, David Prinstein.
Según Dworin, el contratista le explicó también que ha recuperado peso, y ahora está en 73 kilos, que su “presión arterial es normal”, que camina “cinco millas (unos 8 kilómetros) diariamente” y hace “ejercicios”.
Gross fue condenado a 15 años de cárcel acusado de entregar equipos de comunicación satelital a opositores cubanos, con la anuencia de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) para crear una red clandestina, dentro de un plan “subversivo” de Estados Unidos con el fin de desestabilizar y destruir a la Revolución cubana.