![]() |
| Elegguá |
No hay cubano que no sepa quién es Elegguá.
Aunque sea cristiano, católico, mormón o ateo. Está presente en miles de casas
cubanas, acomodado detrás de las puertas de entrada, como vigilante de los
destinos de sus creyentes.
La adoración a Elegguá –y al resto de los
orishas del panteón Yoruba- viene desde los tiempos de la colonización. Los
esclavos africanos trajeron con ellos sus creencias, sus dioses y sus culturas,
que por más de 400 años se han enraizado en eso que llaman cubanidad.
Los adoradores de Elegguá lo consideran el
inicio y el fin de todos los caminos, el nacimiento y la muerte, el bien y el
mal. Dentro de las funciones más importantes que tiene esta deidad es la de ser
mensajero de los dioses, si él lo quiere, nada de lo que se le ofrenda a estos
les llega.
Es la protección primera, ya que Elegguá es
quien abre los caminos para continuar en la
Es la vista que sigue un camino, se
convierte en un guerrero temible y feroz cuando se une a Oggún y Oshosi, nada
lo detiene. Eleguá es uno de los primeros Oshas u Orishas que se recibe. Es el
primero del grupo de los cuatro guerreros (Elegguá, Oggún, Ochosi y Osun), y
ganó con Olofi, Obbatalá y Orula suficientes privilegios para ser el primero. Es
considerado el mensajero fundamental de Olofin.
