El ajedrecista cubano Guillermo García
González, fue proclamado campeón nacional en tres oportunidades,
convirtiéndose así en uno de los jugadores más ganadores de torneos
internacionales, tanto en suelo patrio como en el extranjero.
Nació en Santa Clara el 9 de
diciembre de 1953 y aprendió el ajedrez a los seis años. Sus
triunfos fueron predichos cierto día, cuando una mujer desconocida, agobiada
por el calor, pidió agua en la residencia de los García en Santa Clara y,
agradecida, pronunció el vaticinio a la señora de la casa: “uno de sus cuatro
hijos lleva la cruz blanca en el cielo de la boca, él hará grandes cosas”.
La madre, intrigada, comprobó más tarde que
el menor de los tres varones portaba la citada marca y el devenir de los años
daría la razón de la profecía de la desconocida.
El primer triunfo de Guillermo García
aconteció en 1971, cuando dominó el Torneo Nacional Juvenil con récord aún
vigente de 11 victorias en igual número de partidas, aunque ese propio año vio
tronchado su anhelo de asistir al campeonato mundial de la categoría.
En el período 1973-1976 transitó
de experto nacional a Gran Maestro, a los 22 años había logrado el mayor rango otorgado
a un ajedrecista.
Fue fructífera su participación en
Campeonatos de Cuba. En tres oportunidades se proclamo campeón
(1975, 1976 y 1983) y en total intervino en 11 ocasiones,
desde 1969 hasta 1990, con un balance de G-54 T-95 y P-24 (58.6%
de efectividad).
Obtuvo el título de Maestro Nacional en el
XI Campeonato de Cuba de 1973, catorce meses después de haber ganado el
Campeonato Nacional Juvenil celebrado en su ciudad natal, con el
inmejorable resultado de 11-0.
