La coreógrafa, bailarina y maestra mexicana
Guillermina Bravo, piedra fundacional de la danza moderna en México, falleció
el pasado miércoles 6 de noviembre, a los 92 años de edad, en la ciudad de
Querétaro.
Los
restos de la destaca artista fueron velados inicialmente en el Centro Nacional
de Danza Contemporánea que fundó hace 22 años, y el viernes recibió un homenaje
en el Palacio de Bellas Artes.
Nacida en Chacaltianguis, Veracruz en 1920,
era la figura más relevante de la danza mexicana en el siglo XX, según la calificara
la crítica especializada.
La Bruja, como se le conoció, fue madre de
la danza moderna mexicana, protagonista indiscutible del movimiento
nacionalista que dio rostro al México post revolucionario con obras
coreográficas emblemáticas como "El Zanate", música de Blas Galindo y
diseños de Gabriel Fernández Ledesma; "Recuerdos a Zapata",
ballet-cantata con música de Carlos Jiménez Mabarak; y "Alturas de Machu
Pichu", música de Beethoven y diseños de Julio Prieto.
