| Diputado Tony Hernández Mena foto: Oriol de la Cruz/AIN |
Por
Miguel Fernández Martínez
Me costó encontrar su ficha biográfica en
los días que se anunciaba la propuesta de candidatos al parlamento cubano, pues
aún viendo su foto, no me acostumbrada a reconocer a Antonio Rolando Hernández
Mena, quien para mi era simplemente, Tony el fotógrafo.
Ya sabía que había resultado electo como
delegado del Poder Popular de una circunscripción en La Habana Vieja, donde
vive con Ligia, su esposa, en un modesto apartamento en un piso de vecindad, en
la emblemática Plaza de la Catedral habanera.
Desde ese rincón histórico, Tony inicia cada
día su permanente recorrido detrás de las imágenes, cámara en mano, y que
termina tras las computadoras de la Agencia de Información Nacional (AIN),
desde donde trabaja como cualquier cubano de a pie.
Tomador de café empedernido, fumador y
jaranero, Tony siempre tiene una sonrisa para sus amigos, una frase servicial,
y sobre todo, la disposición perpetua de defender las cosas en las que cree.
“No esperaba que mis vecinos me eligieran
como delegado de base del Poder Popular, fue algo que me sorprendió, tanto a mi
como a mi esposa, no tenía la menor idea de que la población se fijara en mi, y
aunque todos los vecinos se llevan bien conmigo, no pensé nunca que depositaran
su confianza de esta manera”, me dice, mientras conversamos sobre el futuro.