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viernes, 25 de julio de 2014

A 116 años de la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico



   Al conmemorarse 116 años de la intervención militar estadounidense en Puerto Rico, es necesario reflexionar y recordar que aquello fue una invasión que condujo a una ocupación militar que se ha extendido hasta nuestros días.
   La política de Estados Unidos hacia la Isla ha sido de tipo colonial y de dominación y Puerto Rico es un pueblo con identidad cultural, con sus propios valores y su propia historia. El reclamo histórico por la autodeterminación y la independencia.
   A muchos puertorriqueños, por años, se les pidió que no hablaran de la invasión sino de “la llegada” de Estados Unidos, para que no resultara incómodo a las personas”. Pero la realidad es solo una: la Isla del Encanto aún lleva clavada en sus entrañas la garra del coloniaje imperialista de Estados Unidos.
Cuba la Isla infinita reproduce este trabajo, publicado en 2008 en el sitio digital SinMordazas (desahogo boricua)

    El 25 de julio de 1898, fecha en que toda la nación española conmemoraba el día de su patrono nacional, el apóstol Santiago, las tropas estadounidenses al mando del General Nelson A. Miles (el asesino de indios) invadieron a Puerto Rico por la bahía de Guánica, al sur de la Isla.
   Fue el comienzo de una campaña militar que 85 días más tarde culminaría con la salida del último Gobernador de España en la Isla. Así concluyeron casi cuatro siglos de coloniaje español y comenzó el dominio de Estados Unidos sobre Puerto Rico.

El contexto histórico
   El hecho de la invasión de 1898 se da en el contexto de la Guerra Hispano-cubano- estadounidense (conocida como Hispanoamericana), que había dado inicio el 19 de abril,

viernes, 4 de julio de 2014

El 4 de julio y la “excepcionalidad” norteamericana


Por Ricardo Alarcón de Quesada*

   Vuelve el 4 de julio. Será, otra vez, en Norteamérica, un largo fin de semana. Habrá ofertas especiales en las tiendas que impulsarán las ventas y atraerán a muchos aunque no serán pocos quienes deban contentarse con el espejismo de los anaqueles engalanados. Para la mayoría será una oportunidad para el reposo y el encuentro familiar.
   Habrá también ceremonias pomposas, con redobles de tambores y fuegos de artificios, en las que abundará la retórica oficial. Serán discursos falsificadores, reiterados durante más de dos siglos, cuya eficacia nadie puede cuestionar pues han sido útiles para engatusar a mucha gente, dentro y fuera de Estados Unidos, durante mucho tiempo.
   El Presidente Barack Obama exhibirá su innegable destreza en la oratoria y nuevamente nos dirá que la Nación que él dirige es excepcional, irrepetible. Aun no ha hablado pero, a no dudarlo, repetirá, palabras más, palabras menos, lo que dijo el año pasado:
   “El 4 de julio de 1776 un pequeño grupo de patriotas declaró que éramos un pueblo creado igual, libre para pensar y rezar y vivir como queramos, que nuestro destino no sería determinado por otros sino sería determinado por nosotros. Y era intrépido y era valeroso. Y era algo sin precedente.