jueves, 6 de junio de 2013

Cuba: coincidencias "ministeriosas". En el aniversario 52 de la creación del Ministerio del Interior



Por Manuel David Orrio* 

   Como en casi todos los países, el gobierno cubano se estructura en un conjunto de organismos de administración central a los cuales se les denomina ministerios, por lo que normalmente se dice de una persona empleada en uno de éstos que "fulano trabaja en el ministerio de tal o más cual".
   Sin embargo, en el caso de Cuba existe una excepción. Entre la mayoría de mis compatriotas se percibe el "ser empleado" de uno de aquellos no solo como un trabajo más, sino como un sentido de la vida, como una pertenencia que de una forma u otra se asume como sacerdocio.
   Ese organismo es el Ministerio del Interior, cuya función social es velar por la seguridad del Estado, el orden público, la tranquilidad ciudadana y parte de todas esas "hierbas" que en la jerga internacional se agrupan bajo el concepto de "gobernabilidad".
   Quien labora en aquel no "trabaja", sino "es". Cuando en Cuba se dice que alguien "es del ministerio", la frase indica su pertenencia a ése, no a otro. Haga lo que haga, usted “es”…
   Si bien los cubanos juegan al dicharacho, dudo  lo hagan con las palabras. "Ser", no lo mismo que "trabajar". El Ministerio del Interior criollo tiene en los predios internos y externos una bien ganada reputación en la defensa de Cuba frente a la política de los Estados Unidos de América, la cual nunca se ha limitado a meras sanciones económicas unilaterales, calificadas por Juan Pablo II como éticamente inaceptables.

   Dicha política incluye un abultado expediente de acciones terroristas, entre las que destacan más de 600 planes para cometer magnicidio contra Fidel Castro, todos frustrados por la ejecutoria de quienes no "trabajan", sino "son".
   Ahora mismo, cuatro hombres "del ministerio" guardan injusta prisión en ese país por vigilar e informar a La Habana de actos y planes terroristas contra Cuba, tras haberse infiltrado en organizaciones cuya vocación por el terror ha devenido una amenaza hasta para quienes les prohijaron, léase denominada comunidad de inteligencia de los Estados Unidos. Sabemos quiénes son: y aunque René González es el 5to.,  libre y en casa, siguen siendo Los 5. Con ese nombre quedarán en la Historia de Cuba.
   El Ministerio del Interior, entonces, es institución asociada al misterio y los secretos, por lo cual un amigo acostumbra a decir que sus hombres y mujeres son los "ministeriosos". Y así, hasta riendo por sátiras que humoristas del país dedican a policías poco profesionales,  arriba el MININT a su 52 aniversario de fundado.
   "Dios nunca juega a los dados", gustaba decir Albert Einstein. El MININT fue creado el 6 de junio de 1961, mediante un acuerdo del Consejo de Ministros, que a juzgar por los anales vivió ese momento entre preocupaciones por supervivencias y sueños de futuro.
   Ese mismo día también se promulgó la Ley de Nacionalización de la Enseñanza, para así dar fuerza de jure a lo que el entonces Gobierno Revolucionario hacía de facto, hoy mundialmente citado como ejemplo de voluntad política continuada en favor de la instrucción para todos.
   Por aquellos meses toda Cuba se involucraba en erradicar el analfabetismo. Además, se habían creado más de 10 000 aulas de enseñanza primaria, que al momento presente se han traducido en un millón de graduados universitarios.       
   Pero también el 5 de enero de ese año fue asesinado el maestro voluntario Conrado Benítez, a manos de quienes se oponían al esfuerzo,  por lo cual no parece desacertado el haber hecho coincidir ambos actos jurídicos.
Coincidencias, coincidencias. A los "ministeriosos" criollos se les reconoce a nivel planetario una gran capacidad para penetrar a las organizaciones adversarias, conocer sus planes y actuar en consecuencia.  
   Quizás se atribuya esa habilidad a pasadas relaciones con los servicios especiales de las naciones del extinto campo diz que socialista. Pero en las tradiciones de luchas por la independencia de Cuba se encuentran pruebas de que ese talento es principalmente autóctono.
   Nada menos que un 6 de junio, pero de 1896, el Lugarteniente General del Ejército Libertador, Antonio Maceo, recibió el resultado triunfante de una operación de inteligencia dirigida por Perfecto Lacoste, entonces presidente de la Junta Revolucionaria de La Habana, quien junto a Emilio Carrera Peñarredonda logró sustraer de las oficinas del Capitán General un conjunto de mapas y planos muy necesarios para llevar a término la invasión del occidente cubano, esfuerzo estratégico para liberar a Cuba del dominio español. Lo hicieron a riesgo de sus vidas, tal vez sin saber el precedente que estaban creando. Hoy, ¿coincidencia  no tan coincidente?
   Quizás, como pocos, seamos los cubanos hijos de nuestra Historia. Conocerla, es conocernos. En nuestras raíces se encuentra la razón de cómo somos, tanto en lo bueno como en lo malo. Entretanto, poco importa que los enemigos de Cuba madruguen, si los "ministeriosos" no duermen.

*Manuel David Orrio. Periodista y economista cubano, ex-agente de los órganos de la Seguridad del Estado cubana, conocido como el agente "Miguel"

Tomado del sitio digital HERMES