El exprimer ministro Ariel Sharon, uno de
los militares y políticos más laureados dentro de sus fronteras, y más odiado
fuera de ellas, murió a los 85 años en el hospital de Tel Aviv donde permanecía
ingresado desde 2006 en estado de coma tras un accidente cerebrovascular ,
informó el canal 1 de la televisión israelí.
La salud de Sharón comenzó a deteriorarse
hace dos meses y medio, y en los últimos días sufría una insuficiencia renal
que afectó a varios de sus órganos vitales.
Sharon deja un reguero de sangre tras su
muerte, sin el que no se pueden entender capítulos cruciales de la historia de
Israel y del genocidio del pueblo palestino.
Probablemente hasta el propio Ariel Sharon
sentió ofendido cuando el presidente norteamericano George W. Bush lo
calificara de hombre de paz. La vida del Primer Ministro israelí, muy
documentada por historiadores, investigadores, críticos y seguidores, lo
reafirma como un halcón impenitente.
