Miguel Hernández, el pastor de Orihuela que
se convirtió en uno de los poetas españoles más importantes del siglo XX, estaría
cumpliendo 106 años este 30 de octubre, y el mundo lo sigue reverenciando por
su enorme aporte a la literatura universal y por su valiente vida en defensa de
la República Española contra el fascismo.
Apenas 32 años tenía Miguel, al morir de
tuberculosis en una cárcel fascista en Alicante, después de ser apresado cuando
trataba de huir a Portugal, de la persecución de la policía franquista.
Miembro del Partido Comunista de España,
Miguel Hernández formó parte del Quinto Regimiento, combatió en los frentes de batalla
de Teruel, Andalucía y Extremadura.
En el verano de 1937 asistió al II Congreso
Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Madrid y Valencia, donde
conoció al peruano César Vallejo, y más tarde viajó a la Unión Soviética en
representación del gobierno de la República, de donde regresó en octubre para
escribir el drama Pastor de la muerte y numerosos poemas recogidos más
tarde en su obra El hombre acecha.
El Príncipe Felipe, junto a su padre el Rey Juan Carlos I, de España
Por
Miguel Lozano *
La abdicación en junio del rey Juan Carlos a
favor de su hijo Felipe provocó en España un fuerte debate sobre el tipo de
organización del Estado y avivó la corriente republicana hasta niveles
impensados sólo unos meses antes.
Una encuesta realizada al calor de las
discusiones arrojó que el 62 por ciento de los españoles está a favor de un
referendo para elegir entre monarquía o república, una propuesta enarbolada por
fuerzas políticas lideradas por la izquierda.
¿Por qué la abdicación en este momento?,
preguntamos al secretario general del Partido Comunista de España, José Luis
Centella, en la sede de la organización en la madrileña calle Olimpo.
El mismo rey ha dicho, expresa Centella, que
si no abdicaba ahora debía esperar hasta después de las próximas elecciones
generales en septiembre de 2015, pero para entonces puede haber un parlamento
diferente.
El dirigente comunista español apunta que
hoy el 90 por ciento del Congreso de Diputados está formado por miembros de
partidos claramente identificados con la monarquía.
Sin embargo, opina, si se repiten resultados
parecidos a los de las elecciones al Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo,
esas fuerzas llegarían como máximo al 60 por ciento y por ello se tomó la
decisión de la abdicación el 2 de junio, apenas días después de esos comicios.
El rojo, amarillo y morado del tricolor
republicano tiñe decenas de ciudades españolas, al igual que otras muchas fuera
de España, inundadas por miles de personas que salieron a reclamar un
referéndum que ponga fin a la Monarquía e instaure la Tercera República
Española.
Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla o
Valencia han sido algunas de las ciudades con más afluencia.
En Berlín cientos de jóvenes pedían ante la
Puerta de Brandemburgo una “España Republicana”, como en Londres, Bruselas o
París, donde unas 300 personas también se reunían para pedir un cambio de
régimen y se exhibían pancartas contra la monarquía.
En cuanto el presidente del Gobierno,
Mariano Rajoy, anunciaba la abdicación del rey Juan Carlos I, los ciudadanos
han empezado a movilizarse para pedir un referéndum que les permita decidir el
modelo de Estado. Los gritos de reivindicación de decenas de miles de personas
se podían escuchar en las plazas de más de un centenar de municipios españoles
y una treintena de capitales europeas y latinoamericanas.
"¡Referéndum ya!”, “¡España será
Republicana!” o “¡Fuera la monarquía!”, eran los clamores más escuchados en la
emblemática Puerta del Sol de Madrid.
Aunque la lucha por conseguir la
presidencia de Estados Unidos se concentra entre los tradicionales republicanos
y demócratas, el espectro electoral abarca a otras agrupaciones que también
lidian por llegar a la
Casa Blanca.
Los rojos
(republicanos) y los azules (demócratas) son los partidos políticos más
grandes, y cuentan con suficientes recursos económicos para mantenerse en el
ruedo a través de campañas propagandísticas que promocionan a sus principales aspirantes. Barack Obama y Joseph Biden,
aspirantes a la reelección demócrata, y Mitt Romney y Paul Ryan, candidatos
republicanos, son los rostros visibles de esta contienda, que ya se convirtió
en la más cara en la historia de Estados Unidos. Pero junto a ellos, otros 15 grupos
políticos aparecen inscriptos en los registros electorales, aunque apenas se
habla de sus proyecciones. Los pocos recursos financieros de
estos partidos, y su poca capacidad de recaudación de fondos, les impiden
marchar a la par con las dos fuerzas políticas principales, y esto trae como
consecuencia que los electores no alcancen a conocer sus plataformas
programáticas. Detrás de rojos y azules avanza como
tercera fuerza política el Partido Libertario, con Gary Jonson, exgobernador de
Nuevo México, como candidato a la presidencia, y Jim Gray, exmagistrado de la Corte Suprema de
California. Tienen entre sus presupuestos de
campaña reducir la capacidad del gobierno, favorecer los matrimonios entre
personas del mismo sexo, legalizar el consumo de la marihuana y permitir un
flujo migratorio sin restricciones legales.
La contienda electoral de 2012 en Estados
Unidos se perfila como la más cara de todos los tiempos, cuando están en juego
11 gobernaciones, los 435 asientos de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y
la poltrona presidencial.
Estimados conservadores anuncian que la carrera
por el poder costará este año alrededor de seis mil millones de dólares, un
millardo más que en las votaciones de 2008, donde resultó electo presidente el
demócrata Barack Obama.
A pesar de la crisis económica que asola a
los norteamericanos en los últimos años, el costo de las campañas electorales sigue
elevándose. Solo hay que comparar la cifra que gastarán demócratas y
republicanos en esta disputa, con los sufragios intermedios de 2006, a un costo de 2,85
mil millones; los de 2002, donde se gastó 2,18 mil millones, y los 1998 que
lanzó por la borda 1,61 mil millones de dólares.
Aún cuando en los pasillos del Congreso estadounidense
se habla de recortes y de políticas de austeridad, el capital que se invertirá
en la campaña general de 2012, equivaldría al Producto Interno Bruto (PIB) de
un país como Nicaragua.
Los gastos estarían dirigidos principalmente
a la publicidad,de acuerdo al análisis
de expertos, que suponen acumulará miles de millones de dólares en las arcas de
cadenas de televisión como CBS, Fox News, ABC, NBC y CNN, las que resultarán
las más beneficiadas.
Según Sheila Krumholz, directora del Centro
de Política Responsable (CRP según sus siglas en inglés), los estimados de
gastos en las venideras elecciones se calculan a partir de la decisión de la Corte Suprema, que
provocó un terremoto en el financiamiento de las campañas.