viernes, 2 de noviembre de 2012

Familia cubana, eslabón más vulnerable al bloqueo estadounidense



Por Marta Sánchez*

   El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba impacta desde hace más de medio siglo la vida de las familias en la isla.
   Prácticamente todos los aspectos de la cotidianidad reciben los efectos de un cerco cuyo daño humano fue calificado aquí de invaluable por el canciller Bruno Rodríguez, a partir de los "sufrimientos, carencias y dificultades que alcanzan a cada familia, niño, mujer y anciano cubanos".
   Las medidas administrativas y financieras establecidas por Washington golpean de manera directa el sector alimentario, uno de los principales objetivos de esa política.
   En reciente entrevista con Prensa Latina, el representante de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Cuba, Marcio Porto, aseguró que en el planeta hay suficiente comida para todos.
   Al decir del funcionario, la crisis actual no se trata de alimentos sino de precios, e identificó como principal problema el acceso, por los altos costos.
   En el caso de Cuba, los obstáculos para el acceso se triplican debido a las sanciones que obligan a la isla a buscar los alimentos en mercados lejanos, con las consecuencias derivadas del incremento en seguros y fletes, y el costo adicional de la inmovilización de recursos en inventarios.
   El informe de la isla sobre la Resolución 66/6 de la Asamblea General de la
ONU intitulada: "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba" detalla las afectaciones en el sector alimentario desde marzo del 2011 a marzo del 2012.

   Según el texto, en ese período las pérdidas para Cuba superaron los 131 millones 500 mil dólares.
   Pese a la posibilidad de importar productos agrícolas y alimentos desde Estados Unidos, no existe una relación comercial en esta esfera entre ambos países, por tanto sigue pautada por regulaciones muy estrictas, sujetas a un complejo mecanismo de licencias que incide sobre la firma de los contratos, la transportación y los pagos de las transacciones, precisa.
   También denuncia que el gobierno norteamericano somete a constante vigilancia a las agencias financieras, y obligó a empresas como Alimport a canalizar sus pagos a través de terceros, lo cual le ocasionó a esta una afectación estimada en 33 millones de dólares.
   Cuba considera que por su cercanía, Estados Unidos sería el mercado natural de destino de muchos productos de la isla si no existiera el bloqueo.
   Por lógica, la cercanía geográfica favorecería además la adquisición de medicamentos, accesorios y dispositivos médicos, pero por política no se autoriza la venta de tecnología de punta al sector cubano de la salud, con el consiguiente impacto en las familias.
   Niños con problemas cardiacos, recién nacidos y lactantes de bajo peso, infantes con quemaduras profundas, madres e hijos seropositivos al HIV/SIDA, son algunas de las víctimas de estas medidas.
   Las autoridades cubanas de salud se han visto obligadas a recurrir a mercados más lejanos, asumiendo mayores costos económicos y un doloroso impacto humano que ha sido expuesto en diversos foros y organismos internacionales.
   Desde 1992, una abrumadora mayoría de naciones respalda a Cuba en la Asamblea General de la ONU, donde en octubre del año anterior 186 países votaron a favor de eliminar el bloqueo, respaldado solo por Estados Unidos e Israel.
   Los últimos cálculos de las pérdidas ocasionadas por el conjunto de sanciones fijaron el monto en un billón 66 mil millones de dólares, considerando la depreciación de la divisa norteamericana frente al oro.
   De acuerdo con el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, el andamiaje en el que se sustenta el cerco de Washington califica como un acto de genocidio, en virtud de la Convención de Ginebra de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.
   Las carencias antes mencionadas extienden sus efectos como tentáculos sobre otras ramas vinculadas a la familia, como la educación, el transporte, la cultura y el deporte.
   Como consecuencia de la aplicación de la política de bloqueo, Cuba continúa sin acceso al mercado norteamericano para la compra de insumos escolares, materias primas, intercambio de información científica, cultural y deportiva.
   Entre las denuncias, el gobierno de la isla advierte además sobre la imposibilidad para el Fondo de Bienes culturales, empresa cubana responsabilizada con la importación de materias primas, accesorios, herramientas y medios de creación artística, de adquirir insumos en Estados Unidos.
   En el sector del transporte, las pérdidas entre mayo del 2011 y abril de este año ascienden a casi 182 millones 200 mil dólares, con afectaciones severas en el traslado de personas.
   A criterio del canciller Rodríguez, el bloqueo contra la isla caribeña sigue siendo el sistema de sanciones unilaterales más injusto, abarcador, severo y prolongado que se ha aplicado contra país alguno en el mundo, con las familias en el centro de los daños.

* Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina