domingo, 30 de marzo de 2014

Félix B. Caignet: el renovador de la radio cubana, a 122 años de su natalicio


Félix B. Caignet, autor de El derecho de nacer

   Hace 122 años, el 31 de marzo de 1892, nació en la villa de San Luis de La Enramada, hoy municipio San Luis, en la provincia Santiago de Cuba, el escritor y autor musical cubano Félix B. Caignet, quien se destacó como músico, pintor, escritor, pero sobre todo, como uno de los revolucionarios más relevantes de la radio en Cuba.
   La familia Caignet-Salomón era un acaudalado clan de origen franco-haitiano, mulatos todos que se asentaron en el siglo XIX en la zona agrícola de Santa Rita de Burene, antes perteneciente al municipio San Luis, actualmente a Palma Soriano.
   A los siete años de edad, Félix se establece con su familia en Santiago de Cuba. Aunque desde adolescente escribe versos sentimentales, todavía no imagina. Desde muy joven manifestó su personalidad eminentemente original y creadora. Nunca realizó estudios musicales. Hizo literatura y periodismo. Fue mecanógrafo, oficial de sala en el tribunal de Santiago, cantante, ventrílocuo.
   Colaboró en la revista habanera Teatro Alegre, a la que reportaba el quehacer artístico de Santiago de Cuba. A partir de 1918, El Diario de Cuba, lo reseña como miembro de la Asociación de Reporteros y le asigna una sección titulada Vida Teatral, que asume con su primer apellido.
   Llega a La Habana por vez primera en 1920 gracias a la invitación que le envía Enrico Caruso para que presenciara sus ocho funciones, la que acompaña con un giro por doscientos pesos para los gastos. Detrás de este hecho hay una hermosa anécdota. Así la relata Oscar Luis López:

