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miércoles, 11 de junio de 2014

La Enmienda Platt: la desvergonzada bota yanqui sobre una seudorepública mutilada

Por  Gustavo Robreño Dolz

   Una de las páginas más tristes y dolorosas en la historia de la nación cubana fue sin dudas el fatídico 12 de junio de 1901 cuando, bajo la ocupación e intervención militar norteamericana, el gobierno imperialista de Estados Unidos impuso la odiada Enmienda Platt como apéndice constitucional a la primera Carta Magna aprobada en días anteriores por la Con­vención Constituyente, integrada por los delegados electos por el pueblo cubano.
   Nacía así la República neocolonial. El sueño incumplido del Apóstol José Martí —tal como expresara en la carta-testamento político a su amigo mexicano Manuel Mercado—, los inmensos sacrificios y la sangre derramada durante treinta años quedaban de este modo burlados bajo la voracidad imperial, desalojando así a la decadente España de una de las últimas joyas de la corona y acercándose al cumplimiento en el futuro de la ansiada anexión de la Isla al expansionismo de Estados Unidos.
   Enmascarada en la hipócrita y engañosa Resolución Conjunta del 19 de abril de 1898 por parte del Congreso estadounidense, que decía reconocer el derecho de Cuba a su plena independencia y encubrió asimismo la intromisión yanqui en la guerra de los patriotas cubanos contra España, la Enmienda fue finalmente impuesta como apéndice constitucional.
   Es decir, se convirtió en parte sustancial y obligatoria en el texto de la Carta Magna hasta el año 1934, en que razones internacionales de orden práctico aconsejaron al gobierno de Franklin D. Roosevelt la proclamación de la llamada “política del buen vecino”, también incumplida e igualmente falaz.

sábado, 2 de marzo de 2013

Los Estados Unidos y la Enmienda Platt: la página más ominosa de la historia de Cuba


   En contra de la voluntad del pueblo cubano, el 2 de marzo de 1902 el Congreso de los Estados Unidos otorga su aprobación definitiva a la Enmienda Platt, que sería de inmediato sancionada por el Presidente de ese país.
   Así, tal oprobiosa enmienda pasaba a estar anexada a la Constitución de Cuba
   El afán del reparto territorial por parte de las grandes potencias europeas a finales del siglo XIX y la necesidad diplomática norteamericana de evitar rozamientos en medio de esas contradicciones, unido a la resistencia de una mayoritaria parte del pueblo cubano a la anexión, obligó a los Estados Unidos a buscar una fórmula por la cual los cubanos tuvieran su república, pero siempre mediatizada si se lograba que los elegidos fueran hombres que se plegaran a los intereses norteamericanos.
   Es sobre esta base que el 9 de febrero de 1901 el secretario de Defensa norteamericano, E. Root, envió una carta al gobernador Wood definiéndole las cinco condiciones que debían servir de base para las relaciones cubano norteamericanas:
1. Reconocer el derecho de EE.UU a intervenir en los asuntos internos en Cuba,
2. Limitar los derechos de Cuba a firmar acuerdos y tratados con las potencias extranjeras o a concederles todo tipo de privilegios sin acuerdo previo de EE.UU.,
3. Limitar los derechos de Cuba a obtener empréstitos en el extranjero,
4. reconocer el derecho de EE.UU. a adquirir tierras y tener bases navales en Cuba,
5. reconocimiento y observación por Cuba de todas las leyes promulgadas por las autoridades militares norteamericanas y los derechos derivados de estas leyes.
El senador Orville H. Platt, al presentar su enmienda ante el Congreso norteamericano, tomaría esos cinco puntos y les agregaría tres cláusulas más.
6. el gobierno de Cuba ejecutará y, en cuanto fuese necesario, cumplirá los planes ya hechos y otros que mutuamente convengan para el saneamiento de las poblaciones de la Isla, con el fin de evitar el desarrollo de enfermedades epidémicas e infecciosas, protegiendo así al pueblo y al comercio de Cuba, lo mismo que al comercio y al pueblo de los puertos del Sur de los Estados Unidos,
7. la isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo la propiedad de la misma,
8. El gobierno de Cuba insertará las anteriores disposiciones en un Tratado Permanente con los Estados Unidos.
   Así surgió desde el Congreso de los Estados Unidos la Enmienda Platt, que los cubanos estarían obligados a incorporar como un apéndice a su Constitución republicana.
   Unos días después de aprobada la Enmienda Platt, el general Wood escribió a Teodore Roosevelt, entonces vicepresidente de EE.UU.: "Por supuesto que con la Enmienda Platt, a Cuba le hemos dejado poca o ninguna independencia... Lo práctico ahora es conseguir la anexión. Esto requerirá un poco de tiempo... Con el control que tenemos sobre Cuba, y que sin duda antes de mucho se convertirá en posesión, pronto controlaremos todo el comercio de azúcar del mundo. Creo que Cuba es una adquisición de lo más deseable para los Estados Unidos".

Tomado del sitio digital del diario cubano Granma