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domingo, 22 de junio de 2014

Drogas y deserciones entre “becarios” cubanos pagados por Washington



"becarios" cubanos en el Miami-Dade College
   A pesar del silencio impuesto en los medios de comunicación de Miami, el periodista cubano Edmundo García reveló este viernes, en su programa radial La tarde se mueve, que se trasmite en el sur de la Florida, el regreso forzado a La Habana del grafittero Danilo Maldonado, conocido como El Sexto, por consumo de sustancias ilegales, una eufemística manera de referirse al uso de drogas.

   Maldonado forma parte de un grupo de jóvenes, en su mayoría hijos, parientes o conocidos de líderes de la “oposición” dentro de la isla, conocidos asalariados de Estados
grafittero Danilo Maldonado, El Sexto
Unidos a través de organizaciones contrarrevolucionarias cubanas asentadas en Miami, que fueron enviados a pasar un curso de “liderazgo” en el Miami-Dade College (MDC), pagado por Washington a través de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA).
   A su vez, Edmundo dejó saber que dos de los “becarios”, San Miguel Molina, exestudiante de Medicina de la ciudad de Santiago de Cuba, y Aleidys Catá Moya, sobrina de la controversial empresaria Bertha Soler, a la cabeza del grupo Damas de Blanco S.A., decidieron romper el compromiso contraído con la FNCA, y tomaron la decisión de no regresar a Cuba, desertando de la misión.

sábado, 28 de septiembre de 2013

A 107 años de la segunda intervención de EE.UU. a Cuba: la esperanza de los “hipercríticos” y “disidentes”



   Cuba no olvida que un 29 de septiembre de 1906, los Estados Unidos hollaron el suelo de la isla con sus botas militares, después que un presidente traidor al legado de su maestro, solicitara que los fusiles del Norte se encargaran de reprimir a su propio pueblo.
   Y no podemos olvidar esa fecha, más ahora que una nueva casta de mercenarios vestidos de “disidentes” y “opositores” se encaminan a Washington como corderos, a pedirle al Imperio que regrese con sus cañoneras, como hicieron hace 107 años, a arrebatarle al pueblo su dignidad y sus libertades.
   Ese es el gran y único propósito de la modosita “bloguera casi millonaria” Yoani Sánchez, que habla de derechos humanos y va a Estados Unidos a retratarse con la bandera imperial en sus mejillas, o el de Marta Beatriz Roque, que mientras le dice al mundo que hace huelgas de hambre, compra aguacates y verduras por la ventana del patio de su
casa, y que con absoluto desparpajo “vota simbólicamente” en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana por el presidente estadounidense George W. Bush.
   También quiere volver a ver a los gringos desembarcando en Cuba Guillermo “Coco” Fariñas, el huelguista profesional que golpea mujeres y ancianos a bastonazos y después dice defender “derechos humanos”, que no tiene vergüenza de aparecer fotografiado junto a Luis Posada Carriles, al peor terrorista del mundo.
Coco Fariñas con Posada Carriles
   Una nueva intervención yanqui a Cuba, como la de 1906 es lo que piden desde hace muchos años los filibusteros de Miami que se hacen llamar “exilio histórico e intransigente” y que se lamentan porque la Casa Blanca no termina de autorizar que la 82 División Aerotransportada de EE.UU. termine de desembarcar en Cuba.
   Todos estos especímenes que integran la actual oposición cubana, por demás financiados e instruidos desde Estados Unidos, son un reflejo de aquel presidente

