lunes, 2 de marzo de 2015

Cuba pierde a otro legendario pelotero, Orestes Miñoso



Orestes "Minnie" Miñoso
Por Manuel Guerrero Torres*

   Con la muerte del exjardinero Orestes Miñoso, ocurrida la víspera en Chicago, Cuba perdió en menos de un año a dos legendarias figuras deportivas tras el deceso en abril pasado del expitcher Conrado Marrero.
Aunque Miñoso sólo era recordado por quienes lo vieron actuar con los Tigres de Marianao en el torneo invernal, su exaltación al reactivado Salón de la Fama de ese deporte en diciembre pasado lo dio a conocer a las nuevas generaciones de cubanos.

   Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, su nombre completo, jugó en 14 temporadas en la Liga Cubana de Béisbol con los Tigres de Marianao y en 1946 fue proclamado Novato del Año, además de obtener los títulos de Jugador Más Valioso en 1953 y 1957.



   Después de actuar con éxito en las ligas negras estadounidenses, el jugador nacido en la localidad de Perico, en la provinçia de Matanzas, con 28 años de edad firmó con los Indios de Cleveland en 1949, dos años después que el segunda base Jackie Robinson eliminara la barrera racial.

   El denominado cometa cubano, por su velocidad en el corrido de las bases, concluyó su exitosa carrera en la MLB con promedio ofensivo de 2.98 y si no rebasó la privilegiada cota de los .300 fue porque, con 54 y 58 años, bateó de 10-1 en 1974 y 1980.

   En su debut con los Indios de Cleveland sólo compareció al plato en 16 oportunidades, pero al pasar a los Medias Blancas de Chicago, en 1951, se convirtió en una sensación ese año, al conectar para .326 y líder en bases robadas, con 31 de las 205 que consiguió en su carrera ligamayorista.

   Miñoso presentó credenciales como bateador al pegarle un cuadrangular al lanzador derecho de los Yanquis de New York Vic Raschi en su primer turno el 1 de mayo.

   Ese año el semanario The Sporting News lo proclamó Novato del Año, pero al finalizar la temporada de la MLB los cronistas beisboleroS se inclinaron por el tercera base de los Yanquis, Gil McDougald, decisión considerada una injusticia.

   También constituyó una frustración su deseo de ingresar al Hall de la Fama de Cooperstown porque no pudo conseguir los votos necesarios de la asociación de cronistas beisboleros o del comité de veteranos, las últimas en 2011 y 2014.

   Cuando en 2011 Miñoso estuvo entre los nominados y recibió nueve de los 12 sufragios dijo: "Quiero estar allí. Es el sueño de mi vida" y tres años después, al conseguir un voto menos, expresó que le gustaría "llegar al Salón de la Fama antes que el Señor me necesite y me lleve con él".

   Tras morir en la madrugada de este domingo en Chicago, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, escribió en un mensaje a su familia que "Minnie puede haber sido obviado por el Salón de la Fama durante su vida, pero para mí y para los jóvenes generaciones de afroamericanos y latinos, Minnie encarna por excelencia la historia americana mucho más que lo que una placa jamás podría representar".

   Obama calificó al cubano de Mr. White Sox (Medias Blancas) y señaló que "y como él ayudó a integrar el béisbol en la década de 1950, fue blanco de insultos racistas de aficionados y opositores, a veces obligado a quedarse en moteles diferentes a los que acogían a sus compañeros de equipo".

   El propietario de los Medias Blancas, Jerry Reinsdorf, expresó en 2011 que cuando lo veía jugar siempre pensó que estaba viendo a un jugador del Salón de la Fama. "Nunca entendí por qué Minnie no fue elegido", señaló.

   "Él lo hacía todo. Corría, fildeaba, bateaba con poder, podía tocar y robarse bases. Fue de los jugadores más excitantes que he visto", opinó.

   Marino Martínez, un historiador residente en Estados Unidos, abogó por su inclusión en ese templo del béisbol con el argumento de que "si Robinson fue la figura que rompió la barrera racial, Miñoso fue quien le abrió el camino al pelotero negro cubano y latinoamericano".

   El cubano que participó en nueve Juegos de Estrellas, elegido por votación popular, y recibió tres Guantes de Oro por sus virtudes defensivas, dijo en 2011, cuando estuvo entre los nominados, que el sueño de su vida era estar en el templo beisbolero.

   Aunque le negaron esa satisfacción, los Medias Blancas le erigieron una estatua en el U.S. Cellular Field y retiraron el número 9 de su uniforme en reconocimiento al promedio ofensivo de .304 y 808 carreras impulsadas con el equipo.

   Atanasio (Tany) Pérez, uno de los cuatro exjugadores cubanos instalados en Cooperstown, dijo que todo jugador joven en su país "quería ser como Minnie Miñoso, y yo era uno de ellos",

   "La forma en que él jugaba, duro todo el tiempo, duro. Él era consistente. Trataba de ganar cada partido. Si tú querías ser como alguien, y yo escogía a Minnie, tenías que ser consistente", argumentó.

   Miñoso jugó en 14 temporadas en la Liga Cubana de Béisbol con los Tigres de Marianao y en 1946 fue proclamado Novato del Año, además de obtener los títulos de Jugador Más Valioso en 1953 y 1957.

   Al conocer de su ingreso en el Salón de la Fama del béisbol cubano en diciembre último, en compañía de los también exbigleaguers Conrado Marrero y Camilo Pascual y otras siete figuras, dijo estar muy contento "por poner mi nombre junto a esas ilustres estrellas".

   Cuando le preguntaron sobre una eventual invitación para volver a Cuba dijo que no tenía nada en contra, pero añadió que "ahora no ando del todo bien de salud".

   Su muerte, en la madrugada del domingo en Chicago, víctima de un infarto, impidió que en 2017 Miñoso fuera nominado de nuevo en la MLB y frustró su deseo: no quiero marcharme de este mundo sin antes ser elegido a Cooperstown.

*Editor de Prensa Latina
Publicado en el sitio digital de Prensa Latina