Al
Capone, el hombre que impuso el terror en Chicago, fue a parar a la cárcel por
evasión de impuestos hace 81 años.
Juego, prostitución, contrabando de bebidas
alcohólicas en plena Ley Seca… Y fue a dar con sus huesos en la cárcel por
evasión de impuestos. Una minucia si tenemos en cuenta los litros de sangre que
fueron derramados por orden suya. Pero fue así como las autoridades
consiguieron echarle el guante a uno de los criminales más famosos de
todos los tiempos: Al Capone.
El 17 de octubre de 1931, el gángster que
había puesto en jaque al FBI, el hombre que había controlado el hampa en la
ciudad de Chicago, la figura que había fundado el 'sindicato del crimen' y que
había liquidado a cuantos osaron ponerse en su camino era condenado a once
años de cárcel en un prisión federal al ser hallado culpable de cinco de
los 23 cargos presentados contra él.
Fue recluido en un penal de Atlanta, pero
dado que seguía controlando su vasto imperio sin apenas problemas, fue
trasladado a la mucho más dura cárcel de la isla de Alcatraz, donde su salud
comenzó a deteriorarse a la par que su imperio se desmoronaba y de la que fue
finalmente liberado en noviembre de 1939. Arruinado y demente, acabaría
expirando en enero de 1947. Le hallaron muerto en la bañera. Un final mucho más
plácido, no obstante, del que él dio a buena parte de sus compañeros de los
bajos fondos.
Al 'Scarface' Capone había nacido en
Brooklyn en enero de 1899. Hijo de inmigrantes italianos, abandonó pronto los
estudios para desempeñar diversos trabajos. Pero su vida cambió cuando se topó
con Johnny Torrio, el gángster cuya astucia le valdría el sobrenombre del
'zorro' y que le introduciría en los 'Five Points Gang', la banda juvenil más
temida de la época.