viernes, 10 de mayo de 2013

Disidente cubano frustrado en España pide que lo regresen a Cuba



Por Miguel Fernández Martínez

   Los que habitualmente apuestan a apoyar la causa de los controversiales “disidentes” políticos en Cuba, están listos para todo menos para escuchar que uno de ellos, asqueado de una realidad para la que no estaba listo en su condición de emigrante, diga públicamente, entre sollozos, que lo único que pide es que lo manden de regreso a Cuba.
   Este es el caso de Gilberto Martínez, un expreso contrarrevolucionario que emigró a España en 2011, gracias a un acuerdo entre el gobierno del expresidente Jorge Luis Rodríguez Zapatero y la Iglesia Católica cubana, y que ahora ocupa titulares de los principales periódicos ibéricos después de ser desalojado de su vivienda de forma violenta el pasado 7 de mayo por la policía alicantina.
   Martínez viajó al Viejo Continente casi convencido que partía a la tierra de sus sueños. Abandonar su patria, después de alinearse al lado de los que no escatiman esfuerzos por rendir al pueblo cubano por hambre, estaba entre sus pronósticos cuando decidió abrir sus bolsillos a los abominables sueldos imperiales.
   Quizás en lo que no reparó, era que en España no podría vivir del cuento y sin trabajar, como hacía en sus años de “luchador” por los derechos humanos en Cuba, mantenido desde Miami con dinero que salía contante y sonante desde el Congreso de Washington.
   Sin trabajo, sin dinero, y sin la cacareada ayuda financiera que suponía recibir del gobierno de Madrid, Gilberto Martínez fue sacado a rastras de su casa por fuerzas policiales españolas, junto a su esposa Ismara Sánchez, de 43 años; sus dos hijas de 15 y 22 años respectivamente, y un niño de 8 años.
   Según reseña el diario El País, Martínez declaró consternado, después del violento acto policial que lo dejó en el más desesperante desamparo, que a él y al resto de los expresos contrarrevolucionarios que emigraron a España les habían prometido “casa, trabajo y ayuda económica durante cinco años”.
    “Ahora estoy sin nada”, decía Martínez entre sollozos, quien evidentemente jamás reparó que había tomado como tierra prometida a un país sumido en una profunda crisis, con más de seis millones de desempleados y con un gobierno que no mueve un dedo para solucionar la debacle en que está hundido su pueblo, pero a pesar de eso, con la supuesta obligación de “mantener” a los cubanos que habían renegado de su pueblo y de su tierra.
   Con la clásica frustración de los vencidos, y como quien se siente utilizado como vulgar ficha de juego, el emigrado cubano fue enfático al asegurar que “nos trajeron engañados, estamos en la calle, hemos ido de un sitio a otro y lo único claro es que los políticos se tapan con la misma colcha, y no arreglan nada”.
   Este hombre, que ahora acusa al gobernante Partido Popular español de quitarle todo tipo de ayuda económica, reconoce que dejaron de pagar los 400 euros mensuales del alquiler desde julio pasado, y la luz y agua desde septiembre.
   Ahora, lo único que pide es que lo regresen a su Patria, quizás con el remordimiento de haber abandonado a su gente tras las 30 monedas de plata que le prometieron, o convencido que es mucho mejor construir, a pesar de las diferencias.
   Gilberto Martínez no es el único arrepentido. Miami y Madrid están llenas de casos similares, quienes después de exponer la espalda a la ira popular como respuesta a la vil conjura, fueron abandonados en la más oscura miseria por sus antiguos apañadores. 
   En España fue a beber de su propio caldo. Su sueño de la tierra prometida se le convirtió en horrible pesadilla, y a pesar de haber pasado tanto tiempo desacreditando a su país, esta vez conoció en carne propia qué significa violar derechos humanos a fuerza de porrazos.
   No dudo que alguna vez Martínez regrese a Cuba, el mismo país que abandonó por seguir el canto mentiroso de sirenas mercenarias. A fin de cuentas, esta es la Patria de todos los cubanos, la misma que un día él renegó por seguir a sus peores enemigos, pero que le devolverá la posibilidad de volver a sentirse como un ser humano.

sábado, 19 de mayo de 2012

Mitt Romney apoya a mercenarios y lanza amenazas contra Cuba

Mitt Romney rodeado de fascistas cubano-americanos en Miami

 Por Miguel Fernández Martínez
   Mitt Romney, candidato republicano a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, confundió la ruta de sus intereses electorales y lanzó fuertes amenazas contra Cuba, además de ofrecer su apoyo mediático a los grupúsculos contrarrevolucionarios internos que intentan desestabilizar la sociedad cubana con financiamiento norteamericano.
   Una vez más, el candidato de los “elefantes” confundió fechas y frases vinculadas a Cuba, demostrando una ignorancia ridícula cada vez que mira de soslayo a la valiente isla caribeña, y parece que esta vez trató de lavar la “mancha” que tiene con los radicales extremistas anticubanos de Miami, después de aquel desafortunado –para los vendepatria de la Calle 8, por supuesto- grito de ¡Patria o Muerte! que Romney desgañitó durante su frustrada campaña electoral contra John McCain, en 2007.

La contrarrevolución cubana nunca ha existido


Los que ahora denominamos “contrarrevolucionarios cubanos”, no son ni siquiera eso. Sino simples  mercenarios al servicio de una potencia extranjera; armados, entrenados, educados y financiados  por Estados Unidos, para tratar de derrocar  al poder revolucionario en Cuba y así  recuperar sus bienes y privilegios, que es lo único que les interesa. Por lo que el patriotismo de estos últimos, cabe en el bolsillo más pequeño de cualquier prenda de vestir.

por el doctor Esteban Morales*
   En realidad  lo que hoy llamamos contrarrevolución cubana, murió al nacer. Estados Unidos, como siempre ha hecho, frustró también toda posibilidad de que la contrarrevolución, que a partir de 1959 se organizaba, pudiese lograr ningún grado de legitimidad.
   La contrarrevolución también puede ser legítima, en la medida en que se proyecta  y sea teorizada sobre el fundamento real  de la existencia  de  clases desplazadas del poder,  que luchan   por reinstalarse nuevamente en este.
   Es que los procesos revolucionarios, también legítimos, mucho más porque  se sustentan en el avance,  pueden retroceder,  ser derrotados, revertidos  y hasta suicidarse (como lamentablemente  ocurrió con la Revolución Granadina).    La revolución  puede ser reversible, indicando así que no existían en realidad condiciones para su triunfo definitivo.
   Pero la llamada contrarrevolución cubana actual, no es legítima, ni lo será nunca. Primero, porque los que trataron de organizarla, no tenían fundamentos  históricos,  sino solo intereses  personales.
   Y por razones meramente  personales se puede asesinar, armar revueltas, corromper procesos, pero nunca crear verdaderas organizaciones, plataformas de lucha, ni articular  movimientos políticos contestatarios del poder de la revolución y articular una plataforma política  coherente,  una estrategia, un discurso,  a  menos  de que la propia revolución  se deslegitime.
   Pero los problemas de la ilegitimidad de la  llamada contrarrevolución cubana actual comenzaron mucho antes de 1959. Veamos lo que pretendemos decir.
   La revolución cubana derrotó en 1959 una dictadura sangrienta, la de Fulgencio Batista, que representó el último eslabón  del poder  de una contrarrevolución, que había triunfado entre 1898 y 1902, liderada por Estados Unidos y  secundada por las fuerzas anexionistas y plattistas que incluso, habían formado parte, algunas de ellas, del propio movimiento independentista contra España.