por Miguel Fernández Martínez
corresponsal de Prensa Latina en Siria
Damasco, 8 jul (PL) Cuando el
presidente norteamericano, Barack Obama, sentenció hace unos días que la lucha
contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en Siria e Iraq sería larga y
difícil, provocó más dudas que certezas en este lado del mundo.
Lo polémico es tratar de descubrir cuáles
son las verdaderas intenciones del inquilino de la Casa Blanca, porque hasta
hoy, no tiene mucho historial que exhibir en la lucha contra el terrorismo
asentado aquí, que por demás es un genuino producto con el sello Made in USA.
Para Obama y sus estrategas políticos y
militares, el propósito real de su cacareado plan no es enfrentar a las bandas
extremistas del EI o del Frente al-Nusra –brazo armado de al-Qaeda en Siria-,
sino defenestrar al presidente Bashar al-Assad, y así conseguir la
fragmentación de este país del Levante.




