"...En ocasión de estar el tenor italiano Enrico Caruso actuando en el Metropolitan Ópera House, Caignet le escribe y le envía una acuarela criolla pintada por él. Además le pide que le mande su autocaricatura, pues conoce que él es caricaturista. El célebre tenor se la envió.
   Cuando en 1920 Enrico Caruso viene a La Habana para actuar en el Teatro Nacional, Caignet le escribe nuevamente, diciéndole que lamenta no poderlo oír personalmente, pero que su situación económica no le permite ir desde Santiago de Cuba a La Habana...”
Félix B. Caignet se trasladó para La Habana y allí tuvo el privilegio de participar en tertulias literarias, continúa escribiendo además para las revistas El Fígaro y Bohemia y el periódico El Sol.
   En 1920 comienza a proyectar las narraciones infantiles que dieron lugar más tarde a la creación de Chilín y Bebita, que primeramente publica en la prensa plana y después, son adaptadas de acuerdo a la dramática sonora de la década del treinta, que tiene su antecedente en el radioteatro.
   Con el tiempo el programa comienza a llamarse Chilín, Bebita y el enanito Coliflor, en alusión a un simpático personaje que dentro de la trama llega a destacarse mucho. Fueron deliciosos cuentos que siguieron el estilo de los viejos cuenteros, tan populares en el Santiago del Siglo XIX.
   El escritor, compositor y músico llega a la radio a través de la CMKC, de su ciudad natal a principios de los años treinta, cuando ya se perfila también, como compositor prolífero musical.
   Su primer programa se denominó: 'Buenas Tardes Muchachitos, que contenía cuentos de su autoría. Con ello introduce el ingrediente de la radiocomedia infantil de continuidad. Escribió y recitó por radio poemas de tema negro, hasta sale a la luz el primer serial dramático y policíaco de América Latina, que dio inicio al espectáculo radial episódico, al poner en antena por vez primera en 1934, a Chan Li Po, con el título La Serpiente Roja, con la actuación protagónica de Aníbal de Mar. Surge además el narrador radial que en aquella ocasión fue oficiada por Matías Vega Aguilera.
   Félix B Caignet vuelve a La Habana en 1936 y después de algunos obstáculos logra que Radiodifusión O´Shea someta a Chan Li Po a la radioaudiencia, con Mercedes Díaz y Carlos Badías como pareja protagónica, Marcelo Agudo, narrador y por supuesto Aníbal de Mar que interpreta a Chan Li Po. Se mantiene siete meses en el aire hasta que Caignet parte hacia Argentina a cumplir un contrato de la firma Ypana.
   De regreso a Cuba, en 1938, pone en el aire nuevamente a Chan Li Po, esta vez por la COCO, patrocinado por la firma Sabatés SA. y utiliza a Oscar Luis López en el papel de Chan Li Po. Precisamente allí se inicia Oscar Luis como actor. Este espectáculo se mantiene hasta 1941.
   En el propio año se transmite por RHC Cadena Azul Aladino y la lámpara maravillosa, con la firma de Caignet. El 5 de junio de 1944 comienza en CMQ, El precio de una vida, novela que protagonizan María Valero y Carlos Badías.
   Entre sus obras más relevantes se adicionan, en 1946, por la Cadena Azul, El ladrón de Bagdad con Consuelito Vidal y Raúl Selis como protagonistas; y Peor que las víboras con Carmen Ignarra, Mercedes Díaz y Santiago García Ortega, como principales.
   Caignet escribió unas 200 comedias y sobre 300 obras musicales: sones, guarachas, boleros, guajiras, música infantil, decenas y decenas de composiciones de honda raigambre cubana surgen de su fecunda inspiración. Tal vez las más conocidas son: Frutas del Caney, estrenada por Franz Antúnez y popularizada por el Trío Matamoros, Te odio, que recrea Rita Montaner, el 18 de abril de 1928 en el Teatro Payret, en la Habana; Carabalí, Montañas de Oriente, Quiero besarte, Mentira, En silencio.
   El 1 de abril 1948 las ondas de la CMQ trasladan el suceso dramático radial más importante de la década, El derecho de nacer, con María Valero-Minín Bujones y Carlos Badías, secundados por un elenco envidiable, donde sobresalen Nenita Viera, Lupe Suárez, Xiomara Fernández, José Goula, Enrique Santiesteban, Carlos Paulín, y el estilo de narración de Luis López Puente, presente también en todas las obras de Caignet, o sea, "hablar en metáfora" como asegura el autor, que se impone también en el hacer radial de América Latina.

"El Derecho de Nacer"
   Con esta novela Félix B. Caignet llega a la fama, primigenia en Cuba, América y el Mundo: El Derecho de Nacer, paradigma de las telenovelas en el archipiélago cubano.
   Esta obra resultó de tal impacto que por ella llegaron a suspenderse secciones del Congreso de la República y cambiar el horario de iglesias. Alcanzó resonancia internacional en filmes y versiones de radio y TV, fue escrita en la década de los años 40 del pasado Siglo XX.
   En ella existe un hecho no solo poco conocido, sino también poco divulgado. Caignet escribía diariamente los libretos y por las noches se radiaban a través de la emisora CMQ , propietaria del señor Goar Mestre y Hermano.
   Desde los primeros momentos, esta novela suscitó en Cuba y más tarde en el extranjero un enorme interés en toda la población. Se daba el caso que muchos cines y teatros, para que el público asistiera a las funciones, a la hora del comienzo de la novela, cortaban la producción cinematográfica mientras aquella se radiaba. Si no lo hacía de esta manera la asistencia de público era muy escasa.    La inmensa mayoría de los personajes de la novela se habían adentrado en el alma de los radioyentes.
   Félix B. Caignet une a sus grandes méritos el de ser un genuino innovador de la radio. Con él surge para Cuba y América toda, el espectáculo radial de continuidad; el género detectivesco; el suspenso; el falso suspenso y el narrador, que antes no se concebía, y que constituye un factor vital de una estructura novelística.
   Con el narrador se abren nuevas fuentes a la locución en dimensiones de mayor rigor estético. A esto hay que añadir la redundancia y la reiteración, fundamentales en la difusión radial de los libretos de este escritor sagaz y legítimo hombre de radio.

Tomado del sitio digital EcuRed