martes, 24 de enero de 2017

"Ilustres" terroristas del Imperio: Félix Rodríguez Mendigutía


a la izquierda Felix Rodriguez junto al Ché Guevara, antes de asesinarlo

   Ahora que se anuncia la visita a México del terrorista cubanoamericano Félix Rodríguez Mendigutia, quien ordenó en 1967 el asesinato del Ché Guevara,  traemos a nuestros lectores, a otro de los más "ilustres" integrantes del club de los terroristas que se pasean a diario por las calles de Miami y gozan de todas las bendiciones que ofrece la Casa Blanca como pago a sus servicios al Imperio.
   Félix Rodríguez Mendigutía forma parte de esa fauna que ha llenado de muerte y desolación estos 58 años de confrontación entre el Imperio y esta pequeña Isla del Caribe que se niega a renunciar al honor de ser una tierra de hombres libres.
   Este personaje, quien se jacta de ser el asesino del legendario comandante guerrillero Ernesto Ché Guevara-  es parte de la historia de un terrorismo fabricado, financiado y alentado desde las mismas entrañas del poder en Estados Unidos.
   Uno más entre tantos nombres sinónimos de odio y frustración. Uno más de la larga lista de criminales que han enlutado a nuestra Patria y muchos países del planeta. Juzguen ustedes mismos su impresionante expediente de servicios al terrorismo de estado que secretamente imponen los Estados Unidos contra el mundo.

