lunes, 7 de julio de 2014

A 400 años de la llegada del primer samurái japonés a La Habana



samurai Hasekura Tsunenaga
   Cuentan que allá por julio de 1614, hace 400 años, un samurái japonés llamado Hasekura Tsunenaga llegó al puerto de La Habana. Con él, se iniciaban cuatro fructíferos siglos de amistad entre Cuba y Japón.
   Su nombre completo era Hasekura Rokuemon Tsunenaga, aunque en España fue bautizado como Felipe Francisco de Fachicura. Dirigió una misión diplomática a México y luego a Europa entre 1613 y 1620, regresando por último a Japón.
   Nacido en el año 1571, en Japón, de la juventud de Hasekura Tsunenaga se sabe muy poco, excepto que fue un samurai veterano de las invasiones japonesas a Corea bajo el Taiko Toyotomi Hideyoshi entre 1592 y 1597.
   Encabezó una misión diplomática entre los años 1613 y 1620, solo precedida unas décadas antes por la Embajada Tenshō, de 1582. Su objetivo fue España, potencia hegemónica, y al Vaticano, en Roma.
   En aquella época, la ruta hacia España desde el Japón era a través del Océano Pacífico, recalando en el virreinato de Nueva España, actualmente México. En ese trayecto desembarcó en Acapulco y volvió a embarcar en Veracruz.
   Recorrió el Mar Caribe y el Océano Atlántico para remontar el Río Guadalquivir hasta Coria del Río, el 20 de diciembre de 1614. Una vez allí, siguió una ruta terrestre por España que le llevó por Sevilla, Madrid y Barcelona.

La travesía
   La misión Keicho tuvo su origen en la voluntad del Shogún de devolver al explorador Sebastián Vizcaíno a las tierras americanas de Nueva España. Vizcaíno había llegado a Japón con la intención de llegar a la Isla de la Plata, que creía que estaba más al Este, pero no pudo proseguir pues el mal tiempo dañó su nave.

   El daimyō de Sendai, Date Masamune, se encargó de la construcción de un galeón, el Date Maru (al que los españoles llamaron San Juan Bautista) y encomendó a su súbdito Hasekura Tsunenaga, el mando de la embajada.
   Después de terminado, el galeón partió el 28 de octubre de 1613, hacia Acapulco, Nueva España con 180 personas a bordo, incluyendo diez samurái del shōgun, doce samurái de Sendai, 120 comerciantes, marinos y sirvientes japoneses y alrededor de cuarenta españoles y portugueses.
   El galeón llegó a Acapulco el 25 de enero de 1614, después de tres meses en el océano, y fue recibido con una gran ceremonia. La misión diplomática permaneció un tiempo en Nueva España, y luego fueron a Veracruz a abordar la flota de don Antonio de Oquendo, en la nave San José, el 10 de junio del mismo año.
   Antes de llegar a destino, el galeón hizo una breve estancia en La Habana, siendo el primer japonés que visitó Cuba. La siguiente escala para la misión diplomática era Europa, en la que cruzaron el Océano Atlántico llegando el 20 de diciembre de 1614.
   En Barcelona embarcaría para recorrer el Mar Mediterráneo rumbo a Italia, haciendo escala por causa del mal tiempo en el puerto francés de Saint-Tropez, donde fueron recibidos por la nobleza local, y llamaron la atención en el pueblo.
   La visita de la misión japonesa fue recopilada en la historia de la ciudad como "Felipe Francisco Faxicura, Embajador al Papa, de Date Masamunni, Rey de Woxu en Japón".
   La visita de Hasekura a Saint-Tropez supuso el primer contacto entre Japón y Francia. Finalmente recorrieron la costa italiana hasta Roma.
   En Italia, a dicha misión se le concedió una entrevista con el Papa Pablo V en Roma en noviembre de 1615. Le envió al Papa una carta que contenía una solicitud para un tratado de comercio entre Japón y Nueva España y el envío de misioneros cristianos a Japón. Este accedió al envío de misioneros, pero dejó la decisión para el intercambio comercial al rey de España.
   Su largo viaje terminó casi siete años después de su partida del Japón. Este es uno de los hechos más relevantes en la historia de la populosa ciudad japonesa de Sendai.
   De regreso atravesó de nuevo México en 1619 y navegaron desde Acapulco a Manila y luego hacia el norte en dirección a Japón.
   Aunque esta embajada fue recibida cordialmente, se produjo en una época en la que en Japón se estaba reprimiendo el cristianismo, razón por la cual el que entonces era el monarca más poderoso del mundo, el rey Felipe III de España, se negó a sellar los acuerdos comerciales que buscaban los japoneses.
   En audiencia el 30 de enero de 1615, le trajo una carta de Date Masamune ofreciéndole un tratado. El rey le respondió que haría lo posible para cumplir sus peticiones.
   El embajador japonés Hasekura, fue bautizado el 17 de febrero por personal de la capellanía real española con el nuevo nombre de Felipe Francisco Hasekura.
   La misión partió de Sevilla hacia México en junio de 1617 después de un periodo de dos años en Europa, pero fue aquí cuando algunos japoneses decidieron quedarse en España, concretamente en esta ciudad sevillana de Coria del Río, donde sus descendientes todavía conservan el apellido "Japón".
   Regresó a su patria en 1620 y murió en 1622 después haber completado una expedición pionera que no logró grandes resultados para un Japón cada vez más aislacionista.
   La siguiente embajada oficial japonesa a Europa no se produjo hasta dos siglos y medio después, en 1862.
   Se le considera el primer embajador japonés entre América y Europa.
Muerte
   Falleció en el año 1622 y su tumba es visible en el templo budista de Enfukuji, en Miyagi.

Con información tomada del sitio digital Ecured