EL GATO FELIX DE LA AGENCIA CENTRAL DE INTELIGENCIA (CIA)
   El terrorista de origen cubano Félix Ismael Rodríguez Mendigutía de 76 años, conocido como El Gato Félix, nació en 1941 en La Habana y desde mediados de la década de 1950 se trasladó a estudiar a Estados Unidos. Descendiente de una familia comprometida con la dictadura batistiana, su tío fue Ministro de Obras Públicas en el gobierno de Fulgencio Batista.
   A los 18 años, inmediatamente que triunfa la Revolución de 1959, abandona la Isla, conectándose a su arribo a Estados Unidos con agrupaciones que comenzaban sus actividades para derrocar a las nuevas autoridades en Cuba.   
   En estos caminos iniciales se involucró en una fracasada invasión a la Isla en 1959 con la Legión Anticomunista del Caribe, patrocinada por el entonces dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.
   Fue miembro además de la organización contrarrevolucionaria Cruzada Cubana Constitucionalista junto al traidor a la Revolución cubana, el excomandante Pedro Luis Díaz Lanz y el agente de la CIA Frank Sturgis.
   Reclutado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana en 1960, recibe entrenamiento en una base militar del Canal de Panamá, en técnicas de explosivos, sabotajes y operaciones encubiertas, que le permitirían participar posteriormente en planes de atentados contra el Comandante en Jefe Fidel Castro.
   Más tarde formaría parte de un grupo comando de infiltración de la Brigada de Asalto 2506, agrupación mercenaria que se entrenó en suelo de Nicaragua y Guatemala y que fue estrepitosamente derrocada en tan solo 72 horas, después del desembarco por Playa Girón en 1961.
   Como parte de la Operación 40 organizada por la CIA, Rodríguez Mendigutía se infiltró clandestinamente en Cuba a mediados de febrero de 1961 por la zona de Arcos de Canasí, en la provincia de Matanzas, donde desembarcó y ocultó equipos y explosivos como avanzada de la invasión mercenaria que ya se gestaba.
   Contactó inmediatamente con grupos contrarrevolucionarios de alzados en las montañas del centro de la Isla, pertenecientes al Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR).
   Su misión principal era la voladura del puente de Bacunayagua, para evitar que refuerzos militares pudieran desplazarse desde la capital hasta la zona de desembarco.
   Fracasada esta operación terrorista por los órganos de la Seguridad del Estado cubana, Félix Rodríguez se mantuvo escondido hasta que pudo asilarse en la Embajada de Venezuela en La Habana, gracias a la ayuda que le ofrecieron altos funcionarios diplomáticos acreditados en Cuba.
   Después del descalabro de Playa Girón, durante la primera mitad de la década de los años sesenta, participó en las operaciones contra Cuba desde Centroamérica, ubicado en una base de operaciones de la CIA en Nicaragua. Más tarde fungió como agente principal de la CIA en la estaciones de Miami y Venezuela.
   Entrenado junto a otros apátridas de origen cubano por el ejército norteamericano en operaciones de contrainsurgencia en Fort Benning, en agosto de 1967, con la aprobación de la CIA, Rodríguez Mendigutía se traslada a Bolivia bajo la falsa identidad de Félix Ramos junto al también mercenario de origen cubano Gustavo Villoldo con la misión de capturar al Comandante Ernesto Ché Guevara.
   Su trabajo de inteligencia a través de los interrogatorios que realizaba a los guerrilleros prisioneros del ejército boliviano trajo como consecuencia la localización del foco central de la guerrilla del Ché y su posterior captura y asesinato.
   Según sus propios testimonios, Félix Rodríguez recibió instrucciones del General René Barrientos, por entonces presidente de Bolivia, de eliminar físicamente al legendario guerrillero argentino. Ya en la escuelita de La Higuera, donde se encontraba herido y prisionero el Comandante Ché Guevara, Félix Rodríguez lo interrogó y ocupó parte de sus objetos personales.  
   Después que el sargento boliviano Mario Terán cumpliera la execrable misión de asesinar al Ché, Félix Rodríguez ordenó trasladar el cadáver del Guerrillero Heroico hasta el poblado de Valle Grande donde fue enterrado en una fosa secreta que más tarde sería descubierta por antropólogos cubanos en 1997.
   Involucrado en operaciones de inteligencia en diversos países de América Latina, Félix Rodríguez formó parte de unidades élites del ejército en el Ecuador y en el Perú, participando en el golpe militar contra el presidente Belaunde Terry. Años más tarde sería asesor de la Junta Militar fascista argentina y en otros puntos del área del Caribe.
   Como miembro del ejército norteamericano, participó también en las operaciones militares contra el pueblo vietnamita donde realizó cerca de 300 misiones helitransportadas siendo derribado en cinco ocasiones.
   Por sus acciones mercenarias fue condecorado en 1976 con la Estrella de Inteligencia al Valor, condecoración que le otorgó la CIA y recibió nueve veces la Cruz al Valor, por sus actividades criminales en Viet Nam del Sur.
   Posterior al fracaso de Estados Unidos en la guerra en Viet Nam, Félix Rodríguez se mantiene bajo el mando de Ted Shackley y Donald Gregg quien se convierte más tarde en Asesor de Seguridad Nacional del entonces vicepresidente George H. Bush padre.
   A través de sus relaciones con las oficinas de la vicepresidencia de Estados Unidos –durante el mandato del expresidente Ronald Reagan- y al amparo de estas, Rodríguez Mendigutía comienza sus operaciones ilegales de tráfico de drogas y aprovisionamiento de armas a la contrarrevolución nicaragüense, después del triunfo sandinista de 1979.
   En 1984 se le vinculó como socio comercial de Gerald Latchinian, quien resultó arrestado por el contrabando de cocaína valorada en diez millones trescientos mil dólares, supuestamente como una operación destinada a conseguir fondos para acciones encubiertas de la CIA.
   En octubre de 1986, después del derribo de un avión sobre territorio nicaragüense y donde sobrevivió Eugene Hasenfus, se conoció a través de los medios de prensa que todo respondía a una operación dirigida desde la Casa Blanca por el Teniente Coronel Oliver North y que Hasenfus estaba subordinado a las órdenes de Max Gómez y Ramón Medina, nombres que utilizaban Félix Rodríguez y Luis Posada Carriles respectivamente, en la operación clandestina de tráfico de armas y drogas que después se conoció internacionalmente como el caso Irán-Contra.
   Alejado de la opinión pública para calmar los ánimos, Félix Rodríguez Mendigutía reaparece nuevamente en Miami en el año 2004, como Presidente de la Asociación de Veteranos de la Brigada 2506 –el reducto de los veteranos mercenarios derrotados en Playa Girón-, un reservorio de asesinos, terroristas y criminales de origen cubano que no descansan por ver a su Patria de rodillas ante el Imperio.
   Cosas del american way of life que quizás usted no entienda, ni yo tampoco, pero cada día nos convencen más de la hipocresía yanqui en su afán por convertirse en los dueños y verdugos de nuestros sueños.

publicado originalmente en el blog Cañonazos de Tadeo, en 2006 y en el diario digital InSurGente.org